• 10 de Febrero, 2012 / 17 Shvat 5772
  • Parashá: Itró

Behar(Levítico 25:1-26:2)

Behar Bejukotai 5770

La Haftará contiene reproches, al igual que la Parashá, para con él pueblo de Israel. Fue en la época del profeta Irmiyahú, que se cumplen con castigo, pero termina la Haftará con arrepentimiento diciéndonos: Refaeni Hashem Veerfe, que quiere decir: "Cúrame Dios, que me curaré”. (Irmiyahu 17:14).

* * *

Rav Amnón Itzjak shelita, contó la siguiente historia en el estadio Teddy de Jerusalem, ante más de 20,000 personas que participaron en este Kidush Hashem.

Un día se presento ante él, un muchacho en un estado de salud terrible. Sus pómulos salían de su rostro, su piel era pálida y verdosa, casi se podía decir que era un cadáver viviente. No pesaba más de 40 kilogramos y caminaba con mucho esfuerzo. "¿Qué te pasa?", le preguntó Rav Amnón Itzjak. El joven contestó: "Los doctores no me dan más de 2 semanas de vida, 3 a lo sumo. Me encontraron la terrible májala, que viene de un tumor de más de 10 cm., dicen que es incurable".

El Rav le dijo: "Recibe sobre ti cumplir desde este momento toda la Torá y sus mitzvot". "Es imposible", contestó el joven de nombre David. "Poco a poco". "No Rav", dijo él, "no hay tiempo". "Voy a poner a alguien que te enseñe, y lo lograrás". Sin alternativas, David accedió.
 
De repente en el estadio Teddy, el Rav Amnón Itzjak gritó: "¿Estás aquí David?, ¿Estás listo?". De en medio del público se levantó un muchacho joven, alto, normal, y dijo: "Yo soy David, estoy curado". "Cúrame Dios,  que me curaré".

* * *

Federico el grande, rey de Prusia, tenía un médico de cabecera, muy atinado. Era un yehudí yeré Shamaim llamado Aharón Gardiyá. En una ocasión corrió a buscarlo una jovencita de la comunidad judía y le dijo: "Doctor, mi padre esta moribundo, no responde. ¡Venga rápido! ¡Sólo usted puede salvarlo, esta es la tercera vez que le pasa y usted lo ha sacado de las otras 2!". El doctor, que conocía el estado del paciente y su historial clínico, le dijo: "Ahora vamos. Se empezó a poner sus botas con toda calma. Después sus mancuernillas. Bueno me voy a tomar un té y nos vamos. La jovencita no aguantó más. Ella lloró desaforadamente y gritó: "¡Vamos ya!".

El doctor Aharón al verla llorar y decir Tehilim le respondió: "Ahora tu padre está mejor. Vuelve a casa y yo iré a verlo más tarde". Así fue, esta joven regresó a casa y su padre había recobrado el conocimiento. Estaba sentado y poco a poco, mejoró. Esa noche llego a verlo el doctor Gardiyá y les dijo: "Fueron tus Tehilim jovencita, y tus lagrimas, lo que curó a tu padre, yo no tenía mucho que hacer. “Cúrame Dios, que me curaré".

* * *

En la ciudad de Mir (Polonia), antes de la Segunda Guerra Mundial, Había una pareja de Tzadikim. Sin embargo, no habían sido bendecidos con hijos. Pasaron 20 largos años y no lo lograban. Trataron todos los tratamientos, doctores y nada. Un día llegó la luz a este hogar. La señora quedo embarazada y con ello, una nueva ilusión de vida.
 
Pasaron 9 meses y nació un niño varón. Fue el día más feliz de la pareja. Toda la ciudad de Mir acudió a su Britmilá. Esta felicidad no duró mucho tiempo, ya que el pequeño, no se desarrollo debidamente. No crecía y con mucho esfuerzo comía. Los padres fueron a ver un médico, y otro, y nada, parecía no haber solución.

Decidieron ir a la gran capital, Vilna, en Lituania, y ahí consultar al médico pediatra más famoso que era un yehudí jaredí. La respuesta fue desalentadora, el médico les dijo: "Su pequeño tiene un problemas cardíaco, su corazón es pequeño y el bombeo de sangre muy lento, su desarrollo es limitado y su alimentación precaria. No hay mucho que hacer. Generalmente los niños con este problema no tienen larga vida".

Aquella familia salió destrozada, y en el camino de regreso, el marido dijo: "Estamos a las afueras de Radin, aquí vive el Jafetz Jaim. ¡Vamos a consultarlo, que nos dé un Brajá para nuestro hijo! Llegaron a la casa de Rav Israel Meir Keigan Z.Tz.l. (1838-1933), él estudiaba con su nieto.
 
La pareja con su bebé, contaron su historia desgarradora. El Jafetz Jaim les dijo: "Pero si ya vieron al mejor doctor y no hay esperanzas, ¿qué quieren de mí?". Entonces su nieto le pidió: "Abuelito dales algo, una Brajá, algo que puedan hacer, que tengan una esperanza".

Rav Israel Meir les dijo así: "De ahora en adelante, no harán ninguna Melajá después de Jatzot (en erev Shabat). La esposa tendrá lista la mesa, toda la comida, el mantel blanco puesto desde mediodía, y el esposo no hará ningún trabajo tampoco después de mediodía, sino estudiar Torá y leer Tehilim. Prenderán velas 12 minutos antes de la hora de la Hadlaká. Esto es simplemente una sugerencia, una esperanza, acompañada de mi bendición, mas no una cura, la cura sólo es de Hashem".

Esta pareja salió feliz. Tomaron sobre ellos inmediatamente cumplir Daat Torá. Llegó el primer Shabat y así lo hicieron, todo como dijo el Jafetz Jaim. Al pasar del tiempo, sorpresivamente el niño empezó a crecer, comer mejor y parecía un niño normal. Regresaron a Vilna con el médico y este quedó Perplejo. "¿¡Qué pasó, el corazón está normal, igual que cualquier niño de su edad!?".
 
Le contaron su vivencia con el Jafetz Jaim y su bendición. El doctor les dijo: "Nosotros los médicos, tratamos de curar corazones, ¡y he aquí el Jafetz Jaim le dio un corazón nuevo!". "Cúrame Dios, qué me curaré".

Publicado: 3/5/2010

¿Te gustó este artículo? Ayúdanos a crear más. AishLatino.com
existe gracias al apoyo de nuestros lectores.

Envía tu comentario:

  • ¿Mostrar mi nombre?

  • Tu dirección de correo se mantendrá en privado. Nuestro editor la necesita en caso que tengamos alguna pregunta sobre tu comentario.


  • * Campo obligatorio 2000
Ingresar Comentario
stub

Sobre el Autor

Shimon Alkon

Destacado en AishLatino.com

PATROCINADORES

  • Compra productos de Israel en aishopping -- Operado por JudaicaWebstore