haz clic aquí para ir al comienzo del artículo
Únete a Nuestro Newsletter

Más de 30.000 Suscriptores
RECIBE NUESTRO EMAIL



Bereshit(Génesis 1:1-6:8)

Tocando y comiendo

En la parashá Bereshit, se relata la famosa historia de Adán y Eva, que comieron del fruto prohibido en el Jardín del Edén. Este incidente es realmente sorprendente, considerando que Adán escuchó directamente de Dios la instrucción de no comer. ¿Qué pasó?

De hecho, Dios le dijo a Adán: “No comerás de ese árbol”. Sin embargo, Adán quiso tomar una precaución extra y cuando le comentó a Eva acerca de la prohibición le habló de “no tocar” el árbol.

La serpiente aprovechó estas palabras de Adán para su astuto plan. La serpiente la preguntó a Eva: “¿Qué problema hay con ese árbol? A lo que Eva respondió: “No nos está permitido tocarlo”.

En ese preciso momento, relata el Midrash, la serpiente empujó a Eva contra el árbol y le dijo “¿Viste? ¡Tocaste el árbol y nada sucedió!”. Esto confundió a Eva y la serpiente continuó diciendo: “Dios te ordenó permanecer alejada de ese árbol con el fin de protegerse a Sí mismo. ¿Sabes de dónde obtuvo Dios la fuerza para construir el mundo? ¡De ese árbol, comiendo de él! Por eso Dios pretende que nadie se acerque a él, pero”, continuó la víbora, “tú tocaste el árbol y nada ocurrió. Ahora, pues, ve y come de él también”.

Eva comió, y nosotros sufrimos las consecuencias hasta el día de hoy.

Permítanme analizar la secuencia de los eventos. El hecho de que Adán prohibió tocar el árbol era una buena medida preventiva contra el peligro que éste representaba. Las personas erigen barreras en las calles en torno a los hoyos cuando están haciendo alguna reparación. ¿Por qué no poner barreras entonces, a fin de no violar la palabra de Dios?. La falla de Adán reside en el hecho de que no comunicó a Eva la clara distinción entre lo que Dios ordenó y la valla preventiva que él agregó.

Por eso a lo largo de la historia judía nuestro sabios se esforzaron siempre en diferenciar si la ley está ordenada por la Torá directamente o por una orden rabínica. El error fatal de Adán fue no comunicar esa distinción.

Publicado: 18/10/2011

¡Da Tzedaká! Ayuda a AishLatino.com a crear
inspiradores artículos,videos y blogs que enseñan la sabiduría judía.

Envía tu comentario:

  • ¿Mostrar mi nombre?

  • Tu dirección de correo se mantendrá en privado. Nuestro editor la necesita en caso que tengamos alguna pregunta sobre tu comentario.


  • * Campo obligatorio 2000
Ingresar Comentario
stub

Sobre el Autor

Rav Shraga Simmons

Más de este Autor >

Rav Shraga Simmons pasó su infancia haciendo 'trekking' en la nieve de Buffalo, Nueva York. Ha trabajado en las áreas de periodismo y relaciones públicas, y actualmente es el Co-Editor de Aish.com en Jerusalem.

Destacado en AishLatino.com

21 de Mayo, 2013 / 12 Siván 5773

Parashá: Behaalotjá
(Números 8-12)

PATROCINADORES

  • Compra productos de Israel en aishopping -- Operado por JudaicaWebstore
¡Inscríbete hoy!