En mi rol de mentora de citas, suelo escuchar de los solteros sobre la parte dolorosa de salir de citas; los miedos, las inseguridades y la voz interior que te dice “no eres lo suficientemente bueno/a”. Hay temores externos que pueden haberse desarrollado con el pasar de los años. Quizás tu mamá, amigo, casamentero o vecino intentó sin éxito organizarte una salida y te culpó cuando no funcionó. También puede ser que tus mayores temores vengan desde tu interior, de tu propia autocrítica. “No estás haciendo lo que deberías, no te esfuerzas lo suficiente o no rezas con la suficiente convicción. Si lo hicieras ya te habrías casado”.

Los miedos a las citas son normales, ¡y tú también eres normal! Hablemos de los miedos más comunes sobre salir de citas y de qué podemos hacer al respecto... comenzando ahora mismo.

1. Nunca me voy a casar

Este miedo duele. Es la raíz de todos los otros miedos. Esto se le ha pasado por la cabeza a prácticamente toda persona que ha sido herida en el proceso de citas. Si eres como la mayoría de los solteros, la razón por la que no estás casado es porque aún no has conocido a la persona correcta. Estoy segura que has mantenido los ojos abiertos. Si bien puede que hayas esperado casarte a una determinada edad, Dios es quien maneja los tiempos. No pretendo saber por qué no te has casado aún. No puedo predecir el futuro. Lo que sí sé es que Dios prepara específicamente una pareja para cada alma.

Si temes no casarte nunca, no estás sólo. No haber conocido aún a la persona indicada es bastante normal hoy en día. Sin embargo, el que no la hayas conocido aún no significa que no la conocerás y te casarás. La soltería es tu situación presente, no tu destino. Este es el momento para hacer crecer tu autoestima. Te casarás y necesitarás amor propio y por los demás para mantenerte casado.

2. ¿Y si tengo que conformarme?

Definamos “conformarse”. Muchos solteros creen que conformarse es una derrota o una aceptación de la mediocridad. Sin embargo, conformarse también puede significar ajustar la lista de “requisitos indispensables” que tiene que tener “la persona indicada”. Mira tu lista. ¿Es hora de reevaluar las prioridades? Ciertas cualidades —como amabilidad, respeto y lealtad— nunca deberían ser consideradas triviales. Me refiero a los otros puntos, como “que haya viajado mucho”, “que tenga un magíster”, “que mida 1.80 metros” o “que sea rápida para vestirse”… Sólo echa una mirada a la lista. Puede que conformarse no signifique lo que crees que significa.

3. No soy lo suficientemente atractivo/a, delgado/a, rico/a, joven, (inserta tu autocrítica favorita)

Dios no te hizo como eres por accidente. Sabemos que Dios tiene un plan supremo y que es para bien. Naciste en el momento adecuado, con los padres adecuados y en circunstancias adecuadas para poder ser la persona única y especial que está leyendo este artículo. No sólo eres “suficientemente bueno”, sino que eres exactamente como debes ser en este momento. Esto no te exime de la obligación de continuar convirtiéndote en quien debes ser. El crecimiento es bueno, pero también lo es aceptarse a uno mismo.

4. Nadie me quiere

Siéntate en un lugar tranquilo y haz una lista de todas tus cualidades positivas, tus talentos y tus habilidades. No dejes nada afuera, ni lo grande ni lo chico. Lee esta lista dos veces al día, a la mañana y a la noche, durante una semana (confía en mí y hazlo, ¡hace una gran diferencia!). Espero que estés consciente de que tal como tienes una familia y amigos que te quieren y disfrutan de tu compañía, asimismo también tendrás una pareja que te ame y que quiera estar contigo.

5. Debe haber algo mal en mí

Quizás haya algo mal, quizás no. Este es el momento para hacer una introspección honesta. ¿Hay algún rasgo de personalidad que siempre hayas querido mejorar? De ser así, puede que este sea el momento indicado para hacer una limpieza espiritual que te convierta en una versión mejorada de ti mismo/a.

Nunca seremos perfectos; fuimos creados intencionalmente de forma imperfecta. Entonces, la respuesta es sí, hay algo malo en ti, ¡y también en mí! El tema es que para casarte no tienes que llegar a la perfección, sólo hace falta que te esfuerces para perfeccionarte. Quienes sufren de una incapacidad física, de un desorden emocional o tienen una enfermedad genética en desarrollo enfrentan otro obstáculo: darse cuenta de que lo que tienen no los define. ¡Vales tanto como cualquier otra persona!

Pon atención y fíjate en los cuentos que tu voz interior te hace creer. Es la misma voz que te dice que no pidas el ascenso porque de todos modos no lo obtendrás, que te dice que ni siquiera trates de alcanzar tus sueños. Seguramente no les dirías esas palabras a otras personas, pero a ti mismo sí te hablas de esa manera.

En donde hay oscuridad, inserta luz. El temor y la depresión vienen a llenar un vacío en nuestro interior. Llena ese vacío con bondad y risa en lugar de llenarlo con temores. El temor nos supera cuando no logramos apreciar la belleza en nuestra vida. Es cierto, no puedes controlar dónde, cuándo ni cómo conocerás a tu alma gemela. Sin embargo, puedes controlar lo que haces con tu tiempo hasta que la encuentres.

Vive en el presente. Sé alegre. Sé bueno contigo mismo/a. Sé la mejor versión de ti mismo/a.