Lej Lejá(Génesis 12-17)
Sensibilidad Emocional
“Y Dios le dijo a Abram: “Vete para ti de tu tierra, de tu lugar de nacimiento y de la casa de tu padre””. (Génesis 12:1)
Pregunta:
Si analizamos el texto parece haber cierta inconsistencia principalmente por dos razones.
Primero, si Dios le ordena a Abraham abandonar “su tierra”, ¿acaso dentro de esa orden no está incluido el hecho de que inevitablemente tendrá que abandonar también su lugar de nacimiento y la casa de su padre? ¿Por qué entonces la Torá menciona también estos dos lugares?
Y segundo, si es que por alguna razón quiere mencionarlos, ¿no sería más lógico ordenarlos secuencialmente de acuerdo a la manera natural en que uno abandona un lugar?, es decir, primero Abraham debería abandonar la casa de su padre, luego debería seguir caminando hasta dejar atrás su lugar de nacimiento y finalmente, después de unos cuantos días de caminata, debería ser capaz de abandonar los límites de su tierra. ¿Por qué entonces la Torá invirtió el orden?
Respuesta:
Para resolver esta inconsistencia lo que debemos hacer es cambiar radicalmente nuestro enfoque. Hasta este minuto hemos asumido que la orden de Dios se trataba únicamente de abandonar físicamente un lugar determinado, y es por eso que no entendemos la manera en que Él se expresó.
Sin embargo, si analizamos la orden de Dios en términos del dolor que uno siente cuando se desconecta emocionalmente de algo, ciertamente desconectarse de la casa del padre es más doloroso que desconectarse del lugar de nacimiento, y ciertamente desconectarse del lugar de nacimiento es más doloroso que desconectarse de la tierra.
Y es precisamente por eso que Dios le ordenó enfrentarse en primera instancia al dolor emocional de dejar su tierra, luego al dolor emocional de abandonar su lugar de nacimiento y finalmente al gran dolor emocional de abandonar la casa de su padre.
De esta manera queda claro el orden y la razón por la cual son mencionados todos estos lugares, ya que en términos del dolor emocional que uno siente al abandonar algo, obviamente los dos últimos no están incluidos en el primero, y la secuencia lógica es enfrentarse primeramente al menos doloroso y así sucesivamente.
Ahora bien, existe otra manera de entender todo este asunto.
La razón por la cual Dios le ordenó a Abraham que dejara su tierra y agregó además que dejara “su lugar de nacimiento” y “la casa de su padre”, es porque cuando Abraham dejó su primera tierra, Ur Casdim, él no dejó atrás ninguna de estas otras dos cosas (ver Génesis 11:31). Esta vez en cambio, Dios quería que Abraham dejara atrás su tierra, y además que dejara atrás su círculo social y la casa de su padre.
Sin embargo, Abraham no obedeció al pie de la letra esta orden, y llevó a Lot junto con él (ver Génesis 12:4-5) ¿Por qué hizo esto?
¡La respuesta es sorprendente! Si bien Dios le ordenó a Abraham que cortara toda conexión con su familia, Lot se apegó a él, así como está escrito “y Lot fue con él” (Génesis 12:4). Al ver esto, Abraham no pudo echarlo sino hasta encontrar una razón suficiente para separar sus caminos, sólo para no avergonzarlo.
Vemos de acá la grandeza de Abraham y su gran sensibilidad emocional, ya que estuvo dispuesto a arriesgarse – desobedeciendo temporalmente la orden directa de Dios – sólo para no avergonzar a Lot y esperó hasta el momento adecuado para separarse de él (ver Génesis 13:9), sólo para no herir sus sentimientos.
Fuentes: Ohr HaJaim, comentario a Génesis 12:1



