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Parte 11: El Monoteísmo y sus Implicancias

Parte 11: El Monoteísmo y sus Implicancias

El monoteísmo es la idea más revolucionaria que el pueblo judío le trajo al mundo.

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El monoteísmo es la idea más revolucionaria que el pueblo judío le trajo al mundo. Es la fuente de estos seis valores para un mundo perfecto.

El monoteísmo ético, la creencia en un Dios como Creador del universo, el Padre de toda la humanidad y la fuente de un estándar absoluto de moralidad, es la contribución más grande a la civilización en la historia de la humanidad.

Hoy, el mundo entiende, y más o menos cree, la idea de un Dios indivisible. Históricamente no siempre fue así. En los últimos 3.000 años ocurrió una transformación asombrosa en la conciencia humana.

Politeísmo

En la antigüedad, la idea de un Dios indivisible y todopoderoso era incomprensible. Una variedad de religiones permeaban todos los aspectos de la existencia. Todas eran politeístas, todas creían en varios dioses.

Por ejemplo, los dioses de la mitología griega eran manifestaciones físicas de las fuerzas de la naturaleza. Había cientos de ellos: Poseidón era el dios del mar; Zeus el dios de los cielos. Cada religión tenía su propio “Panteón” (surtido de dioses). Los egipcios tenían 2.000 dioses. El historiador romano Varro estimó que en la Roma imperial había más de 30.000 dioses. Esos dioses vivían por siempre y poseían poderes sobrenaturales, pero en otros aspectos eran como los mortales. Comían, dormían, y hasta compartían los mismos vicios: Eran promiscuos, mentían, estafaban, robaban y mataban.

La vida resultaba muy confusa. No había ninguna fuente diciéndole al hombre qué hacer. Si alguien quería hacer algo, simplemente debía encontrar un dios que apoyara sus acciones. El hombre y los dioses estaban atrapados juntos en el mundo, manipulándose el uno al otro – a través de magia, sobornos y sacrificios.

Los politeístas creían en un concepto de bien y mal, pero no se adherían a ningún estándar. La moralidad era definida por el hombre, y estaba sujeta a la alteración para satisfacer los antojos personales y la conveniencia social.

Abraham

Dentro de este mundo politeísta, hace alrededor de 3.800 años, apareció un hombre llamado Abraham, que hizo un asombroso descubrimiento intelectual que cambió la historia. Abraham dijo: El politeísmo es sólo una ilusión. Hay sólo un Dios, que es el Creador del universo. Es un Dios infinito, todopoderoso y omnisciente. Y lo que es más, es un Dios amoroso. No creó el mundo y se fue de vacaciones. Está constantemente involucrado con Su creación y quiere que nosotros, sus hijos, tengamos una relación con Él.

Abraham descubrió el concepto de Dios por cuenta propia, y estuvo comprometido a vivir con esa realidad. Esto es llamado Kidush Hashem, “santificar del nombre de Dios”, hacer que la realidad de Dios sea lo más importante en el mundo.

La plegaria del Shemá declara que, para los judíos, lo más importante en el mundo es vivir con la realidad de Dios: “Escucha Oh Israel, Hashem nuestro Dios, Hashem es Uno” (Deuteronomio 6:4).

Los Seis Valores

Nuestra lista de seis valores clave emana lógicamente de la idea del monoteísmo ético. En el comienzo de Génesis, Dios creó a la humanidad “a imagen de Dios”. Dado que Dios no tiene componentes físicos, ¿qué rasgo “parecido al de Dios” posee todo ser humano?

La respuesta es: un alma – una entidad espiritual que es absolutamente no-física. Todo ser humano contiene un alma, una chispa divina, y por consiguiente toda vida tiene un valor infinito. No importa quién eres – desde un bebé pequeño hasta un minusválido de 90 años – todos los humanos poseen esta infinita chispa divina y son intrínsecamente valiosos y preciosos.

El Valor de la Vida  El Talmud enseña que “salvar una vida es como salvar un mundo entero”.

Justicia e Igualdad – Dado que todo ser humano tiene un alma, existe una igualdad básica entre todos. El profeta Malají dijo: “¿Acaso no tenemos todos un Padre? ¿No nos ha creado un Dios?” (Malají 2:10).

Responsabilidad Social – Puesto que todo ser humano tiene un alma, entonces, tenemos la obligación de ser como Dios, de emularlo. La Torá ordena: “e irás en los caminos de Dios” (Deuteronomio 28:9). El Talmud explica que así como Dios es bueno y piadoso, así también tú debes ser bueno y piadoso.

Dios colocó a Adam y a Eva, los padres de toda la humanidad, en el Jardín del Edén, y les dijo: “Este es su jardín, ahora cuídenlo”. Cada ser humano es responsable por el mundo. Este es nuestro mundo – cuídalo.

Elegidos Para Ser Responsables

Abraham eligió comprometerse con la realidad de un solo Dios, estuvo dispuesto a hacer el sacrificio máximo por esto. Dios respondió: “Te elegí a ti y a tus descendientes después de ti” – el pueblo judío, haciendo un pacto con esta nación.

¿Para qué fueron elegidas las “personas elegidas”? Fueron elegidas para ser las responsables, no las privilegiadas. Elegidas para la responsabilidad de crear una sociedad moral que viva con los valores que emergen de la idea de un Dios, para crear una sociedad que se convierta en una “luz para las naciones”, en un faro de moralidad para el mundo. La tarea no es imponerles creencias a otros, no es convertir al resto del mundo al judaísmo, sino cambiar al mundo mediante la personificación del ejemplo. La misión de Abraham, de perfeccionar al mundo, hace al pueblo judío diferente, no mejor.

El monoteísmo ético ha cambiado al mundo. John Adams, el segundo presidente de los Estados Unidos escribió:

Insistiré en que los judíos han contribuido más para civilizar al hombre que cualquier otra nación. Y aún si fuera ateo y creyera en un destino inevitable, todavía debería creer que el destino ha designado a los judíos como el instrumento más esencial para civilizar a las naciones… Son la nación más gloriosa que jamás haya habitado esta tierra. Los romanos y su imperio sólo fueron una burbuja en comparación a los judíos. Le han dado religión a tres cuartos del globo y han influenciado en los asuntos de la humanidad más y mejor que cualquier otra nación, antigua o moderna (John Adams, carta a F. A. Van der Kemp, 1808, Sociedad Histórica de Pensilvania).

No es de extrañar que las ideas judías hayan cambiado al mundo. La misión nacional judía por más de 3.000 años ha sido ser una “luz para las naciones”.

La Propagación del Monoteísmo

Por milenios, los judíos fueron los únicos firmes con esas creencias. ¿Cómo es que este pequeño pueblo, el 0,2% de la población mundial, el pueblo más odiado en la historia de la humanidad, logró que el mundo aceptara su visión ética?

Paul Johnson, en A History of the Jews (Una Historia de los Judios), da parte de la respuesta: “… el resultado fue el monoteísmo y las tres grandes religiones que lo profesan”.

Los judíos han profesado el monoteísmo por casi 4.000 años. Este fue, después, adoptado por el cristianismo y el islam, que han convertido a cientos de millones de personas del politeísmo amoral al monoteísmo, introduciendo las doctrinas del judaísmo a la mayoría de la humanidad.

Los valores judíos se han esparcido aún más a través del crecimiento de la democracia liberal durante los últimos 200 años. Los formadores de la democracia británica y los padres fundadores de Estados Unidos se dirigieron constantemente a la Biblia como fuente de inspiración y de valores. La declaración de la Independencia de los Estados Unidos establece:

Sostenemos que estas verdades son claras como el agua, que todos los hombres son creados equitativamente, que están provistos por su Creador con ciertos derechos inalienables, entre los que se encuentra la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad.

La base del gobierno democrático, de los derechos básicos y de los valores, es el concepto de un solo Dios. ¡Qué dramática revolución en la historia de la humanidad!

* * *

Este ensayo está adaptado de “Mundo Perfecto: El Impacto Judío en la Civilización” (WorldPerfect: The Jewish Impact on Civilization). En esta notable obra, el rabino Ken Spiro analiza 4.000 años de historia humana para mostrar cómo los valores éticos y morales occidentales provienen de la Torá.

Publicado: 26/1/2013

Artículo 11 de 12 en la serie Un Mundo Perfecto


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