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Mala Primera Impresión

Mala Primera Impresión

Tienes una sola oportunidad de dar una buena primera impresión.

por

Queridas Rosie y Sherry:

Tengo un gran problema con las citas a ciegas: Nunca me gustan los chicos con los que salgo. No me atraen, no me interesa pasar tiempo con ellos y no los respeto.

A esos chicos les falta el nivel de sofisticación y roce que siento que necesito que tenga un potencial compañero. Simplemente parecen muy infantiles.

Conozco muchos hombres de manera casual por medio de mi trabajo, y ellos no tienen ninguno de esos problemas (aunque no consideraría salir con ellos porque venimos de mundos distintos).

Hace tiempo que me siento así y, por no querer sonar pretensiosa, nunca lo hablé con nadie. Pero hace poco fui a una fiesta y una de las mujeres dijo: “Nunca estoy interesada en los hombres con los que salgo”. Lentamente, ¡todas las mujeres fueron compartiendo sentimientos similares!

¿Qué ocurre? ¿Cómo podemos casarnos si casi ninguno de los chicos parece despertar nuestro interés?

Julia.

Querida Julia:

Tu carta plantea un tema sumamente relevante. Haz hecho eco de los sentimientos de muchas mujeres jóvenes que conocemos. Ellas aceptan salir con alguien que en el papel tiene las cualidades que están buscando en un esposo, pero a menudo se desilusionan por como se ve en persona.

Lamentablemente, este fenómeno es demasiado común. Las mujeres que buscan casarse esperan conocer a alguien a quien puedan respetar, admirar y considerar que está en el mismo nivel (o uno mejor) que el propio. Pero cuando una cita a ciegas deja una pobre primera impresión, rápidamente deciden que el hombre no es para ellas y lo único que quieren es terminar la cita e ir a casa.

Tal vez él tiene potencial para ser un excelente esposo.

Parece no importar que el chico pueda tener el potencial para ser un excelente esposo. Cuando él parece ser desorganizado, inseguro de sí mismo, desarreglado, despeinado, vacilante o lastimoso, no importa cómo sean el resto de sus cualidades o las cosas que podrían descubrir si lo conocieran.

El problema es por lo tanto un problema doble. Por un lado la mujer no desea dar una segunda mirada, en la que podría descubrir un diamante escondido debajo de aquel “áspero” exterior. Y por el otro lado el hombre no ha hecho mucho para verse como alguien con quien una mujer querría casarse. Y por eso, probablemente, no conseguirá una segunda mirada.

Hemos notado que los jóvenes que pasaron muchos de sus años de juventud enfocados en ocupaciones intelectuales, creativas y espirituales, por lo general no han invertido energía en desarrollarse en otras áreas. Como resultado, es posible que no sean expertos en relaciones sociales o tan sensibles a su apariencia como los demás. Tal vez sienten que la mujer con la que salgan deberá aceptarlos como son, cuando en realidad eso es algo que la mayoría de las mujeres no puede hacer.

Y no es porque las mujeres sean superficiales o llanas, sino porque “Él necesita a alguien que le enseñe a vestirse/comunicarse, y eso no es lo que busco de una relación”. O “¿Cómo puedo admirar a alguien que va a una cita sin la billetera, sin un plan o sin saber cómo llegar adonde vamos?” A menudo escuchamos esos comentarios de mujeres, quienes nos dicen: “Quiero conocer a alguien a quien pueda admirar, no a alguien con quien me sienta incómoda porque tengo mucho más roce social que él”.

Revirtiendo la Tendencia

Como es un problema doble, se requerirá una solución doble para que tú y tus amigas tengan más éxito con los hombres con los que salen.

Trata de resistir a la tentación de comparar el “hombre sin pulir” con otros que conozcas que tienen más experiencia social. Puede que sea verdad que los hombres que conoces en un entorno casual den una mejor primera impresión y que sea más fácil involucrarlos en una conversación. Pero tu conexión con esos hombres, que no comparten tus valores, objetivos o preferencias de estilo de vida nunca será más que casual. Debajo de la superficie, ninguno es lo que el otro quiere como compañero.

De hecho, eso es lo que hace que el coqueteo sea tan fácil –es “inofensivo” porque no esperas nada más. Puede hacerte sentir atractiva, femenina y bien sobre ti misma, pero no es lo mismo que una relación verdadera.

Y por el lado del hombre también tenemos algunos consejos. Un hombre que no pone mucha atención en el aseo, o que está contento con las pocas prendas que tiene y que ha usado por años, puede beneficiarse mucho con un “consejero de moda” (hermana, primo o la esposa de algún amigo) que podría ayudarlo a prepararse para las citas.

Similarmente, un hombre que a menudo se siente inseguro de sí mismo en una cita, que no está cómodo con el flujo de la conversación o que no está acostumbrado a planear lo que hacer en una cita ni cómo llegar, puede beneficiarse con algunos consejos que realcen sus habilidades para la citas. Si un hombre quiere que la mujer con la que está saliendo lo vea como el “buen hombre” que realmente es, necesitará eliminar las barreras que están haciendo que ella no lo quiera conocer mejor.

Un Diamante en Bruto

Tenemos un consejo más para ti, y es que trates de dar a estos hombres una mayor oportunidad. Muchos de ellos tienen las cualidades internas que deseas y comparten tus valores, objetivos y preferencias de estilo de vida. Muchas veces también tienen una personalidad con la que te podrás relacionar una vez que hayas superado el exterior sin pulir. Recuerda que la mayoría de sus “defectos” de apariencia son superficiales - saber cómo vestirse, cómo planear las citas y cómo sentirse cómodo con una mujer. Esas son habilidades que por lo general se pueden aprender bastante rápido.

La siguiente historia es 100% real (sólo los nombres han sido cambiados):

Sara había estado saliendo por muchos años cuando una de sus amigas le concertó una cita con Ernesto. Su descripción encajaba con muchas cosas que ella estaba buscando y él sonaba muy agradable por teléfono, por lo que Sara estaba ansiosa por conocerlo. Pero cuando abrió la puerta para recibirlo, tuvo que frenarse a sí misma para no quedarse mirándolo con la boca abierta. Ernesto estaba vestido exactamente igual al personaje que John Travolta interpretó en la película “Fiebre de Sábado por la Noche”. Tenía el mismo traje blanco, la camisa abierta, una cadena en el cuello, y el peinado de un rey del disco de los 70s.

Se obligó a sí misma a sonreír y salió con él.

Lo primero que se le pasó por la cabeza a Sara fue fingir ser su propia compañera de cuarto y decirle a Ernesto que su cita había contraído un virus estomacal. Pero resistió el impulso e incluso sintió un poco de lástima por Ernesto, quien obviamente había tratado de impresionarla con su exagerado atuendo. Sara entonces se obligó a sí misma a sonreír y salió con él, rezando silenciosamente no cruzarse con ningún conocido.

¡Al final Sara la pasó muy bien en la cita! A pesar del pobre sentido de la moda de Ernesto, ella quiso salir de nuevo con él. Fue capaz de pasar por alto este detalle porque él tenía una personalidad envolvente y se había esforzado para planear una cita agradable. Ahora están felizmente casados hace 27 años y Ernesto siempre viste con buen gusto… gracias a que Sara elige su guardarropa.

Nuestro consejo: Ten un poco de paciencia con un chico que parece bueno en los papeles pero que no está lo suficientemente preparado para dar una fabulosa primera impresión.

Esperamos que estas sugerencias te sean útiles y te deseamos éxito al navegar el por el mar de las citas.

Rosie y Sherry.

Publicado: 3/3/2013


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