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Trumá(Éxodo 25:1-27:19)

El Regalo de Regalar

Hay muchas maneras de dar. Algunas veces las personas dan porque están obligadas. Otras veces dan porque quieren dar. Algunas personas afortunadas descubren el secreto de dar – ¡se siente grandioso!

Los judíos en el desierto conocían este secreto. Dios le dijo a Moisés que recolectara contribuciones de las personas para construir el tabernáculo – el maravilloso santuario donde la gente se juntaba a rezar y a sentir esa especial cercanía con Dios. Nadie era forzado, sólo daban las personas que realmente querían.

Y resultó ser que todos querían dar. Dieron tanto y tan rápido que el tesoro se llenó y ¡Moisés tuvo que pedirle a la gente que dejara de dar!

La Torá nos enseña a tener un corazón generoso para sentir el placer de dar.

 

 En nuestra historia una niña se encuentra con una señora especial y descubre el placer de dar.

"El Regalo de Regalar"

Era una agradable tarde soleada y Judy decidió pasar a ver a su amiga Melissa e invitarla a dar un paseo.

Embelesada por el bello día, Judy no notó que el estacionamiento de su amiga estaba lleno de autos. Pero cuando tocó el timbre y notó mucha actividad a su alrededor – un montón de chicos vestidos de fiesta corriendo por todos lados y grupos de adultos conversando amablemente – se dio cuenta que su amiga estaba teniendo una especie de reunión familiar.

Ella no quería entrometerse, por lo tanto dio media vuelta y se fue. Pero apenas había caminado un par de pasos cuando de pronto escuchó una voz familiar que decía, "Hey Judy ¿dónde vas?". Miró sobre su hombro y vio a su amiga Melissa vistiendo un bello traje lavanda y sosteniendo un vaso con soda en su mano. "Vuelve aquí", dijo ella, "llegas justo a tiempo para la fiesta".

Judy, un poco avergonzada, sonrió disculpándose y dijo: "Perdón Melissa, no quería interrumpir. No me di cuenta que estaba toda tu familia aquí. Volveré en otro momento".

Pero su amiga no la escuchó. "¿Por qué te tienes que ir?", dijo, "es el cumpleaños de mi abuela. Ella va a estar muy contenta si te quedas, y yo también lo estaré"

Pero Judy argumentó apuntando a su falda de jeans y a su camisa. "No estoy vestida para la ocasión. Y además, ni siquiera traje un regalo de cumpleaños".

"Te ves bien", aseguró Melissa. "Y con respecto a traer un regalo, no te preocupes, nadie trajo un regalo". Notando la mirada confusa de su amiga, Melisa prosiguió. "Mi abuela celebra su cumpleaños de una manera un poco... diferente. Por favor acompáñanos".

Sintiéndose genuinamente bienvenida, Judy se incorporó al amistoso grupo de gente.

"Discúlpame un minuto", dijo Melissa con una sonrisa. "La ceremonia de los regalos está a punto de comenzar y tengo que ayudar".

Judy se sonrojó. "¡Pero tú dijiste que nadie había traído regalos!", exclamó.

Su amiga le dijo: "No te preocupes, ya entenderás a que me refiero".

Judy se unió al resto de los invitados que se sentaron en sillas alrededor del salón. La abuela de Melissa, una mujer baja con alegres ojos azules, se sentó en una esquina de la pieza rodeada de una enorme pila de coloridos regalos. Pero en vez de comenzar a abrirlos, como Judy pensó que haría, señaló a un niño que estaba sentado al lado y le entregó uno de los regalos. "¡Feliz cumpleaños!", le dijo ella al niño con una sonrisa.

El niño tomó el regalo y volvió a su asiento a desenvolverlo.

Judy observó con gran asombro. El proceso se repitió una y otra vez mientras que la abuela de Melissa entregaba un regalo tras otro a cada uno de los invitados. Pronto Judy sintió un golpecito en su hombro. "Es tu turno", Melissa sonrió.

Judy se acercó lentamente a la abuela de Melissa que tenía una sonrisa acogedora. "¡Feliz cumpleaños a ti!", le dijo cariñosamente la abuela mientras le entregaba un hermoso paquete verde.

Abriéndolo, Judy encontró un maravilloso juego de jabones perfumados y productos de belleza. Parecía como si hubieran sido elegidos justo para ella. Después que la fiesta terminó, Judy se quedó a ayudar a su amiga a limpiar.

"¡Melissa! muchas gracias por convencerme de quedarme. Fue una fiesta espectacular. Pero simplemente no lo entiendo. ¿Por qué tu abuela le dio a todos un regalo y les dijo a ellos feliz cumpleaños cuando en realidad es su cumpleaños?"

Melissa sonrió. "Porque así es la abuela", dijo. "Ella simplemente ama dar. Años atrás le dijo a todos que el mejor regalo de todos era la posibilidad de dar regalos, eso la hacía feliz. Eso es lo que la abuela llama un ¡cumpleaños verdaderamente feliz! Todos la pasaron muy bien – especialmente la abuela. Más tarde algunos integrantes de nuestra familia empezaron a hacer lo mismo en sus cumpleaños. ¿Y sabes qué? ¡Realmente se siente bien!"

Judy salió con un nuevo entendimiento. De hecho, su cumpleaños era muy pronto. "Tal vez", pensó, "este año voy a probar un nuevo tipo de cumpleaños yo también".

 

De 3 a 5 años

P. Cuando Judy vio el montón de regalos detrás de la abuela de Melissa, ¿Para quién pensó que eran? ¿Para quién eran en realidad?
R. Ella pensó que eran los regalos que la gente la había dado a la abuela de Melissa. Pero en realidad eran regalos de la abuela para todos los demás.

P. ¿Como se sentía la abuela de Melissa mientras entregaba todos los regalos?
R. Ella se sentía muy feliz porque el hecho de dar le causaba mucha alegría, y esta era una gran oportunidad para dar.

De 6 a 9 años

P. ¿Por qué crees tú que la abuela de Melissa estaba feliz en una fiesta en la que ella le daba a todos en vez de que todos le dieran a ella?
R. Mientras que a primera vista puede ser agradable recibir, el sentimiento es un poco vacío. Cuando tomamos de otros eso no genera una conexión, pero cuando damos es mucho más satisfactorio ya que nos acercamos a ellos. Nos sentimos más cerca de Dios, el dador último, a través de emular su comportamiento. La abuela de Melissa se sentía conectada con todas las personas ya que estaba entregándoles. Eso era lo que le producía tanta alegría.

P. ¿Puedes pensar en un momento en el cual hayas dado de ti o de tus posesiones y te sentiste bien después de hacerlo?

P. Cuando fueron recolectadas las contribuciones para construir el tabernáculo, Dios le dijo a Moisés que recibiera solamente de la gente que estaba entregando con un corazón bondadoso. Cuando se trata de dar a otros, ¿crees que hace alguna diferencia si lo hacemos felices o con disgusto? ¿O es lo mismo mientras estemos dando?
R. Ciertamente es bueno dar, sin importar la actitud con la que demos, sin embargo, esto puede afectar la calidad del dar. Cuando el que da trata de hacerlo bondadosamente, hace sentir más cómodo al que recibe. Pero más aún, tiene un mejor efecto en el dador y abre su corazón a experimentar la alegría del dar, que de otra manera se perdería.

10 años y más

P. Nuestros sabios describen 4 tipos de personalidades básicas en relación a sus posesiones. ¿Cuál es tu opinión con respecto a cada una de estas actitudes?

1. Una persona que tiene la actitud de "Lo que es mío es mío y lo que es tuyo es tuyo"
R. Mientras esta actitud puede parecer justa, no está particularmente orientada al crecimiento. Debido a que la persona no da, lo cual es una fuente de placer y de crecimiento espiritual muy grande.

2. Alguien que tiene la actitud de "Lo que es mío es tuyo y lo que es tuyo es mío".
R. En la superficie esto también suena justo. Pero de hecho no es práctico porque la gente generalmente necesita que sus límites sean respetados. Además, esto también involucra tomar demasiado del otro ("lo que es tuyo es mío").

3. Una persona que su actitud es "Lo que es mío es tuyo y lo que es tuyo es tuyo"
R. Este es un nivel ideal porque combina una gran respeto por los limites de los demás con la voluntad de eliminar los propios para ayudar a otros. Una persona que vive de esta manera, como la abuela en la historia, ha descubierto que dar es más satisfactorio que recibir.

4. Uno que dice "Lo que es tuyo es mío y lo que es mío es mío"
R. Esta es una actitud centrada en uno mismo, esto hará que la persona se sienta insatisfecha e incomoda con la gente a su alrededor.

P. ¿Cual de estas actitudes te describe mejor?

21/2/2009

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