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Toldot(Génesis 25:19-28:9)

Cómo utilizar la fuerza correctamente

E Itzjak amaba a Esav, porque tenía la presa en su boca, pero Rivká amaba a Yaakov” (1).

Uno de los aspectos más difíciles de esta parashá es la preferencia que Itzjak tenía por Esav sobre Yaakov. ¿Cómo es posible que alguien tan grandioso como Itzjak haya creído que Esav era virtuoso y más apto para recibir las bendiciones que su recto hermano?

El Beer Yosef ofrece una interesante forma de ver las cosas (2). Explica que hay dos tipos de personas rectas. Un tipo es una persona cuyo carácter natural es muy refinado y puro; el otro es quien tiene tendencias naturales negativas y debe esforzarse mucho para superar su iétzer hará (inclinación hacia el mal). Y cita al Iaávetz, quien declara que la persona cuya inclinación natural es negativa es más grandiosa (3).

Así, explica que Itzjak creía que sus dos hijos eran tzadikim (rectos), pero que entendía que Yaakov era el tipo de tzadik que nace con una inclinación natural hacia el bien, mientras que Esav era un ejemplo de un tzadik que tuvo que superar su iétzer hará. El error de Itzjak fue creer que Esav había superado con éxito sus tendencias naturales, cuando en realidad estas lo habían superado a él llevándolo en un curso de destrucción.

¿Cómo es posible que Itzjak haya estado tan ciego ante el verdadero carácter de Esav?

El Beer Yosef continúa explicando que Itzjak sabía que Esav había nacido con la señal del ‘color rojo’, la cual la Guemará nos explica que es una indicación de una naturaleza sedienta de sangre. La Guemará dice que quien nace con esta tendencia dirigirá sus energías hacia alguna forma de actividad relacionada con el derramamiento de sangre (4). Si la aplica de manera negativa, será un ladrón, mientras que si la aplica de manera positiva será un shojet (5) o un mohel (6). Esav se volvió cazador, algo que el Béer Yosef equipara con un shojet. Itzjak pensó que era la manera de Esav de canalizar su tendencia a la violencia de manera positiva. Es más, Esav utilizaba su caza para cumplir con la mitzvá de honrar a su padre, al llevarle comida a Itzjak. Así, Itzjak creía que Esav había alcanzado un nivel de rectitud superior al de Yaakov. Veía que la inclinación natural de Yaakov era hacia la rectitud, por lo que Yaakov tenía menos mérito que Esav, quien Itzjak creía que había vencido a su iétzer hará y se había convertido en un tzadik.

Es posible llevar esta idea de la preferencia de Itzjak por Esav en base a lo que él percibía como una forma de rectitud, un paso más allá. Es sabido que cada uno de los Avot (patriarcas) sobresalía en un determinado rasgo de personalidad. El de Abraham era jésed, bondad, el de Itzjak era guevurá, fortaleza (7), y el de Yaakov era emet, verdad (8). Los comentaristas (9) explican que tanto Abraham como Itzjak tuvieron hijos que también tenían el rasgo personal de ellos, pero que lo mal utilizaron, expresándolo de manera negativa. Ishmael representaba el mal uso del rasgo de jésed (10), mientras que Esav personificaba la mala aplicación de guevurá.

Analicemos ahora con mayor profundidad el aspecto positivo de la guevurá personificada por Itzjak, en contraposición a la aplicación negativa que le daba Esav.

Itzjak tuvo una gran fortaleza interior durante toda su vida. Su fortaleza era su capacidad para conquistar toda inclinación negativa que podría haber tenido y nulificar todos sus deseos y necesidades egoístas. Esto resultó en un gran nivel de auto disciplina y avodat Hashem pura, nivel en el cual todo su ser estaba dedicado exclusivamente a cumplir con la voluntad de Dios.

Itzjak vio en Esav el potencial para tener éxito en este mismo rasgo, y quizás incluso para desarrollarlo más de lo que había logrado él mismo. Como explicó el Béer Yosef, Itzjak vio que Esav tenía inclinaciones hacia el mal muy poderosas, pero creyó que, si usaba su guevurá natural de la forma correcta, podría sobresalir en ese rasgo. Sin embargo, Itzjak no se dio cuenta de que Esav dirigía su guevurá hacia objetivos egoístas. En lugar de usarla de forma correcta, para controlarse a sí mismo, la usó para controlar a los demás. En lugar de expresar su poder mediante la autodisciplina, lo hizo dominando y avasallando a los demás. Donde se aprecia esto con mayor claridad es en su profesión de cazador, que involucraba vencer animales poderosos. Más aún, Rashi nos dice que Esav era un asesino (11). De más está decir que Esav no tenía ningún interés en fortalecerse interiormente para controlarse, sino que las fuentes nos dicen que era una persona extremadamente inmoral (12).

Los descendientes de Esav, particularmente los romanos, lo emularon en el mal uso de la guevurá. Fueron una nación inclinada a conquistar el mundo con el objetivo de tener un inmenso poder. Es más, al igual que Esav, no tenían ningún interés en la fortaleza interior que involucraba autocontrol, sino que tenían un estilo de vida extremadamente inmoral.

Vimos cómo Itzjak sobresalió en el rasgo de guevurá y cómo creyó que su hijo Esav también podía ejercitar este rasgo para vencer sus inclinaciones naturales. Sin embargo, Esav eligió usar su guevurá para potenciar sus deseos egoístas y dominar a los demás. La perspectiva de la Torá enfatiza claramente el valor del autocontrol, restándole importancia al poder exterior.

La Mishná en Pirkei Avot (13) lo dice con gran claridad:

¿Quién es fuerte? Aquel que conquista su inclinación, como dice: Quien es lento en enojarse es mejor que el hombre fuerte, y un amo de pasiones es mejor que el conquistador de una ciudad (14).

Aprendemos de aquí que la fortaleza valorada por la Torá es aquella en la que sobresalió Itzjak: superar sus propias inclinaciones naturales para realizar la voluntad de Dios. La Mishná nos dice que esta forma de poder es a lo que deberíamos aspirar.

Es cierto que tal como los Patriarcas pusieron énfasis en un rasgo en particular, cada persona tiene una tendencia natural hacia uno de estos rasgos. Sin embargo, también es claro que sin importar la inclinación natural que uno tenga, cada uno de nosotros debe expresar todos los rasgos en ciertos aspectos. Por lo tanto, cada uno debe aplicar las lecciones de la guevurá en su propia vida.

Aprendemos del contraste entre Esav e Itzjak que debemos ser muy cuidadosos de expresar el rasgo de guevurá en la manera correcta. Es mucho más fácil aplicarlo mal, utilizándolo para dominar o controlar a otras personas. Controlarse a uno mismo en cambio, es mucho más difícil, pero mucho más gratificante. Quien domina a otros se sentirá esclavo de sus pasiones, y además satisfacer esas pasiones jamás le traerá satisfacción real. Quien se controla a sí mismo puede ser libre para expresarse de la mejor manera.


Notas:

1. Bereshit 25:28.

2. Béer Yosef, p.71.

3. Ver allí la opinión del Rambam en Shmone Prakim, cap.6, respecto a este tema.

4. Shabat 156a.

5. Matarife ritual de animales.

6. Quien realiza la circuncisión.

7. También descripto como din (rectitud) y pájad (temor). Todo se relaciona con la misma idea, que se tratará pronto.

8. También se le llama Torá y tiféret (traducido como esplendor o armonía).

9. Ver Pri Tzadik, Bamidbar lejag haShavuot, dh: beirjá, sobre este tema.

10. Ver mi ensayo sobre Parashat Kedoshim, Entendiendo el significado real del jésed, para ver cómo Ishmael mal usó el rasgo de jésed.

11. Rashi, Bereshit 25:28.

12. Bereshit Rabá 65:1.

13. Avot 4:1. 

14. Mishlé 16:32.

27/11/2016

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Comentarios: 1

(1) Javier, December 3, 2016 8:01 PM

agradecimiento

Muchas gracias por el tema de autocontrol. Es mejor dar que recibir Shalom

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