El hombre más longevo del mundo es Israel Kristal, un israelí de 112 años de edad, sobreviviente del Holocausto judío, cuya hija atribuye su extrema longevidad a una conexión entre cuerpo y alma. “Él está feliz internamente. Y eso es lo más importante en cualquier situación”, dice Shula Kuperstoch de Haifa.

Su padre atribuye su longevidad a Dios. Él siempre sintió que su vida era un milagro. Nacido el 15 de septiembre de 1903, en Tarnow, Polonia, hijo de un estudioso de Torá, Israel asistió a la escuela primaria religiosa hasta los 11 años y ha seguido siendo religioso durante toda su vida.

Kristal recuerda vívidamente el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, cuando tenía tan sólo 11 años. Otro recuerdo que ha permanecido grabado en su memoria por más de un siglo fue cuando vio a Francisco José I —el emperador que reinó durante más tiempo en Austria y último monarca significativo de Habsburgo— pasando por la ciudad en un coche. Los espectadores lanzaron caramelos, lo cual irónicamente, se transformó en un tema recurrente en la vida de Kristal desde entonces.

Sus años más jóvenes fueron agridulces. La madre de Kristal falleció antes del inicio de la Primera Guerra Mundial y el ejército ruso capturó a su padre, que murió poco después.

Siendo un huérfano de 17 años de edad, Kristal se dirigió a Lodz, Polonia, una de las comunidades judías más grandes de Europa. Ahí se ganó la vida trabajando primero como obrero metalúrgico y a continuación, como empleado de una fábrica de caramelos. El trabajo físico extenuante de este último trabajo consistía en acarrear pesadas bolsas de azúcar. La experiencia fue un presagio de lo que ocurriría en su adultez.

Kristal llegó más tarde a poseer una fábrica de dulces y chocolates en Lodz. Después de que los nazis invadieron Polonia, él, su esposa y sus dos hijos recibieron la orden de ingresar en el gueto de Lodz con otros 230.000 judíos. Los nazis querían a los judíos concentrados en guetos para poder manipularlos con facilidad. Con esa cantidad de personas viviendo en un lugar cerrado, el suministro adecuado de alimentos y combustible se convirtió en un problema.

Sus dos hijos murieron en el gueto de Lodz y su esposa murió en Auschwitz.

 

En aquel entonces, Kristal ya era un fabricante de caramelos experto y pudo continuar su oficio en el gueto. Sin embargo, el destino de su familia fue desgarrador; los niños murieron allí, y Kristal y su esposa fueron deportados a Auschwitz cuando el gueto fue cerrado en 1944. Su esposa murió. Pero Kristal sobrevivió realizando trabajos forzados en Auschwitz y otros campos de concentración. Al final de la Segunda Guerra Mundial, él pesaba tan sólo 37 kilos.

Según lo que su hija le dijo a AishLatino.com, después de eso él comenzó un proceso de recuperación. Bajo la protección del ejército ruso, fue trasladado a un hospital para empezar a sanar. Cuando se recuperó, regresó a Lodz, se restableció, reabrió su negocio y se casó de nuevo.

“Su cuerpo estaba escuchando a su mente. Su mente era fuerte. Sus creencias eran fuertes. Su cuerpo también se hizo fuerte”, dice Kuperstoch.

Kristal reconstruyó su fábrica que había sido destruida en la guerra y regresó a una vida un poco más dulce como fabricante de caramelos.

En 1950, él y su segunda esposa hicieron aliá y se establecieron en Haifa con su hijo recién nacido, Jaim. También se convirtieron en los padres de Shula. Posteriormente, la familia de Kristal se extendería a más de 20 bisnietos.

En Israel, Kristal trabajó primero en una fábrica de caramelos. Él le enseñó a los propietarios, también de Polonia, cómo dar forma a toda una línea de producción de dulces. Más tarde él transformó esa perspicacia en su propio negocio, fabricando deliciosos caramelos caseros y vendiéndolos en un quiosco en Haifa. Sus tentadores productos incluían botellas de chocolate rellenas con licor alegremente envueltas en coloridos papeles de aluminio y mermelada de algarrobo con cáscaras de naranja cubiertas de chocolate.

Siempre un optimista, Israel disfrutaba haciendo feliz a la gente. “El Holocausto no afectó sus creencias”, dice Kuperstoch. “Él cree que se salvó porque eso es lo que Dios quería. Él no es una persona enojada, él no es una persona que busca una rendición de cuentas, él cree que todo tiene una razón de ser en el mundo”.

Kuperstoch dice que no necesita un récord mundial; ella simplemente está feliz de tener a su padre con vida.

Después de sobrevivir sin mucha comida en los campos de concentración, una de sus filosofías es “comer para vivir, no vivir para comer”. Él se dio cuenta que “no se necesita demasiado” en la vida.

La hija de Kristal comparte sus sentimientos. Kuperstoch dice que no necesita un récord mundial; ella simplemente está feliz de tener a su padre con vida. El pasado viernes, el Libro de Récords Guinness nombró a Kristal como el hombre más longevo del mundo.

Marco Frigatti, Director de Récords del Guinness World Records, e Israel Kristal de 112 años de edad. Guinness World RecordsMarco Frigatti, Director de Récords del Guinness World Records, e Israel Kristal de 112 años de edad. Guinness World Records

Susannah Mushatt Jones de Nueva York, 116, es la mujer supercentenaria más longeva. Los primeros 60 lugares de la lista del Grupo de Investigación en Gerontología son todas mujeres. Como Young nota, “En promedio, las mujeres tienden a vivir tres o cuatro años más que los hombres”.

Añadió que la longevidad no se limita a un área particular del mundo. “La vida humana es la misma dondequiera que vaya. Toda persona tiene el potencial para llegar a la misma edad”. Su lista incluye supercentenarios de Argentina, Brasil, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Jamaica, México, Rusia y España ... y ahora también Israel.