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El asesinato de Sarah Halimi: escondiendo el odio a los judíos en Francia

El asesinato de Sarah Halimi: escondiendo el odio a los judíos en Francia

La negativa de la policía francesa de llamar el asesinato de una mujer ortodoxa a manos de un musulmán un crimen de odio está causando un alboroto.

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Cuando Sarah Halimi, una doctora judía de 66 años y maestra de jardín de infantes, fue brutalmente asesinada en Paris en abril del 2017 por un hombre musulmán que gritó “Alahu Akbar” y llamó a la Dra. Halimi “Satán”, la policía francesa y los periodistas econdieron la naturaleza antisemita del crimen. La policía acusó al asesino de la Dra. Halimi de homicidio con agravante, no asesinato, y se rehusó a calificar el ataque como un crimen de odio.

Ahora, dos meses después del asesinato de la Dra. Halimi, la comunidad judía de Francia y otros están llamando a un debate más abierto sobre el odio a los judíos más generalizado que está envenenando partes de la sociedad francesa.

La Dra. Sarah Halimi era una judía ortodoxa. Su familia sentía mucha tensión con uno de sus vecinos, Kobili Traore, un joven traficante de drogas, quien había llamado a la hija de la Dra. Halimi “judía sucia”.

El 4 de abril del 2017, Kobili, 27, tocó la puerta de uno de sus vecinos a las 4:25 a.m. y entró a la fuerza a su departamento del tercer piso. Él estaba actuando de forma agresiva y esta familia, inmigrantes de Malí, estaba tan aterrada que se encerraron en una habitación. El padre podía escuchar a Kobili recitando versículos del Corán a través de la puerta y llamó a la policía. Le tardó a la policía trece minutos responder y acudieron al edificio equivocado. Este retraso y error le costó su vida a la Dra. Halimi.

Algunos lo escucharon gritando “Alahu Akbar”, “Cállate la boca” y llamando a la Dra. Halimi “Satán”.

Kobili salió al balcón de la familia y luego se trepó al balcón de los Halimi en un edificio cercano. La policía empezó a recibir más llamadas. Una llamada a las 4:25 a.m. parecía describir a Kobili golpeando a la Dra. Halimi. “Es una mujer mayor y parece estar sufriendo mucho”, le dijo la persona que llamó a la policía. Mientras la Dra. Halimi gritaba, vecinos se despertaron y escucharon el ataque. Uno después recordó que Kobili se veía “bestial”. Algunos lo escucharon gritando “Alahu Akbar”, “Cállate la boca” y llamando a la Dra. Halimi “Satán”.

A esta hora, seis oficiales de policía estaban en la escena, pero, temerosos de enfrentarse a una situación terrorista, esperaron que una unidad elite anti-terrorismo llegara. Mientras tanto, Kobili golpeó severamente a la Dra. Halimi, dejándola casi irreconocible y luego la tiró por su ventana, desde unos diez metros de atura. La Dra. Halimi no sobrevivió. Luego Kobili regresó a la familia de Malí en el edificio contiguo y comenzó a rezar. Finalmente fue arrestado mientras seguía rezando a las 5:35 a.m.

A pesar de la evidencia, la policía se resistió a tratar el asesinato como un ‘delito de odio’. Aunque el asesino de Sarah Halimi no tenía historial de enfermedad mental, él declaró “demencia temporal” y la policía lo puso en evaluación psiquiátrica. Aunque la ley francesa permite que los criminales sean acusados de ‘crímenes de odio’, lo cual puede agregar a la severidad de sus sentencias, los fiscales franceses redactaron la acusación del asesino de la Dra. Halimi como ‘homicidio voluntario’, sin mención al hecho de que este fue, bajo todas las apariencias, un serio crimen de odio.

Los judíos franceses están pidiéndole a las autoridades que llamen el asesinato de la Dra. Halimi un ‘acto de terror’ y un ‘crimen de odio’.

Ahora, los judíos franceses están pidiéndole a las autoridades que llamen el asesinato de la Dra. Halimi un ‘acto de terror’ y un ‘crimen de odio’, y obteniendo poderosas voces de apoyo en Francia y más allá. “Todo acerca de este crimen sugiere que hay una constante negación de la realidad”, escribieron diecisiete prominentes intelectuales franceses en una carta abierta al periódico Le Figaro; “Nosotros demandamos que toda la verdad sea expuesta en el asesinato de Sarah Halimi”.

Casualmente, Sarah Halimi compartía un apellido con otra víctima francesa de un horrible asesinato antisemita: Ilan Halimi, quien fue secuestrado, torturado por veinticuatro días y luego asesinado en el 2006 en París. A pesar de que su encarcelamiento, a manos de una pandilla de inmigrantes e hijos de inmigrantes musulmanes y africanos, fue un secreto abierto en su vecindario parisino, la policía no encontró a Ilan y de hecho no vieron varias pistas importantes durante su investigación.

El 4 de junio de 2017, el periodista francés Herve Gardette fue anfitrión de un prominente programa de televisión llamado “¿Hay una negación del antisemitismo en Francia?” y destacó similitudes entre los dos casos, especialmente “cuanto tardó en ese entonces (en el 2006) para que el carácter antisemita (del asesinato de Ilan Halimi) fuera admitido por los detectives y los periodistas. Entonces nada ha cambiado”.

Shmuel Trigano, un erudito francés quien ha escrito sobre el antisemitismo, rastrea la explosión del odio antijudío y la violencia en Francia a comienzos del siglo, cuando los crímenes antijudíos comenzaron a aumentar rápidamente. De acuerdo al Sr. Trigano, muchos de estos ataques son reportados e investigados como simples crímenes, y el carácter antijudío de algunos ataques es simplemente escondido debajo de la alfombra.

En el 2014, por ejemplo, una familia judía en el suburbio parisino de Creteil fue atacada por cuatro hombres de descendencia africana, quienes atacaron a la hija, robaron la casa y luego alardearon que se habían dirigido a esa familia porque eran judíos. Un juez francés más tarde sacó la parte del crimen de odio de la acusación, quitando la parte de “circunstancias agravadas” de su acusación.

En el 2015, un rabino y otros dos hombres fueron apuñalados afuera de una sinagoga por un hombre que gritó “Alahu Akbar” durante el ataque. Las autoridades inicialmente calificaron al agresor como ‘mentalmente enfermo’ y solamente agregaron el cargo de un ‘crimen de odio antijudío’ después de críticas del público.

El asesino gritó, “¡Voy a ir al cielo, maté a mi judío!”.

En el 2003, en el mismo vecindario en donde vivía Sarah Halimi, otro judío fue asesinado, aparentemente al azar, por un vecino. Sebastien Selam, un judío de 23 años, fue asesinado por un amigo de la infancia que era musulmán. El asesino gritó, “¡Voy a ir al cielo, maté a mi judío!”. Como el asesino de la Dra. Halimi, el asesino de Sebastien Selam también fue enviado a cuidado psiquiátrico en vez de ser inmediatamente acusado de un ‘crimen de odio’.

El nivel de ataques en contra de los judíos franceses es alarmante. En el 2014 las autoridades francesas registraron 800 casos de ataques antijudíos espontáneos: eso es más de dos cada día, atacando a una población de unas 500.000 personas. Es tiempo de empezar a llamar a estos ataques por lo que realmente son: antisemitismo. Sólo entonces Francia podrá esperar confrontar el viral odio en contra de los judíos que se desarrolla en algunas partes de la sociedad francesa.  

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