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Sobre los cumpleaños judíos

Irónicamente, el único cumpleaños que es mencionado en la Torá es el de Paró (Génesis 40:20-22). Para celebrar, Paró realizó una fiesta e hizo un recuento personal de su vida.

A partir de ese ejemplo, podemos deducir la forma correcta de celebrar un cumpleaños: introspección y hacer un balance de la vida. Piensa sobre todas las cosas positivas que ocurrieron en el último año, así como en los errores, y comprométete a mejorar. Expresa tu gratitud a Dios por estar vivo y gozar de buena salud, y a tus padres por darte la vida. ¡Y obviamente disfruta un poco de pastel de chocolate y helado!

El saludo tradicional que se le da a alguien en su cumpleaños es: ¡Que vivas hasta los 120! Esto es porque Moshé, el más grandioso líder judío, vivió hasta el día de su cumpleaños número 120.

Sobre los nombres judíos:

Un nombre judío es algo profundamente espiritual. En hebreo, un nombre no es sólo un conjunto de letras, sino que el nombre revela las características esenciales de la persona. El Midrash nos cuenta que Adam, el primer hombre, miró la esencia de todas las criaturas y les puso nombre de acuerdo a ella. La misma idea aplica a los nombres de las personas. Por ejemplo, Leá llamó a su cuarto hijo Yehudá, que proviene de la misma raíz que la palabrahodaá, ‘gracias’. Las letras pueden ser reordenadas para deletrear el nombre de Dios. La razón de esto es porque Leá quería expresar particularmente sus “gracias a Dios” (Génesis 29:35).

Los judíos ashkenazíes acostumbran a nombrar a sus hijos en honor a algún familiar que haya fallecido. Eso hace que se mantenga el nombre y la memoria viva, y en una forma metafísica, forma un lazo entre el alma del bebé y el pariente difunto. Los judíos sefaradíes acostumbran a nombrar a sus hijosincluso en honor a parientes que aún están vivos.

Algunos tienen la costumbre de elegir un nombre en base a alguna festividad judía que coincida con el nacimiento. Similarmente, hay veces en que el nombre es escogido de la parashá semanal en la que nace el bebé. En cada parashá hay muchos nombres y eventos que son mencionados, ofreciendo una conexión espiritual entre el bebé y la porción de la Toráespecífica en la cual nació.

Pero finalmente lo que importa es lo que haces con tu nombre. Porque al principio de nuestras vidas nos es dado un nombre, y al final de nuestras vidas “un buen nombre” es todo lo que nos llevamos.

Para aprender más, te invitamos a leer Poniéndole Nombre a un Bebé.