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Un nuevo estudio revela que ponerse tefilín es bueno para el corazón

Un nuevo estudio revela que ponerse tefilín es bueno para el corazón

Una entrevista exclusiva con el Dr. Jack Rubinstein

por Rav Itzjak Frankfurter / Amimagazine.org

Un fascinante estudio dirigido por el Dr. Jack Rubinstein, profesor de la Facultad de Medicina de la universidad de Cincinnati, revela que el acto de enrollar las correas del tefilín alrededor del brazo casi a diario puede ayudar a prevenir ataques cardíacos. Los resultados del estudio, que fueron publicados el mes pasado en el American Journal of Physiology-Heart and Circulatory Physiology, pueden explicar los estudios previos realizados en Israel que corroboraron que los hombres religiosos (pero no las mujeres) sufren menos ataques cardíacos que la población general.

En el estudio participaron 20 hombres que viven en los alrededores de Cincinnati, 9 de ellos se colocan tefilín a diario y 11 no lo hacen. Las mediciones se realizaron después de que tuvieran puestos los tefilín durante 30 minutos. Entre los datos registrados se encuentran los signos vitales, análisis sanguíneos para detectar citosinas circulantes y monocitos, así como la corriente sanguínea en el brazo que no estaba envuelto con el tefilín. Los resultados indican que la corriente sanguínea era mejor en los hombres que usan tefilín a diario, pero mejoró en todos los participantes después de colocarse tefilín sólo una vez. Los hombres que se colocan tefilín a diario también tenían menos citosinas circulantes (moléculas que pueden causar inflamación e impactar de forma negativa el corazón), en comparación a aquellos que se ponían tefilín cada día.

Si bien quienes se colocan tefilín cada día (salvo en Shabat y en Iom Tov) lo hacen para cumplir una mitzvá, no puede dejar de emocionarnos el hecho de que enrollar el brazo pueda servir como una forma de preacondicionamiento y ofrecer un grado substancial de protección contra la “lesión de repercusión isquémica aguda”.

El viernes pasado tuve la oportunidad de conversar con el Dr. Rubinstein.

¿Cómo surgió la idea de hacer esta investigación?

Hace aproximadamente 30 años, los científicos descubrieron que si se disminuye el flujo sanguíneo en cualquier extremidad de un animal o de un ser humano, y luego este sufre un ataque cardíaco, el ataque es menos intenso. Este fenómeno se conoce como preacondicionamiento isquémico remoto y tiene lugar de varias formas. Una de las maneras claves (y aquí es donde entra en juego el tefilín) es a través de la incomodidad que se siente cuando se bloquea el flujo a una arteria. Uno de mis mentores previamente había profundizado sobre este tema, por lo que yo lo tenía en mente. Pero un día, cuando me coloqué tefilín (al encontrarme en un aeropuerto) sentí esa incomodidad e hice la conexión. Como me coloco tefilín cada día, estoy habituado a esa sensación que ocurre después de cinco, seis o siete minutos, cuando es necesario acomodar la mano y a veces incluso ajustar la firmeza de las correas. Esa sensación de incomodidad me llevó a preguntarme si eso calificaba como un estímulo preacondicionador. En ese momento decidí investigar el tema.

Al decir “incomodidad”, ¿se refiere a la sensación que se siente en el brazo debido a la falta de flujo sanguíneo?

No sé si lo llamaría una “falta” de flujo sanguíneo, pero definitivamente hay una disminución. Si uno lo bloqueara por completo durante los 30-45 minutos del servicio de rezo matutino, el brazo se caería; por lo tanto es sólo una reducción del flujo sanguíneo, no un bloqueo.

¿Es peligroso colocar los tefilín demasiado apretados?

Por supuesto. Vemos que tradicionalmente los tefilín se colocan ajustados, pero no al punto en que el brazo se vuelve violeta; hay que hacerlo con la cantidad correcta de presión. Definitivamente es peligroso atarlos demasiado ajustados, eso puede provocar que el brazo se caiga. Esta es una de las cosas que me preocupan respecto a que la gente intente hacerlo por sí misma. Si alguien amarra cualquier cosa (correas de cuero, gomas elásticas, etc.) alrededor del brazo demasiado ajustado, puede provocar un daño relativamente rápido, que puede llegar a ser muy grave. Es necesario ser muy cuidadoso.

¿Puede explicar para los que no entendemos de medicina cómo el preacondicionamiento beneficia la salud cardiovascular?

A partir de los estudios con animales sabemos que cuando provocamos una incomodidad de forma específica, podemos cambiar la manera en que el cuerpo reacciona ante un ataque cardíaco. En nuestro cuerpo hay ciertas células que circulan y están preparadas para atacar. Si una persona sufre un ataque cardíaco, estas células atacan agresivamente al cuerpo. Se descubrió que cuando los animales eran preacondicionados y preparados para un ataque cardíaco, era significativamente menos probable que esas células atacaran. Cuando medimos esas células en las personas que se colocan tefilín a diario, descubrimos que estaban significativamente menos preparadas para atacar. Esto nos llevó a creer que si esas personas sufrían un ataque cardíaco, las células que son parcialmente protectoras y parcialmente agresivas y dañinas se activarían en menor medida, y en consecuencia causarían menos daño al corazón.

Yo sabía que un ataque cardíaco interrumpe el flujo de sangre al corazón y que eso es lo que provoca el daño. Pero no sabía que al mismo tiempo pasaba otra cosa en el cuerpo.

Cuando una persona sufre un ataque cardíaco, hay dos componentes que provocan el daño. El primero es lo que usted mencionó, lo cual en terminología medica se llama isquemia. La lesión isquémica definitivamente es dañina, y es responsable del 50% del daño. En la comunidad médica somos muy buenos en el tratamiento de este componente. Podemos llevar al paciente al laboratorio, darle una medicina y restaurar el flujo sanguíneo. Pero la otra mitad del daño que tiene lugar es lo que se llama "lesión por reperfusión” y no somos tan buenos en su tratamiento. Creemos que es en este aspecto, en lo relativo a la lesión por reperfusión, donde los tefilín provocan una mejora. Todavía no sabemos si estas personas tienen menos probabilidades de sufrir un ataque cardíaco, o si su ataque cardíaco será menos severo.

¿Y esto se debe a las células que describió antes?

Sí. En el estudio descubrimos varias cosas, pero lo voy a resumir en tres grandes descubrimientos, En primer lugar descubrimos que las células no se activaban tanto, En segundo lugar, las citosinas (las órdenes que las células reciben del cuerpo mismo) eran inferiores, lo cual significa que les decían que debían relajarse porque todo iba a estar bien. En tercer lugar, gracias a nuestra colaboración con la Dra. Elaine Urbina del Hospital Infantil de Cincinnati, descubrimos que el flujo sanguíneo era mejor. La idea es que las personas que se colocan tefilín a diario tienen células que atacan menos y que reciben menos órdenes para atacar, y también tienen un mejor flujo sanguíneo después del ataque cardíaco. Todo esto es positivo si queremos mitigar y reducir la lesión de reperfusión.

¿Quiere decir que el tefilín contribuye también al proceso de curación?

No necesariamente a la curación, pero sin duda contribuyen a evitar el daño causado por la segunda clase de lesión que tiene lugar en un ataque cardíaco. Una de las razones por las que investigué el tema es que después de haber pensado en esta idea, investigué en línea si alguien ya había establecido una conexión. Hasta donde pude saber nadie más la ha establecido, pero hay una persona en Israel que realizó un abarcador estudio durante 23 años sobre más de 10.000 hombres e incluye muchos detalles sobre sus antecedentes y sus actividades. Una de las cosas que les preguntó fue si eran religiosos observantes y los dividió en cinco niveles de observancia o falta de la misma. Allí se descubrió que al tomar en consideración otros factores, las personas de los cinco niveles morían de las mismas cosas con una excepción: muchos menos hombres ortodoxos morían de ataques cardíacos. Era difícil entender si tenían menos ataques cardíacos o si tenían menores repercusiones de los ataques cardíacos. Podemos pensar que nuestros hallazgos pueden explicar ambas cosas. Por el momento no queda claro cuál es la explicación verdadera.

¿Qué ocurre con las mujeres ortodoxas?

Bueno, este estudio sólo se efectuó sobre hombres. Hay una investigación separada sobre kibutzim ortodoxos en comparación con kibutzim no ortodoxos que descubrió que menos hombres ortodoxos morían de enfermedades cardíacas en comparación con los hombres no ortodoxos, pero no había ninguna diferencia con respecto a las mujeres.

Esto parecería confirmar que su teoría no tiene nada que ver con vivir una vida de fe sino con el acto físico de colocarse tefilín.

Yo no usaría el término “confirmar”, sino más bien “apoyar”. Pero fuera de eso, es correcto.

Entonces el “efecto secundario” de colocarse tefilín es una conclusión lógica que deriva del otro estudio.

Otras personas oyeron sobre el estudio original, y algunas personas muy inteligentes efectuaron pruebas clínicas con diferentes dispositivos y maneras de atar el brazo, pero casi nadie pudo demostrar que hubiera algún beneficio, porque nadie puede predecir cuando alguien va a sufrir un ataque cardíaco. También intentaron varias cosas durante el ataque mismo, inmediatamente después del ataque cardíaco y durante procedimientos cardíacos, pero la mayoría de esos estudios todavía no han brindado resultados. En mi opinión, el punto clave que les falta es el aspecto del preacondicionamiento: tiene que haber existido un estímulo antes del ataque cardíaco. Mi argumento es que colocarse tefilín antes del ataque cardíaco brinda un beneficio a la víctima. Pero una vez que el ataque comienza ya es demasiado tarde para hacer cualquier cosa, porque el sistema de alarma ya se encendió en el cuerpo, Las células atacan y los vasos sanguíneos no están preparados. Es un ataque sorpresa.

Pero su premisa no es tan inverosímil porque en esencia se basa en otros estudios.

Por supuesto, Se basa en la ciencia. Yo me paro sobre los hombros de gigantes.

Si se basa en la ciencia, entonces sin duda el tefilín puede ser un estímulo preacondicionador.

Para poder estar seguros, todavía tenemos que investigarlo. Esta es la parte bella de la ciencia y lo que a mí más me gusta sobre la ciencia de la medicina. Suelen decir que “a veces tienes una bella hipótesis que queda destruida por feos hechos”. Tenemos que descubrir cómo efectuar las pruebas para poder encontrar los marcadores y ver si eso prueba o descalifica la hipótesis.

¿Acaso se puede replicar el resultado al atar cuerdas alrededor del brazo en vez del tefilín? ¿O el beneficio se relaciona específicamente con el tefilín?

La cantidad de presión que se crea parece tener una correlación perfecta con el hecho de colocarse el tefilín durante la cantidad adecuada de tiempo. Por ejemplo, si yo le colocara una manga para medir la presión y la inflara al punto en que corta el flujo sanguíneo hacia la arteria, su brazo se caería. Es necesario encontrar un dispositivo fijo que limite el flujo sanguíneo, porque si se lo coloca demasiado flojo no se obtiene ningún beneficio y si se lo ajusta demasiado se puede perder el brazo.

Cuénteme sobre la prueba misma

La forma en que la organizamos fue muy interesante y el crédito lo tienen Phil Owens, Mike Tranter, Marc Rothenberg y Elaine Urvina por haber diseñado el estudio. No teníamos mucho dinero, así que debíamos aprovecharlo al máximo. Queríamos examinar dos cosas: si colocarse tefilín cada día ayudaba y si colocarse tefilín una sola vez tenía el mismo efecto. Encontramos 20 hombres judíos en la zona de Cincinnati y les contamos nuestro plan. Para reducir los datos, queríamos investigar sólo a hombres jóvenes y saludables. Los convocamos para revisar sus signos vitales. Al día siguiente les pedimos venir antes de rezar y de desayunar para poder extraer sangre y revisar todo lo que ya hemos explicado y también medimos sus vasos sanguíneos. Luego se les colocó tefilín y permanecieron 30 minutos en una habitación. Después de sacarse los tefilín, volvimos a sacarles sangre y a medir sus vasos sanguíneos. De esta forma pudimos comparar los datos básicos de quienes se colocan tefilín a diario y de aquellos que no lo hacían. También pudimos comparar el efecto de colocarse tefilín una sola vez y determinar si eso tiene o no el mismo efecto.

¿Cuáles fueron los resultados?

En lo que respecta al flujo sanguíneo, hay varias formas de medirlo. Descubrimos que las personas que se colocan tefilín a diario tienen como base un mejor flujo sanguíneo. ¡Sólo teniendo en cuenta esto pudimos distinguir qué personas se colocaban o no tefilín cada día! Fue un estudio a ciegas, es decir que los investigadores no sabían cuáles eran las condiciones básicas de los participantes (para ellos eran sólo un número), de esta forma no podían hacer “trampas”. Además, descubrimos que después de colocarse tefilín una vez, el flujo sanguíneo mejoró de inmediato respecto a algunos parámetros, aunque no en todos.

En lo que respecta a atacar las células de monocitos, medimos con qué velocidad se movían o migraban y cuán pegadizas eran. Si pensamos en ellas como soldados, observamos con qué rapidez podían reaccionar y cuán agresivas eran una vez que llegaban a destino. Las personas que se colocan tefilín a diario tenían células monocitos significativamente menos pegajosas y agresivas. Y sus órdenes de acción, es decir las moléculas que el cuerpo produce para ordenarles atacar, eran significativamente inferiores en quienes se colocaban tefilín a diario versus aquellos que no lo hacían. Sin embargo, quienes se colocaron tefilín sólo una vez no experimentaron un cambio en esta área. Hubo un par de cambios pequeños, pero en general no hubo diferencia. En el estudio trabajaron cuatro laboratorios asociados. Cada uno condujo el estudio de una forma diferente y todos actuaron a ciegas, para que nadie pudiera manipular los datos.

¿Cuánto mejor era el estado de quienes se colocan tefilín a diferencia de quienes no lo hacen?

Esto depende de la variable que se considere. Con algunas variables la diferencia era entre 5% y 15%. La mayor diferencia que encontramos fue que incluso colocarse tefilín una sola vez provocó que la arteria braquial del brazo duplicara su tamaño. Algunos de los datos moleculares y celulares incrementaron el doble y a veces incluso tres y cuatro veces dependiendo de lo que observábamos. En general las diferencias varían entre el 10% y 400%, dependiendo de lo que midiéramos.

¿No tendrían que haber considerado también la cantidad de tiempo que se permanece con los tefilín? Usaron como base media hora, pero algunas personas se los colocan sólo durante unos minutos mientras que otras los tienen puestos más tiempo. ¿Esas variables se tomaron en consideración o es algo que piensan analizar en el futuro?

En este estudio en particular los sujetos tuvieron los tefilín puestos durante 30 minutos, porque el estudio original israelí descubrió que las únicas personas que obtenían un beneficio eran los completamente ortodoxos, no sólo las personas tradicionalistas que siguen colocándose tefilín. Decidimos que la diferencia debía estar en la cantidad de tiempo que tienen puesto el tefilín. Las personas tradicionalistas que se colocan tefilín por lo general lo tienen puesto durante cinco minutos, dicen el Shemá y se lo sacan. En cambio, los judíos ortodoxos los tienen puestos mientras rezan toda la plegaria de Shajarit, lo cual lleva en promedio 30 minutos.

Por lo tanto considera que hay una diferencia entre colocarse tefilín durante 5 minutos cada día o durante 30 minutos.

Correcto, y esto se basa en el estudio sobre 10.000 pacientes.

Pero todavía no se ha determinado la verdadera diferencia porque aún no llegaron a estudiarlo.

Hay muchas preguntas que todavía debemos formular. Hablé con un par de investigadores, incluso uno de Boston que está a cargo de una iniciativa en Harvard sobre religión y salud. Él formuló muchas preguntas similares. Muchas de ellas pueden tener interesantes aplicaciones clínicas pero lamentablemente no son las investigaciones más baratas de llevar a cabo, así que mi siguiente tarea es tratar de obtener fuentes de subsidio.

¿Examinaron a las personas que se colocan tefilín y sufrieron ataques cardíacos para ver cómo era su recuperación?

No. Ese es el siguiente paso. Una de las razones por las que decidí emitir un informe a la prensa es porque necesitamos fondos para poder investigar las siguientes preguntas: ¿Qué pasa con las personas que ya tuvieron ataques cardíacos? ¿Qué pasa con las mujeres? ¿Qué ocurre si tomamos como elemento de control el rezo? ¿Y si controlamos el aspecto social?

La mayoría de las personas se colocan el tefilín en el brazo izquierdo, pero los zurdos se lo colocan en el brazo derecho. ¿Habría alguna diferencia entre ellos?

Espero poder investigarlo en algún momento, pero si tuviera que suponerlo diría que no. La idea que tenemos en este momento es que la incomodidad y el bloqueo parcial del flujo sanguíneo es lo que provoca este efecto, por lo que pienso que es lo mismo tanto el brazo derecho como el izquierdo. Pero no tengo información suficiente para apoyar esto.

Supongo que no le preguntaron a los participantes en qué brazo se colocaban los tefilín.

Lo hicimos, pero todos excepto uno lo colocaban en el brazo izquierdo.

Es decir que por el momento no sabemos cuál es la respuesta a esta pregunta.

No. Espero obtener los fondos que me permitan seguir formulando y respondiendo estas preguntas.

¿Cuándo concluyó su estudio?

Los pacientes los reclutamos en el año 2016 y 2017 y los resultados fueron publicados hace dos o tres semanas.

¿Pasaron revisión por pares y todo eso?

Por supuesto. Pasó por una estricta revisión por pares. La revista que publicó la información es muy prestigiosa. El American Journal of Physiology tiene muchas décadas de existencia y es sumamente respetado dentro de la comunidad médica. El estudio fue revisado por cuatro investigadores diferentes y nosotros lo repasamos con ellos para asegurar que todo era correcto y que las conclusiones eran apropiadas.

¿Usted es un investigador o se dedica a la medicina práctica?

Ambas cosas, Soy un científico y un clínico. Medio día lo dedico a la investigación y la otra mitad la dedico a atender pacientes.

¿Cuál es su especialidad?

Soy cardiólogo.

¿Dónde obtuvo su título médico?

Soy de México y obtuve mi título en la facultad de medicina de la Ciudad de México.

Es decir que es bilingüe.

Después de vivir 15 años en los Estados Unidos creo que mi inglés es mejor que mi español, pero tengo buen dominio de ambos idiomas y también me las arreglo bastante bien en hebreo.

Estoy seguro que esto ha influido en la manera que se relaciona con los pacientes ortodoxos. ¿Consideró la posibilidad de decirle a la gente que no se coloca tefilín que comience a hacerlo?

Antes de sugerir algo así necesito investigar más. Se trata de información piloto. Resultó ser consistente con mi hipótesis original, lo cual es raro en la ciencia (por lo general una hipótesis no resulta ser correcta). Pero no le diría a quienes no se colocan tefilín que comiencen a hacerlo para beneficiar su corazón. De todas maneras, da para pensar.

Supongo que en Israel habrá gente que puede estar interesada en solventar esta investigación. Quizás uno de los grandes hospitales.

Hablé con alguien en Israel e incluso presentamos una propuesta a la Fundación Binacional de Ciencia, un esfuerzo colaborativo entre Israel y los Estados Unidos para la promoción de la ciencia. Lamentablemente no obtuvimos los fondos. Vamos a seguir intentándolo, pero si en Israel hay alguien dispuesto a apoyarnos, nos encantaría trabajar juntos. Me conecté con algunos especialistas en recaudar fondos, pero hasta el momento los resultados no fueron demasiado buenos.

Yo sé que se supone que la ciencia debe contar con datos fríos y objetivos, pero… ¿acaso este descubrimiento tuvo algún impacto emocional o espiritual en su vida?

Sí. Durante toda mi vida luché con mi religión y esto definitivamente me dio una pausa, aunque no directamente en una forma de actuar sino más bien con la manera de pensar sobre la imagen global. La ciencia y la medicina no pueden consistir sólo de hechos fríos. Somos humanos, seres emocionales y espirituales. Todavía tengo que medirme con todas las implicaciones.

Sin ninguna duda desde el comienzo debe haber comprendido que no se trataba sólo de un estudio científico debido a las implicancias religiosas, y que eso tendría un efecto emocional en la gente.

Seguro. Es interesante ver las reacciones de las personas de los diferentes campos. Puede que se trate de una de esas cosas en las cuales la ciencia y la religión unen a las personas en vez de provocar lo contrario.


El artículo original fue publicado en inglés en la revista Ami.

30/10/2018

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