La parashá de esta semana hace alusión a la idea judía de dar como mínimo un 10% del ingreso neto que uno tenga para caridad (Deuteronomio 14:22). 20% es ideal, pero un 10% es satisfactorio.

Al comentar respecto a la repetición de una palabra en la Torá, nuestros sabios hacen el siguiente comentario: Una persona debiese dar el 10% de sus ingresos para volverse rico. Dicen que es imposible empobrecer por dar caridad, y si no lo crees, ¡pruébalo y verás!

Éste es el único lugar en el que nuestros sabios dicen que tienes permitido probar a Dios para ver si Él hace lo que dice o no. Intenta dar el 10% de tus ingresos a caridad y veras tu dinero crecer. Aparentemente, el concepto es que si utilizas tu dinero de la forma en que Dios quiere, entonces Él va a darte mucho más dinero para que sigas haciendo lo mismo.

El principio general de caridad es como sigue: ¿Qué es más significativo – gastar tu dinero en ti mismo o utilizarlo para ayudar a otros? ¿Qué te dará un placer más profundo y duradero? Sí, podemos bromear y reírnos de ello, pero en realidad, todos saben que dar a otros es lo que nos acompañará eternamente – y no la gran casa que construimos o el hermoso auto que conducimos (o mejor aún, que nuestro chofer conduce por nosotros).

Según la visión judía, Dios nos da dinero para que lo utilicemos en hacer de Su mundo un lugar mejor. Sí, también debemos disfrutarlo, y es por eso que uno no debiese dar más del 20%. Pero el verdadero placer del dinero es la oportunidad de utilizarlo para ayudar a otros.

Incluso la mejor inversión que puedas encontrar no será rentable una vez que hayas dejado este mundo, así cómo todos lo haremos algún día. Sólo aquello que inviertas en caridad durará realmente por siempre.