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Shabat puede lograrlo

Shabat puede lograrlo

El Shabat Project unió a miles de judíos de todos los tipos.

por Simón Apfel

Luego de una de las carreras presidenciales más amargas, divisivas y cansadoras de la historia de Estados Unidos, el mundo judío tomo un bien merecido descanso colectivo el pasado Shabat.

El Shabat Project 2016, ahora en su tercer año, eclipsó a sus predecesores en todos los frentes. Se llevó a cabo en 1.150 ciudades alrededor del mundo y atrajo un número récord de participantes en muchas de esas ciudades.

Un estimado de un millón de personas participó de las celebraciones realizadas en el Shabat del 12 de noviembre y en los días cercanos: no sólo en los espectaculares programas de Shabat, sino también en las gigantescas jalatones y havdalot después de Shabat.

“La respuesta este año fue más fuerte que nunca”, dijo el Rabino en Jefe de Sudáfrica, Dr. Warren Goldstein, fundador y director del Shabat Project. “Ha sido sumamente inspirador ver cómo el Shabat Project conecta con millones de judíos de variadas procedencias y cómo la gente de todas partes del mundo trabaja unida para hacer realidad este sublime momento de unidad judía, todo centrado en torno a Shabat”.

Una cantidad sin precedentes de personas respetaron Shabat por primera vez en sus vidas. E igualmente importante, personas de diversos tipos se unieron de formas nunca antes vistas.

“Hemos sido testigos de una efusión de emociones en el mundo judío, en la que judíos de todos los tipos se han unido al Shabat Project, dejando de lado sus diferencias y uniéndose en un espíritu de amor y unidad”, dijo Goldstein. “Hay una verdadera sed en el mundo por una unidad judía real y por una genuina conexión con el judaísmo. Y la gente realmente se conecta con la forma en que Shabat ofrece un espacio de tranquilidad y unión en medio del frenesí de la vida moderna”.

La completa experiencia de Shabat

Grandes y pequeñas historias ya comenzaron a emerger de todas partes del mundo: 8.000 personas en la jalatón de Buenos Aires… 15 familias en el pequeño enclave de Cancún, México, respetaron Shabat por primera vez… 850 personas en Sydney disfrutaron de un servicio musical de Kabalat Shabat en la playa Bondi… un Shabaton en un crucero en el Atlántico… un judío solitario en Karachi, Pakistán, respetó Shabat junto al resto del mundo judío.

8000 asistentes al concierto y jalatón en Buenos Aires

Entre las más de 200 nuevas ciudades que se sumaron en el año 2016 se encuentran St Louis (Estados Unidos), Wilhelmshaven (Alemania), Gaudelope (un grupo de islas en la parte sur del caribe), Medellín (Colombia), Lodz (Polonia), Alphaville (Brasil), Mbale (Uganda) y Tuscany (Italia).

En Estados Unidos, desde Cleveland a Coconut Creek, desde Houston a Hoboken, desde Nueva York a North Druid Hills, hubo un total de 543 ciudades que participaron.

San Diego se encontró una vez más entre las ciudades líderes, con decenas de miles de participantes. 3.000 personas asistieron a tres distintas jalatones, de las cuales 2.000 asistieron al evento principal que se realizó en la academia judía de San Diego, donde los participantes estuvieron parados en mesas que cubrían el equivalente a una cancha entera de futbol más media cancha de básquetbol. La noche siguiente, un estimado de 12.000 personas participaron en las más de 1.000 cenas de Shabat realizadas en el condado de San Diego, las cuales iban desde grandes cenas comunitarias a pequeñas reuniones privadas en casas.

Jalatón en la Universidad de Central Florida

“En el futuro, nuestra esperanza es que los líderes espirituales y comunitarios de San Diego construyan a partir de las semillas de conocimiento y experiencia que fueron sembradas en la gente este Shabat”, dijo Selwyn Isakow cofundador del proyecto en San Diego. “Que mediante programas educacionales motiven a la gente a profundizar en su entendimiento del judaísmo, a respetarse mutuamente sin importar cuáles sean sus afiliaciones y a contribuir para construir una comunidad más fuerte, vibrante, creciente, unida y sostenible”.

En Nueva York, hubo muchísimas extraordinarias jalatones, entre las que se incluyeron: Un heterogéneo grupo de rusos, jaredim y judíos desafiliados que compartieron sus tradiciones étnicas y culturales unos con otros en Marine Park; un diverso grupo de estudiantes judíos (sirios, bujarianos, persas y norteamericanos) en el Fashion Institute of Technology, hornearon jalot y prepararon comidas para ancianos judíos solitarios (y luego compartieron una cena de Shabat juntos); y un evento en Kensington en el que judíos Kavkazi (provenientes de las Montañas Caucásicas del sur de Rusia y Azerbaijan) lideraron a adolecentes de las comunidades reformista, conservadora y ortodoxa, y cocinaron juntos jurek (un pan azerbaijaní).

“Eso realmente tocó mi corazón”

En Israel, Netanya, Eilat, Modiin, Jerusalem y Haifa se unieron a más de 150 ciudades y pueblos alrededor de Israel para ser parte del Shabat Project. En muchos de estos lugares, parecía que en uno de cada dos edificios había un “kidush binianí” (kidush de todo el edificio junto), en el que se reunían los residentes para compartir una cena de Shabat en el lobby del edificio.

En Tel Aviv, más de mil israelíes comieron una cena el viernes por la noche en un contenedor de barco en el puerto de Namal. El evento, uno de los 30 que hubo a lo largo de la ciudad, unió a nuevos inmigrantes, israelíes veteranos, jóvenes profesionales, adultos mayores, celebridades e incluso miembros del parlamento. La velada comenzó con un emocionante servicio de Kabalat Shabat y Maariv, lo cual vino seguido de una cena de tres platillos acompañada de whiskey, vodka y cerca de 500 botellas de vino, cortesía de la famosa viña Golan Heights.

En Jersey Shore

Mor Goshen, de la norteña ciudad israelí de Afula, inicialmente tenía dudas sobre si pasar una cena de Shabat con tanta gente.

“Para mí, las cenas de Shabat son generalmente más íntimas, las paso con familiares o amigos cercanos”, explicó. “Pero entonces fui al lugar y estaba tan emocionada por lo que vi… La pasión de ayudar a jóvenes inmigrantes a sentirse en casa en nuestra tierra eterna es contagiosa, y además es exactamente lo que hace que incluso una cena de miles de personas en un gran hangar se sienta como una cena familiar”.

Pero probablemente nada muestre mejor el espíritu de Shabat Project como la “Jalatón de la unidad” de Har Nof.

El evento, liderado por la icónica Tzipora Heller, unió a más de 700 mujeres jóvenes, ancianas, religiosas, tradicionalistas, desafiliadas, apáticas, británicas, rusas, sudamericanas, centroamericanas, norteamericanas y de otras partes del mundo… y también algunas israelíes. El programa fue realizado tanto en hebreo como en inglés, y muchas mujeres presentes estaban preparando jalá por primera vez en sus vidas.

Pero no terminó allí...

“A todos los participantes se les ofreció la oportunidad de llevarse su masa de jalá a casa o de dejarla con nosotros”, explica Rochelle Lev. “Nos quedamos con una montaña de masa de jalá. Y mientras limpiábamos, horneamos y horneamos y horneamos durante la noche… varias miles de jalot.

En Lodz, Polonia

“Por la mañana, un ejército de voluntarios prepararon más de 800 paquetes de jalot, velas, muffins y otras cosas que fueron entregadas a los necesitados y a soldados en Jebrón, Kiryat Arba y en otros muchos lugares”.

Una de las organizadoras, Lisa Goldenhersh, se emocionó de gran manera cuando le entregó uno de estos paquetes —junto a un cálido abrazo— a una joven soldada etíope que hacía guardia en la entrada de Maarat Hamajpelá.

“En otro puesto de guardias, vi cómo sonreían los soldados al ver los paquetes”, recuerda. “Realmente me llegó al corazón, y pensé en mi hijo, que es paracaidista, quien había estado de guardia en Jebrón hace tan sólo un mes”.

En mi camino de vuelta a Jerusalem, le entregué jalot a los soldados del punto de control del túnel. Luego me dirigí rumbo a Beit Lejem y les di a los oficiales de policía y magavnikim, quienes dirigían a las cientos de personas que iban rumbo a Kever Rajel por el Yarzheit de nuestra matriarca Rajel…”.

Esto es lo que puede hacer Shabat

Para coordinar una iniciativa global de esta escala, la oficina central en Johannesburgo trabajó con cerca de 6.000 asociados a lo largo del mundo (superando los 5.000 con los que había trabajado en el 2015).

En Cali, Colombia

Rav Goldstein, quien recientemente debutó en la posición 21 de la lista de los “50 judíos más influyentes” del Jerusalem Post, y donde fue apodado “el rabino del Shabat”, se ve motivado por la convicción de que los dos mayores retos que enfrenta el mundo judío —la asimilación y la apatía por un lado, y las divisiones y discordias por el otro— pueden ser revertidos mediante un pensamiento innovador y “grandes ideas”.

“Las grandes ideas pueden cambiar el mundo, y el mundo judío las necesita hoy más que nunca. El Shabat Project es una de estas grandes ideas: es un llamado a los judíos de todas pates del mundo a pensar con valentía sobre nuestro futuro, a conectarnos por sobre las murallas que hemos construido. El Shabat Project es la historia de los judíos regresando a sus raíces, reconectándose con la Torá, con la santidad de Shabat, regresando a sus lazos de cercanía y amistad natural… todo esto mediante la experiencia de Shabat”.  

17/11/2016

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