“Los dispersaré entre los pueblos y se acordarán de Mí en países lejanos. Y vivirán con sus hijos y volverán” (Zacarías 10:9). Parte de la singular historia judía es la dispersión de los judíos por las cuatro esquinas de la tierra. Milagrosamente, el pueblo judío sobrevivió al exilio durante miles de años y dejó su huella en todo el globo.

Hoy el pueblo judío ha regresado a su patria ancestral, donde apenas habita un poco más que la mitad de los judíos del mundo. Aquí presento algunos lugares sorprendentes en los cuales la vida judía florece contra viento y marea.

Gibraltar

Con una superficie menor a 7 kilómetros cuadrados, el rocoso territorio de Gibraltar al borde de España es un lugar poco usual. Territorio británico desde el siglo XVIII, Gibraltar cuenta con su propia moneda (la libra gibraltareña) y su propio dialecto local: llanito, una mezcla de español e inglés con algunas influencias de hebreo. En Gibraltar habitan 30.000 personas y cientos de macacos de Berbería, los únicos monos salvajes de Europa.

Los judíos vivieron en Gibraltar durante siglos, desde 1356. Hoy hay una floreciente comunidad de 750 personas con una infraestructura bien desarrollada: cuatro sinagogas, una mikve, una cafetería kasher y escuelas secundarias separadas para niñas y varones.

El interior de la Sinagoga Abudarham. Fotografía © Comunidad Judía de Gibraltar

La comunidad de Gibraltar, en su gran mayoría ortodoxa y sefaradí, crece a paso agigantado. Desde el año 2008, cuando la comunidad comenzó a dar préstamos a potenciales inmigrantes judíos para ayudarlos a instalarse, la comunidad creció más de un 25%.

La comunidad puede ser pequeña en números, pero es sumamente unida. “Todos nos sentimos parte de la misma familia. Nos reunimos todos para las ocasiones felices y también para las ocasiones menos alegres”, explica Mark Benady, quien reside en Gibraltar.

Botswana

Un país apenas habitado del sur de África, Botswana quizás es más conocido en el mundo como el sitio de la famosa serie La primera agencia de mujeres detectives. La enorme nación prácticamente desierta con apenas 2 millones de habitantes, es también el hogar de la más nueva comunidad judía al sur de África, y la única que sigue creciendo en tamaño.

Aproximadamente 100 judíos (muchos emigrantes de Israel) viven en Gaborone, la capital de Botswana, que creció en los últimos años gracias a las reformas económicas que transformaron a Botswana de una de las naciones más pobres de África en una de las que tiene mayor crecimiento. Shabat y los servicios de las festividades se realizan en hogares privados y los residentes importan alimentos kasher de Sudáfrica. En el 2004, la comunidad organizó un cuerpo gubernamental, la Comunidad Judía oficial de Botswana, con el propósito de invertir en la compra de un terreno para construir una sinagoga y un centro comunitario judío. Mientras tanto, se estableció un jeder o escuela judía para la joven comunidad de aproximadamente veinte niños, asegurando una vibrante vida judía en Botswana durante los próximos años.

Japón

En la actualidad viven en Japón aproximadamente 600 judíos, en los centros históricos de Kobe y Tokio. Los primeros colonos judíos (en su gran mayoría comerciantes de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Polonia), llegaron a Japón en 1861. Se establecieron en Tokio y se mudaron a la ciudad costera de Kobe luego del gran terremoto de 1923. Uno de los primeros residentes judíos fue Rafael Schaver, un empresario norteamericano que fundó Japan Express, el primer periódico del país en idioma extranjero. Algunos de sus descendientes todavía viven en Kobe.

Chiune Suguihara

Una segunda comunidad judía en Japón surgió en 1880 en Nagasaki, construida por judíos que se escaparon de los pogromos en Rusia. La comunidad de Nagasaki rápidamente se convirtió en la mayor comunidad de Japón con alrededor de 100 familias. Durante la guerra ruso-japonesa de 1904-5, la comunidad huyó, cediendo su rollo de la Torá a sus hermanos en Kobe. (Un miembro famoso de la comunidad judía de Nagasaki fue Josef Trumpeldor, quien perdió un brazo en la guerra ruso-japonesa. Trumpeldor luego desarrolló las fuerzas de defensa judías en lo que pronto sería el estado judío).

La comunidad judía de Kobe siguió floreciendo durante la primera mitad del siglo XX, atrayendo inmigrantes de Rusia, Iraq, Siria y Europa Oriental. Durante la Segunda Guerra Mundial, el cónsul general de Japón en Lituania, Chiune Suguihara, emitió visas para 2.000 judíos, enviándolos a través de Kobe. Al llegar a la activa ciudad portuaria japonesa y ver que allí había una floreciente comunidad judía, muchos judíos decidieron asentarse en la ciudad. En la actualidad sigue existiendo una pequeña comunidad judía. Hay una sinagoga y a menudo efectúan comidas comunitarias en Shabat.

La comunidad judía de Tokio es más reciente, data de 1950 cuando los extranjeros comenzaron a llegar al país para ayudar a su reconstrucción. En 1952 se estableció un centro judío en Hiroo, el distrito central de Tokio. Allí se hablaba en idish, lo que permitía que los judíos de diversos países pudieran comunicarse. Un centro mayor fue reinaugurado en el año 2009, para asistir a aproximadamente 120 familias en la capital.

Siberia

Veinte años antes del establecimiento del Estado de Israel, el líder soviético Josef Stalin estableció su propio país “judío”: Birobidzhan, en los confines de Siberia. Ubicada en una zona de pantanos infestada por mosquitos en el extremo oriental de Rusia, como un amortiguador entre la Unión Soviética y China, Birobidzhan debía ser un idishe Avtonomne Guegnt, una región judía autónoma, y el idish sería su idioma oficial. Se establecieron escuelas en idish y un periódico en idish, el Birodidzhaner Shtern. Los letreros delas calles, los teatros oficiales y las escuelas, todo era en idish.

La antigua sinagoga en Birobidzhan, capital de la Región Judía Autónoma de Rusia

El proyecto atrajo a pocos judíos: aproximadamente cinco judíos soviéticos se mudaron a Birobidzhan cuando fue establecido en 1928. La ubicación del lugar hizo que fuera poco atractivo vivir allí. En 1934 tuvo lugar el pico de inmigración a la región judía y llegaron al lugar 5.250 judíos, aunque la mayoría partió poco tiempo después.

Unos pocos miles de judíos se quedaron en Birobidzhan hasta 1991, cuando la mayoría partió tras la caída de la Unión Soviética. Hoy, la ciudad capital de Birobidzhan cuenta con una población judía de alrededor de 5.000 personas (de un total de 76.000 habitantes). La avenida principal se sigue llamando Shalom Alejem, y en la entrada del salón sinfónico hay una estatua del Violinista sobre el Tejado. El Birobidzhan Shtern sigue imprimiendo cada semana dos o tres páginas en idish, pero los tiempos han cambiado: la editora no es judía sino hija de cosacos, y aprendió idish en la universidad. El New York Times llamó a Birobidzhan una “Disneylandia judía”: una ciudad que a menudo parece tener la autenticidad religiosa de un beiguel de pizza con peperoni”.

Azerbaijan

Azerbaijan, una nación de Asia central al límite con Irán, cuenta con una floreciente y cálida comunidad judía.

Los mercaderes judíos se establecieron en esta parte de Asia central en el siglo V, aunque el primer asentamiento judío permanente data de 1730, cuando un rey local les permitió a los judíos comprar tierras en el reino del norte, en Azeri. Los judíos compraron terrenos y el área se dio a conocer como “el pueblo rojo”, lo cual sigue siendo un bastión de vida judía en Azeri hasta la actualidad. En el pueblo rojo habitan 4.000 personas, todos ellos judíos, y es un pueblo próspero de casas de ladrillos y piedras, cafeterías, tres sinagogas y una escuela judía. Toda la ciudad se detiene pacíficamente cada semana, cuando los comercios del pueblo cierran para Shabat.

En Baku, la ciudad capital de Azerbaijan, a dos horas de viaje, viven aproximadamente 10.000 judíos. El gobierno de Azerbaijan alienta su expansión: el presidente Ilham Ilyev pagó la construcción de una nueva sinagoga en la capital en el año 2012 (por eso en Baku hay tres sinagogas) y financia por completo las dos escuelas judías de la capital. (En el pueblo rojo, el gobierno de Azerbaijan también paga por la calefacción y el combustible en las sinagogas y las escuelas).

A pesar de ser una nación musulmana shiita, Azerbaijan mantiene un floreciente intercambio comercial con Israel, de aproximadamente 5,5 mil millones anuales. Muchos de los ciudadanos prominentes de Azerbaijan son judíos, incluyendo al ganador del premio Nóbel de física Lev Landau, el campeón de ajedrez Garry Kasparov y los escritores Essad Bey y Kurban Said, que escribieron la novela más famosa de Azerbaijan: “Ali y Nino”. Los judíos de Azeri también dejaron su huella en Israel, y entre ellos se encuentran figuras famosas como las cantantes israelíes Sarit Hadad y Yafa Yarkoni.

Esperemos ver muy pronto el día en que todos los judíos nos reunamos en Israel, llevando cada uno la belleza de las diversas tradiciones.