Hace tres semanas me comprometí con una mujer vibrante y hermosa, llena de increíbles características de personalidad, humildad y un agudo sentido del humor. Desde entonces he estado preguntándome, ¿qué ocurrió exactamente para que esta maravillosa e increíble relación se desarrollara tan fácilmente durante los últimos tres meses? Esta no sólo ha sido la relación más placentera que he tenido, sino que también ha sido la más fácil, lo cual fue uno de los indicadores desde un principio de que Megan era realmente mi alma gemela.

Nunca me pareció que salir de citas fuera divertido. De hecho, para ser completamente franco, salir de citas es verdaderamente una experiencia horrible, a menos que estés saliendo con “la indicada”. Mi propio camino hacia el compromiso no estuvo precisamente pavimentado con una alfombra roja adornada con brillantes arco iris y parpadeantes estrellas. En más de una ocasión durante mi camino de citas, tomé vías que eran callejones sin salida, pero yo seguí avanzando a pesar de que el pavimento había claramente terminado hace muchos kilómetros atrás.

Yo pensaba que esas relaciones no funcionaban porque yo no estaba intentándolo lo suficiente, o porque no estaba haciendo o diciendo las cosas apropiadas en el momento apropiado. No tenía nada que ver con el hecho de que la pareja era en realidad incompatible desde un principio. Ni siquiera estoy seguro de haber estado listo para casarme en cualquiera de esas relaciones. Estaba demasiado ocupado intentando trabajar en mis propios problemas no resueltos como para considerar seriamente casarme con alguna de estas mujeres. Pero sí creo que aprendí algo importante de cada callejón sin salida en el que estuve, que posteriormente me ayudó a entrar en el estado mental necesario para finalmente atraer y tener una relación sana. He aquí cinco lecciones que aprendí en el camino. Quizás te ayudarán a encontrar a tu alma gemela:

1. Debes realmente desear casarte

Dos meses antes de conocer a Megan, mi novia, tuve una conversación con una mujer en una mesa de Shabat sobre citas. Ella me dijo: “¿No te asusta la idea del matrimonio?”. Le respondí diciéndole que estaba más aterrado de no casarme nunca y ser soltero toda mi vida. Fue en este momento cuando me di cuenta que estaba listo para encontrar a mi bashert ‘alma gemela’.

Este es un importante primer paso para quienes desean casarse. No es suficiente sentir que quieres casarte; tienes que sentir que necesitas casarte. Yo quiero ver una película hoy en la noche, pero quien sabe si llegaré a hacerlo. Yo necesito levantarme e ir a trabajar por la mañana, por lo tanto, ciertamente iré a trabajar. Si no sientes el deseo real de casarte, mejor quédate en casa y arrienda una película, reúnete con un amigo a tomar un café, estudia Torá, lee un libro, ve un partido de fútbol… porque no estás listo para salir de citas.

2. Evita perder tiempo

Esto me lleva a otra lección que aprendí que me ayudó a comprometerme: ya no tenía más tiempo para perder en personas que no eran serias en cuanto al matrimonio. Y lo contrario también era verdad: ya no quería malgastar el tiempo de otra persona si yo no estaba listo para casarme. Esta mentalidad de no estar dispuesto a perder otro segundo en citas me ayudó a enfocar mi atención en alguien que tuviera el mismo espíritu y mentalidad que yo.

Esto significa estar atento a las banderas rojas que pueden surgir en el comienzo. Mirando en retrospectiva, yo solía otorgar rápidamente el beneficio de la duda a personas que mostraban conductas o decían cosas que, francamente, me hacían sentir incomodo. Sin embargo, es importante poner mucha atención a los sentimientos de incomodidad que surgen a partir de lo que la otra persona hace o dice en una cita. Por lo general, se trata de tu intuición alertándote de que algo no está bien. Pero ten cuidado de no confundir tus propios miedos o inseguridades con verdaderas intuiciones, lo que me lleva al siguiente punto.

3. Recuerda que el auto-sabotaje es letal

Es absolutamente imperativo que elimines de tu sistema las conductas y tendencias de auto-sabotaje antes de que lleves a cabo cualquier tipo de meta o sueño, incluido casarte. Mis síntomas de auto-sabotaje se expresaban en conflictos laborales, en escoger parejas que no estaban verdaderamente disponibles y en aburrirme de la estabilidad. Cada una de estas cosas tenía que ser depurada de mi conciencia antes de estar listo para conocer una pareja disponible, estable y saludable.

Aquí es esencial una dosis de humildad; tendrás que tragarte un poco el orgullo y desinflar un poco tu ego para admitir que tus propias conductas y acciones impiden que cumplas tus sueños y metas, especialmente casarte y formar una familia. Terapia, programas de 12 pasos, conversaciones honestas con Dios, buscar consejo de buenos amigos y aburrirte de tu propia actitud son buenos métodos para curar el auto-sabotaje.

4. Encuentra a alguien con quien puedas divertirte

Hace cinco meses, “divertido” no hubiera sido la primera palabra que hubiera utilizado para describir el proceso de salir en citas. Tampoco hubiera sido la segunda, la décima, la número 50 o la número 100. ¿Está prohibido divertirse mientras uno sale de citas, especialmente al principio del proceso? Seguramente me iban a castigar por sugerir jugar al boliche, jugar pool, ir de picnic o a un parque de diversiones en las primeras citas. Me aseguré de no sugerir ideas que pudieran ser catalogadas como demasiado originales o divertidas. Hice lo clásico: iba a tomar una gaseosa a la recepción de algún hotel, a caminatas (las que son divertidas pero de una forma diferente), a tomar un café o a cenar. No había aventura, había poca risa sincera y yo me sentía completamente falso.

Estaba a punto de darme por vencido con las citas cuando decidí que salir en citas tenía que ser divertido. Como resultado, decidí llevar a Megan a un muelle local en nuestra primera cita. Decidí que sin importar lo que ocurriera, yo iba a hacer algo que disfrutara hacer y, más importante aún, algo que me sintiera cómodo haciendo. Observamos la puesta de sol al final del muelle y mientras caminábamos de regreso hacia el estacionamiento, le pregunté si quería jugar juegos de maquinitas. Unos cuantos minutos después, ella me venció jugando hockey de mesa.

5. Averigua qué necesitas

Poco antes de conocer a Megan, resolví qué era lo que yo realmente necesitaba encontrar en una mujer para que considerara casarme con ella. Era una lista corta, algo que recomiendo fuertemente. Yo necesitaba tres cosas: una mujer que tuviera mi mismo nivel de religiosidad, que al menos hubiera trabajado algunos de sus problemas de la infancia y, como mencioné antes, que pudiera divertirme con ella. Esta era mi lista. No podía ceder en ninguno de estos puntos. Hacer esta corta pero precisa lista realmente me deprimió un poco porque, honestamente, nunca había encontrado estas tres cosas en una persona, y no pensé que lo lograría. Pero eso no importaba; esto era lo que yo necesitaba. Lo importante era que se trataba de mi lista y no la de otra persona o de una lista que necesitaba para satisfacer algún estándar social o incluso religioso.

El momento del compromiso

Comprometerse con una mujer tan especial como Megan fue una culminación de estos cinco pasos: reforzar mi deseo de querer casarme, no querer desperdiciar más mi tiempo, trabajar extremadamente duro para eliminar mis defectos de personalidad de auto-sabotaje, divertirme en una cita y honrar y entender lo que realmente necesitaba en una esposa. Una vez que estuve realmente listo, ella apareció de la nada. Megan estaba visitando a su familia en mi ciudad y el rabino de mi shul me preguntó si quería salir con ella.

Fue así de fácil y estoy verdaderamente agradecido con Dios; Megan apareció en mi vida cuando yo estaba listo para reconocer que ella era realmente mi alma gemela.