El otro día me encontré en Facebook con la siguiente historia de un amigo:

Hoy experimenté la situación más frustrante de todas. Pasé caminando al lado de un restaurante y vi a un anciano tirado en la acera; claramente se había desplomado recientemente y su bastón estaba tirado a su lado. Tres personas estaban almorzando al aire libre y lo miraban de reojo, diciendo cosas a los transeúntes como: "Sólo estamos tratando de almorzar", y, "Ya llamamos a una ambulancia, eso es lo que se supone que debemos hacer".

Al parecer nunca se les ocurrió acercarse a hablar con él. Así como hacen los humanos. Realmente no digo esto para menospreciar a las personas que estaban almorzando en el restaurante (sin duda estaban un poco sorprendidas y no sabían cómo proceder), sino que lo digo para recordar que en situaciones como esta debemos ponernos en el lugar de la persona y actuar acordemente.

Es bastante fácil darte cuenta que todo lo que a ti te gustaría en su situación sería que alguien se sentara al tu lado, tal vez te dijera unas cuantas palabras amables y te asegurara que la ayuda ya está en camino. Esto no es algo complejo de entender: Es decencia humana básica.

Aquel mensaje: "Ponernos en el lugar de la persona y actuar acordemente" es tan simple y tan poderoso a la vez.

Manteniendo este escenario en mente, hablemos ahora acerca de ser amigos de alguien que aún no está casado. Fíjate que me he referido al amigo como "aún no casado" y no como "soltero". Basándome en mi experiencia, muchos de ellos están cansados de ser descritos como "solteros". ¿Acaso te referirías siempre a tu amigo sin trabajo como "cesante"? "Hola, me gustaría presentarles a mi amigo cesante, Joe".

"Me siento más como el próximo proyecto de alguien que como su amigo".

Pero tenemos una tendencia a introducir a la gente como "mi amigo soltero, Joe". A pesar de que es verdad que nos gustaría ayudar a Joe encontrar una esposa, creo que debemos aumentar nuestra sensibilidad. Con frecuencia oigo de aquellos que buscan a sus almas gemelas que se sienten maltratados. Uno de los mayores reclamos es que los amigos no se relacionan con ellos como personas. "Me siento más como el próximo proyecto de alguien que como su amigo". Ya sea que alguien necesita ayuda, esté cesante o aún no encuentre pareja, debemos recordar que son mucho más que eso. No sólo son personas, son almas; una chispa de lo Divino. No nos asignemos innecesariamente categorías entre nosotros.

Una cosa es entender cómo pensar en nuestros amigos que están en búsqueda de su alma gemela (y cómo referirnos a ellos), pero entender cómo debemos actuar es otra cosa completamente distinta. ¿Qué les decimos y cómo podemos ayudarlos? ¿Podemos hablarles acerca de salir en citas? ¿Cómo sabemos si quieren hablar de citas? Encontré otro mensaje en Facebook que ofrece algunas orientaciones:

Cuando camino por la ciudad, siempre cargo conmigo una manzana para ofrecerle a cualquier persona que solicite dinero o comida (incluso cuando no me piden directamente). En una ocasión, yo estaba en el metro sin mis bolsas habituales. Una mujer entró en el tren y suplicó con una dulce voz por comida o alguna moneda ya que estaba sin hogar y embarazada. Cuando se acercó adonde yo estaba, le dije la verdad: "No tengo nada más que un pedazo de plástico. Sin embargo, cuando el tren se detenga, me gustaría darte un abrazo, si me lo permites".

La mujer se detuvo y sonrió. Ella asintió con la cabeza en señal de afirmación. El tren se detuvo. Corrí hacia ella para atraparla antes de que saliera. Ella se detuvo. Nos abrazamos. Ella dijo: "Que Dios la bendiga hermana", y salió del tren.

Creo que hay dos cosas que podemos aprender de esta historia. ¡Esta persona lleva una manzana consigo sólo por si acaso! Aprende a estar preparado. No es sólo una decisión inteligente; te ayuda a ser compasivo y considerado. Llevar una manzana contigo muestra que prevés la situación y haces un esfuerzo incluso antes de conocer al futuro propietario de la manzana.

Siempre tienes compasión, amor y calidez para compartir.

La segunda lección es que incluso si no estás preparado y no sabes qué tienes para ofrecer, hay algo que siempre tendrás para compartir: tu compasión, amor y calidez. Una sonrisa, una palmada en la espalda, un apretón de manos e incluso un abrazo puede ser todo lo que alguien necesita. La comunicación no verbal puede ser más significativa que las palabras. El viejo dicho de "las acciones hablan más que las palabras" es cierto. No siempre necesitamos tener las palabras adecuadas en el momento adecuado. A veces todo lo que necesitamos es demostrar que nos importa.

He aquí algunas maneras de demostrar que te importa. Tómate un tiempo para sentarte y tomar una taza de café con un amigo; preocúpate de conocer realmente las preferencias de tu amigo con respecto a una pareja. Recuerda, estás tratando de dejar de lado tus preferencias personales y de escuchar las preferencias de tu amigo. Una vez que tengas esa información, estás listo para buscar por el mundo.

Pero antes de buscar por todo el mundo, busca primero en tu mundo. ¿Quién está en tu red de contactos que podría ayudar a tu amigo a encontrar a su alma gemela? Haz algunas llamadas en nombre de tu amigo; actúa como detective. En caso de llegar a una sugerencia interesante trata de concertar una cita para tu amigo. Obviamente primero tienes que corroborar que él esté de acuerdo con la sugerencia. Pero incluso si tu sugerencia no conduce a una cita, habrás aprendido más acerca de las preferencias de tu amigo y más acerca de emparejar a alguien. Estarás haciendo una inversión en tu amigo, y ese es el mejor regalo que le puedes dar.

Y para aquellos de ustedes que están en busca de su alma gemela, por favor hablen y díganle al mundo qué necesitan. ¿Qué les gustaría de sus amigos y familiares? ¿Qué los haría sentir queridos y apoyados?

Les deseo que puedan reconocer fácilmente a vuestra alma gemela y que encuentren buenos amigos que los apoyen de las maneras que ustedes necesitan.

Aleeza