Cuando alguien hace algo lindo por ti, es fácil sentirse emocionado y agradecido. Pero cuando pasa el tiempo, este sentimiento de gratitud tiende a desvanecerse. Pero, ¿por qué debería, realmente?

Hace más de 3000 años atrás los judíos éramos esclavos en Egipto. Dios hizo grandes milagros y nos liberó. La parashá de esta semana nos pide que pensemos y recordemos estos eventos como si recién hubieran ocurrido.

A parte de sentirnos agradecidos y cercanos a Dios cuando recordamos el éxodo, aprendemos la importante lección de desarrollar apreciación por todas las cosas buenas que otros han hecho por nosotros. Muchos actos solidarios del pasado nos afectan hasta el día de hoy, ya sea que nos demos cuenta o no. Aprender a apreciar a otros nos hace personas más felices y más sensibles.

 

 En nuestra historia, dos amigas aprenden a recordar y a apreciar las buenas cosas del pasado.

"Algo Viejo, Algo Nuevo"

"¡Oh huau!, que lindos recuerdos me trae este lugar", se maravillo Jill mientras ella y su amiga Sandy prácticamente flotaban con los ojos muy abiertos por el pasillo del jardín infantil.

Ellas habían sido mandadas por su profesora de quinto grado de su actual colegio a entregar un paquete muy importante en la secretaría de la escuela.

"Sabes Sandy, yo no había estado en este edificio en más de cinco años, desde que éramos estudiantes aquí", murmuró Jill mientras se sorprendía con los coloridos murales pintados en las paredes del corredor. Los impecables pero usados juguetes y todo el equipo de juegos parecían ocupar cada ranura disponible.

"Sí, es extraño", comentó su amiga. "A pesar de que todo es nuevo, me parece que todo sigue exactamente igual que cuando nosotras solíamos venir. Bueno, de cualquier manera, ya hicimos nuestro mandado, ahora vamos".

Pero Jill no se movió. "Sandy, primero debemos hacer algo muy importante", dijo con preocupación.

"¿Qué cosa?", preguntó su amiga sorprendida. "Bueno, tenemos que pasar a visitar a la Sra. Laster. Vi su nombre en una de las salas de clase mientras caminábamos hacia la oficina".

"¿La Sra. Laster?, ¿para qué tenemos que verla?, supuestamente teníamos que entregar el paquete en la secretaria y ya, ¿no es cierto?"

Justo entonces sonó la campana del recreo y las niñas se movieron a un lado para dejar pasar a un grupo de agitadas preescolares que atravesaban el pasillo. Jill miró a su amiga incrédulamente. "¿Cómo podemos estar aquí y no ir a visitar a la Sra. Laster? Ella fue nuestra primera profesora. ¿No te acuerdas lo amorosa que era con nosotras? ¡Amábamos su clase!".

Sandy se encogió de hombros. "Sí, pero eso fue hace muchos años atrás. No tiene nada que ver con el presente".

Jill levanto sus manos con sorpresa. "¡Tiene mucho que ver con el presente! Dime algo, ¿tú sabes leer y escribir?".

"Espero que sí, porque tengo que entregar un reporte mañana", respondió su amiga irónicamente.

"Bueno, ¿quién te enseñó?, protesto Jill.

Sandy pensó por un momento "Fue la... la Sra. Laster. Me acuerdo de nuestro cuadernillo de trabajos", ella admitió.

"Bueno, ¿no es suficiente razón para pasar a saludarla y decirle que la apreciamos?, dijo Jill con una sonrisa.

Sandy se quedó callada. Después de un momento sonrió. "Tienes razón" asintió Sandy. "¡Ahora recuerdo que la Sra. Laster también me enseñó a atarme los zapatos! Y recuerdo el momento en que uno de mis dientes de leche se cayó en clases. Yo estaba tan asustada, pero la Sra. Laster me hizo sentir tan bien al respecto... realmente debemos ir a verla, ¿verdad?

Las dos amigas se miraron, y al mismo tiempo dieron la vuelta en el pasillo y golpearon la puerta de su antigua profesora. "Me pregunto si nos recordará", murmuró Jill.

Las niñas estaban nerviosas mientras la puerta se abría lentamente. Una señora mayor pulcramente vestida miro interrogantemente a las dos niñas de quinto grado por un segundo, y luego inmediatamente sonrió ampliamente. "¡Yo las conozco! ¡Tú eres Sandy y tú eres... Jill! Exclamó la Sra. Laster. "¡Qué maravillosa sorpresa!".

Ella y sus antiguas alumnas tuvieron una estupenda conversación, y las niñas expresaron su gratitud por todo lo que ella había hecho por ellas. Mientras las acompañaba a la puerta, la Sra. Laster las miró fijamente y les dijo con calidez, "muchas gracias por haber venido. Cuando veo como mis antiguas estudiantes se han transformado en maravillosas señoritas, eso hace que todo el esfuerzo valga la pena".

Las niñas salieron sintiéndose muy bien, muy contentas de haber recordado y apreciado a alguien que había hecho tanto por ellas.

 

De 3 a 5 años

P. ¿Cómo se sintió Jill cuando vio el nombre de su antigua profesora en la puerta?
R. Ella recordó a su profesora y recordó lo amorosa que era. Se sintió agradecida por las cosas que su profesora había hecho por ella y quería que decírselo.

P. ¿Puedes recordar alguna cosa buena que alguien haya hecho por ti hoy?, ¿o tal vez ayer, o la semana pasada?

De 6 a 9 años

P. Cuando sentimos y expresamos gratitud hacia otras personas que nos han ayudado en el pasado, ¿es solamente para su beneficio o también nosotros ganamos algo? Si es así, ¿Qué?
R. cuando nosotros aprendemos a sentir y expresar nuestra apreciación por otros, empezamos a transformar nuestras vidas. Cuando lo pensamos detenidamente, comenzamos a ver cuantas cosas buenas hemos recibido de tanta gente en nuestras vidas. Esto nos hace sentir bien con respecto a ellos, lo que a su vez nos hace sentir bien acerca de nosotros mismos. Empezamos a sentir en nuestras vidas que estamos rodeados de bondad y así comenzamos a ser más bondadosos con los demás también. Este es un gran paso para hacer de este mundo un mejor y más placentero lugar.

P. Es muy fácil sentir apreciación por las "grandes" cosas que recibimos. ¿Pero cómo sentimos apreciación por las cosas chicas, que parecen insignificantes, como una pequeña barra de chocolate?

R. A veces cuando pensamos profundamente en estas cosas "chicas", nos damos cuenta de que no son tan chicas. Muchas cosas que parecen insignificantes realmente involucran muchísimos esfuerzos. Por ejemplo, incluso una barra de chocolate requiere del esfuerzo de miles de personas para llegar hasta nosotros. El chocolate no crece en los árboles. Pero el cacao si. Las personas tienen que plantar estos árboles, pasar años cuidándolos, y luego cosechar las semillas. Después de eso las semillas tienen que ser procesadas en masivas fábricas, lo cual implica el esfuerzo de cientos incluso miles de personas trabajando. Cada máquina en la fábrica también implica mucho esfuerzo y costos también. Después de eso, el chocolate tiene que ser transportado, a veces a través del mundo entero, para llegar hasta nosotros por medio de barcos, camiones, aviones, etcétera, y a su vez, cada uno de estos vehículos requiere mucha mano de obra para ser construido, mantenido y manejado. Cuando la barra de chocolate llega al supermercado local, la gente lo almacena y lo distribuye convenientemente en nuestro vecindario hasta que venimos nosotros y lo adquirimos por unas cuantas monedas. Ese pequeño chocolate que viene a nosotros es realmente el resultado de un esfuerzo multimillonario. Cuando empezamos a pensar de esta manera nos damos cuenta de que incluso las "pequeñas cosas" son enormes.

P. ¿Puedes tratar de pensar en otras "cosas simples" de tu vida y cuánto esfuerzo se puso en ellas antes de que llegaran a ti?

10 años y más

P. ¿Quién crees tú que apreciará más la vida: alguien que ha sido bendecido con muchas cosas buenas como buena salud, abundancia, etcétera, o alguien a quien le faltan estas cosas? ¿Por qué?

R. A primera vista sería razonable pensar que mientras más bendiciones ha recibido una persona más agradecida será. De hecho, generalmente lo contrario es verdad. Generalmente, cuando nos falta algo que a otros les puede parecer obvio, apreciamos cuan valiosas son estas cosas en realidad. A veces, las carencias son oportunidades para desarrollar el sentido de la apreciación por los innumerables regalos que nos da la vida.

P. Nuestros sabios nos enseñan acerca de como debemos recitar bendiciones especiales, por ejemplo, agradeciendo a Dios antes y después de comer o beber. ¿Cuál crees tú que es el propósito de esto? ¿Cómo puede afectar esto nuestro nivel de conciencia y apreciación?
R. Cuando nos detenemos y decimos una bendición antes de disfrutar algo, tomamos conciencia de Dios y de lo que Él provee para nosotros. Cuando hacemos esto con detenimiento tomamos conciencia de que estamos recibiendo un regalo. Este proceso, cada vez que lo repetimos, construye nuestro sentido de apreciación y agradecimiento por todo el bien que Dios nos ha dado. Aún más, mientras crecemos como personas más concientes, reconocemos a la gente en nuestras vidas y todo lo que han hecho por nosotros. Vivir la vida de esta manera se siente genial ya que vemos todo como una bendición.

P. ¿Qué es más difícil de apreciar: las cosas grandes de la vida o las cosas pequeñas? ¿Por qué?

P. ¿Cuales son las cosas pequeñas de la vida que tomamos por sentado y que realmente merecen tu apreciación?