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Pesaj(Éxodo 12:21-51)

Revivir el Éxodo

Y ese día le relatarás a tu hijo...” (Éxodo 13:8)

Pregunta:

De este pasuk aprendemos la mitzvá de relatar el Éxodo de Egipto en la noche del Seder. Sin embargo, surge una pregunta. ¿Cuál es la diferencia entre la mitzvá de recordar el Éxodo todas las noches (recordamos el Éxodo todas las noches cuando leemos el tercer párrafo del Shemá, ver Mishná, Berajot 1:5) y la mitzvá de relatar el Éxodo en la noche del Seder? En palabras más simples (parafraseando la Hagadá), “Por qué es diferente esta noche de las demás noches?”.

Respuesta:

La verdad es que existe una diferencia fundamental entre el hecho de recordar un acontecimiento y revivirlo. Todas las noches nosotros recordamos la salida de Egipto, sin embargo, para cumplir la mitzvá de relatar el Éxodo de Egipto en la noche del Seder, debemos realmente revivir el relato, como si nosotros mismos fuésemos los protagonistas de la historia. Esta es la diferencia fundamental.

Ahora bien, en base a esta idea podemos responder otra interesante pregunta que plantean los primeros comentaristas.

Si la mitzvá de relatar el Éxodo en la noche del Seder es una mitzvá en sí misma, ¿por qué entonces nuestros sabios no decretaron que se debe recitar una bendición antes de comenzar el relato, así como hacemos con todo el resto de las mitzvot?

Increíblemente el Jatam Sofer, basándose en este concepto de revivir el relato, responde que al principio de la Hagadá recordamos nuestro origen idólatra, así como está escrito “Al principio nuestros antepasados fueron idólatras, y ahora Dios nos acercó a Su servicio” (ver comienzo de la Hagadá). Y así como es nuestra obligación sentir que nosotros mismos fuimos los que salimos de Egipto, así también debemos sentir que nosotros mismos fuimos idólatras, y que ahora – esta noche – Dios nos ha acercado a Él, y es de hecho con las mitzvot de esta noche que hemos comenzado a servirle.

Y he aquí que cuando un converso se sumerge en las aguas de la Mikve para completar el proceso de conversión, él debe recitar la bendición sólo después de sumergirse, ya que antes de sumergirse todavía no es parte del pueblo judío, y no puede decir “Vetzivanu” (que nos has ordenado). Así también aquí, al comienzo de la Hagadá, antes de la “Salida de Egipto” nosotros todavía tenemos, por así decir, el estatus de idólatras, y sólo a medida que avanzamos en el relato y revivimos el Éxodo, comenzamos nuestra Avodat Hashem, y sólo entonces es apropiado recitar “Vetzivanu” (que nos has ordenado).

En palabras más simples, el Éxodo de Egipto es lo que nos transformó en Klal Israel. Es por eso que después de revivir el relato del Éxodo, cuando ya nos hemos transformado por así decir en parte del pueblo judío, y es apropiado que digamos “Vetzivanu” (que nos has ordenado), terminamos el relato de la Hagadá con la bendición de “Gaal Israel”. Y esta bendición, al igual que la bendición de un converso después de sumergirse en la Mikve, recae retroactivamente sobre esta increíble mitzvá de relatar el Éxodo de Egipto en la noche del Seder.

Fuentes: Drashot Jatam Sofer, Tomo II, página 268b.

Publicado: 24/3/2013

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