Deben mantener este ritual [de la ofrenda de Pesaj] como ley, para ustedes y sus hijos para siempre. He aquí que cuando entren a la Tierra que Dios les entrega, así como Él prometió, ustedes deberán realizar este servicio”. (Éxodo 12:24-25).

Pregunta:

Aparentemente, vemos del pasuk que la mitzvá del Korbán Pesaj dependía directamente de la entrada del pueblo judío a la Tierra de Israel, es decir, la mitzvá del Korbán Pesaj no era una obligación para el pueblo judío sino hasta después de entrar a la Tierra de Israel. Ahora bien, si es así, ¿por qué entonces Dios le ordenó al pueblo judío realizar la ofrenda de Pesaj cuando estaban en el desierto en el segundo año después de la salida de Egipto?, así como está registrado en la parashá Behaalotjá:

Dios le habló a Moshé en el desierto de Sinaí, en el segundo año del Éxodo de Egipto, en el primer mes, diciendo: Los Bnei-Israel prepararán la ofrenda de Pesaj en el tiempo apropiado. El tiempo apropiado para su preparación será el día 14 de este mes por la tarde. Deben prepararla de acuerdo con todos sus decretos y leyes”. (Números 9:1).

¿No es acaso esta segunda orden una contradicción de la primera?

Respuesta:

La respuesta es que con esta aparente orden contradictoria, Hashem reveló realmente sus intenciones más elevadas, ya que su intención inicial era que el pueblo judío ameritara celebrar el segundo Pesaj en la Tierra de Israel, así como lo ordenó en primera instancia.

Pero la realidad es que ellos se rebelaron en contra de Hashem desde la salida de Egipto. Incluso antes de que cruzaron el Mar Rojo comenzaron a rebelarse, así como está escrito “Nuestros padres en Egipto, no entendieron tus maravillas; no se acordaron de tus muchas misericordias, sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo” (Tehilim 106:7), y es por eso que no ameritaron entrar directamente en la Tierra de Israel y deambularon en cambio por el desierto durante cuarenta años.

Y por esta razón, cuando Dios vio que los actos del pueblo judío causaron una demora y no pudieron entrar directamente a la Tierra de Israel, tuvo que dar una nueva orden para que hicieran el Korbán Pesaj en el desierto, es decir, la segunda orden no estaba incluida en la primera, ya que hasta ahora sólo se les había ordenado realizar el Korbán Pesaj después de entrar a la Tierra de Israel, y no en el desierto.

En palabras más simples, con esta segunda orden Él les dijo lo siguiente: “Mi deseo más profundo era que ustedes celebraran este segundo Pesaj en la Tierra de Israel, y es por eso que en primera instancia les ordené hacerlo sólo desde que entraran a la Tierra de Israel, sin embargo, ahora Me veo forzado a dar una segunda orden para que este segundo Pesaj sea celebrado en el desierto”.

Lo interesante, como dijimos anteriormente, es que con esta aparente contradicción Hashem le reveló al pueblo judío sus deseos más elevados – la esperanza que tenía de que ellos ameritaran entrar directamente a la Tierra de Israel.

Vemos de acá que la relación que existe entre Hashem y su pueblo es realmente increíble. Hashem no está solamente preocupado de nuestro bienestar, sino que además Él quiere tener una relación con nosotros. Una relación verdadera.

Tenemos el enorme privilegio de que Él está realmente interesado en nosotros, a tal punto que, por así decir, a Él no sólo le importa lo que ocurre en la práctica, sino que está interesado en compartir con nosotros incluso sus deseos más profundos, aún cuando estos no se materializan siempre de la manera en que Él lo planeó desde un principio. Eso sí que es una verdadera relación.

Fuentes: Ohr HaJaim, comentario a Éxodo 12:25.