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Bereshit(Génesis 1:1-6:8)

El Noble Experimento

¿Damos o tomamos? Es una elección que todos enfrentamos. Y a veces es difícil saber qué hacer.

Nuestra parashá, la primera de toda la Torá, nos enseña acerca de Dios creando el universo y todo lo que hay en él.

Dios no "necesitaba" del mundo. Él nos creó solamente para darnos a nosotros.

Cuando actuamos como "dadores" estamos haciendo algo muy importante y estamos actuando como Dios. Es una sensación maravillosa cuando somos capaces de elegir dar.

 

 En nuestra historia, una chica decide dar.

"El Noble Experimento"

Deby observaba, con los ojos abiertos, cada rincón del laboratorio de química de la escuela. Se sentía aturdida por todos los fastuosos equipos. Había vasos y tubos de ensayo de todos los tamaños y formas. Las paredes estaban equipadas con mesas especiales que tenían lavabos empotrados. En la parte delantera de la sala, en una caja de cristal, había un gran microscopio electrónico. Más que una escuela normal, toda la sala parecía una estación espacial.

La Sra. Stern, la profesora de ciencia, miró desconcertada a los niños de la clase que observaban atónitos el laboratorio, susurrando y sonriendo excitadamente. Después de unos minutos cuando todos se calmaron, la profesora comenzó su lección, explicando para que servía todo este equipo y que es lo que ellos tendrían que hacer durante el año escolar.

Al final de la lección ella sonrió y dijo: "A partir de mañana vamos a comenzar nuestro trabajo de laboratorio haciendo experimentos. Trabajarán en equipos de dos. Para mañana me gustaría que todos ustedes se junten en pareja con otro estudiante, que será su compañero de laboratorio durante el próximo período escolar".

La campana sonó poniendo fin a la clase.

Deby recogió su cuaderno y se disponía a salir justo cuando la profesora la llamó para que se acercara. "Deby, ¿podría permanecer un minuto más en la sala por favor?, me gustaría hablar con usted".

"Claro", sonrió Deby.

"Deby, yo te conozco bien de nuestro último año juntas, y creo que tú eres justamente el tipo de persona que puede ayudar. Hay una nueva chica en la clase llamada Sara. Estaba sentada sola en la parte de atrás. Ella es muy agradable, pero un poco tímida y no muy segura de sí misma. Tal vez tú estarías dispuesta a colaborar y a trabajar con ella como compañeras de laboratorio. Creo que podrías ayudarla a adaptarse y a mantenerse al día con el trabajo. No tienes que hacerlo si no quieres. La decisión depende de ti".

Con esto la profesora se puso de pie y comenzó a saludar a la siguiente clase que ingresaba en línea a la sala.

Deby se retiró, un poco sorprendida con la petición. Siendo una chica popular, ella asumió que trabajaría en el laboratorio con alguna de sus buenas amigas.

Ella apenas había salido de la sala cuando sintió un tirón en su manga. Levantó la vista para ver el brillante y sonriente rostro de Taly, una amiga cercana de ella. Inteligente y popular, Taly era la estrella de la clase. "Tú y yo somos compañeras de laboratorio, ¿verdad?", sonrió Taly.

"¿Mmm?", murmuró Deby, aún confundida por su charla con la profesora.

"¡Despierta!", dijo Taly. "Te estoy pidiendo que seas mi compañera de laboratorio. Cinco chicas ya me han pedido, pero yo prefiero trabajar contigo. Creo que juntas lo pasaremos increíble".

Es cierto, pensó Deby. Ellas pasarían un gran tiempo juntas. Se llevaban tan bien. Y sonaba mucho mejor que pasar todo el período escolar con una tímida chica nueva.

"De acuerdo, somos compañeras, ¿verdad?".

Deby estaba a punto aceptar. Pero entonces pensó acerca de lo que su maestra le había dicho. "Quizás realmente debería hacer equipo con Sara", se dijo a sí misma en silencio. "Después de todo, Taly tiene un montón de chicas que estarían encantadas de ser su compañera y Sara no tiene a nadie. Realmente podría ayudarla a tener un buen comienzo, también".

"De-by", se quejó Taly, "Tengo que correr a mi próxima clase. Dime, ¿sí o no?".

"Mira, Taly", respondió Deby. "Tú sabes que me encantaría trabajar en equipo contigo. Pero creo que esta vez hay alguien que me necesita más. ¿Me perdonarías?", añadió con una sonrisa.

"No hay problema", respondió Taly. "Sólo tendré que vivir sin ti durante una hora al día. Nos vemos en el almuerzo", dijo, y se fue volando a su próxima clase.

Deby fue a buscar a Sara para preguntarle si quería ser su compañera de laboratorio. A pesar de que el período escolar apenas había comenzado, Deby ya había pasado una gran prueba.

 

De 3 a 5 años

P. ¿Cómo se sintió Deby cuando la maestra le pidió que trabajara con la nueva muchacha en lugar de una de sus amigas?
R. Se sintió sorprendida y molesta porque pensó que sería más divertido trabajar en equipo con una amiga en lugar de ayudar a una chica nueva.

P. ¿Es mejor hacer sólo las cosas que son divertidas para nosotros mismos, o a veces es bueno ayudar a otras personas, incluso si creemos que no será tan divertido?
R. Ser capaces de dar y de ayudar a otros es algo muy bueno. Al final, de todos modos, es posible que incluso nos divirtamos cuando lo hacemos. Pero aunque no sea así, es una buena cosa para hacer.

De 6 a 9 años

P. ¿Crees tú que Deby habría tenido más placer si se hubiera asociado con Taly?

P. ¿Cuál crees tú que es la diferencia entre el placer de recibir y el placer de dar? ¿Cuál es un placer mayor?
R. Hay un placer en recibir. Hay una cierta emoción en conseguir lo que queremos. Pero ese placer a menudo se desvanece muy poco tiempo después de que recibimos. Esto es especialmente cierto si tenemos que recibirlo de otra persona. El placer de dar, en cambio, es más sutil. Al principio puede que incluso no sintamos deseos de dar. Pero normalmente cuando lo hacemos, sentimos una sensación cálida del placer por haber hecho lo correcto.

P. ¿Puedes pensar en un momento en que diste a pesar de que no sentías deseos de hacerlo? ¿Por qué no lo deseabas en primera instancia? ¿Cómo superaste tu resistencia?

10 años y más

P. ¿Por quien siente más amor una persona, por alguien de quien recibe o por alguien a quien ella da? ¿Por qué?
R. Por alguien a quien le da. Dar es en sí un acto de amor. Incluso cuando el sentimiento de amor no existe desde el principio, con el tiempo el sentimiento crece. El ejemplo clásico es el amor de un padre a un hijo a quien los padres le dan constantemente. Por otra parte, si bien debemos estar agradecidos cuando recibimos, a menudo la vergüenza que sentimos naturalmente al tener que tomar de otros, hace que sea difícil amar a la otra persona y puede llevar incluso a tener resentimientos. Un muy buen consejo para alguien que quiere aprender a amar, es aprender a dar.

P. Se ha dicho que el receptor es el dador y el dador realmente el receptor ¿Cómo entender esta afirmación?
R. Cuando tenemos la oportunidad de dar, tenemos la oportunidad de convertirnos en personas más orientadas espiritualmente. Esta es una gran oportunidad ya que este es realmente uno de los objetivos principales de la vida. La gente necesitada nos "da" esta oportunidad, que es en un sentido real, más valiosa que todo lo que podríamos llegar a darle a ellos.

21/10/2008

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