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Matot(Números 30:2-32:42)

La vida es una travesía

Cualquier persona te dirá que el "judío errante" es una especie singular que incluso cuando recibe mínimo sustento se esparce y crece. Asimismo, si le cortas sus raíces y lo plantas en otro suelo, se regenerará a sí mismo y comenzará a crecer de nuevo.

El concepto de "judío errante" es, por supuesto, un comentario sobre la capacidad del pueblo judío para adaptarse a distintos entornos y condiciones. Errar, deambular, es lo que describe toda la historia judía. Los patriarcas y las matriarcas fueron nómadas. La nación judía misma se forjó en Egipto y durante su errar por el desierto del Sinaí se convirtió en la única nación de la historia que estableció su identidad fuera de su tierra patria. Durante los últimos 2.000 años hemos deambulado por todo el mundo.

Masé, nuestra parashá, detalla el recorrido de los judíos en el desierto del Sinaí. Se enumeran 42 lugares donde acamparon durante los 40 años en el desierto.

Sin embargo, este deambular dio lugar a algunos malentendidos. A menudo se describe a los judíos del desierto arrastrándose de un lugar a otro. De hecho, los comentaristas presentan muchos aspectos fascinantes sobre estos viajes. Primero, ¿por qué la Torá se toma la molestia de mencionar los nombres de los 42 campamentos? Además, ¿por qué describe la Torá los viajes como "partir para viajar y viajar para partir"?

Los comentaristas explican que el número 42 alude al nombre místico de Dios de 42 letras. Esto indica que el pueblo judío adquirió una mayor consciencia espiritual al viajar por el desierto. El Jatam Sofer, un gran sabio del siglo XIX, ofrece algunos ejemplos: en Kivrot Hataavá (“tumba del deseo”) aprendieron a confrontar sus deseos. En Jatzerot (“patios”) entendieron la idea de que este mundo es un patio que lleva al Mundo Venidero. Así, toda la experiencia del desierto fue una travesía de crecimiento que permitió incorporar nuevos elementos de entendimiento a la consciencia colectiva judía.

Rav Shimshon Rafael Hirsch sugiere que la diferencia en la descripción de la Torá (“partir para viajar” y “viajar para partir”) refleja las diferentes actitudes que tuvieron los judíos de ese momento. Para algunos, el propósito de partir era para viajar hacia un nuevo crecimiento. Para otros, el objetivo de viajar era simplemente partir, aliviarse del desafió de su condición actual.

El Sfat Emet, un gran sabio jasídico del siglo XIX, explica que cada uno de esos 42 lugares le ofreció al pueblo judío un desafío singular. En cada lugar los judíos debían lograr un tikún (reparación espiritual) particular. Así como la partida de los judíos de Egipto tuvo un significado eterno, también en estos 42 campamentos enfrentaron desafíos.

El Sfat Emet explica que en nuestra travesía por la vida todos tenemos diferentes estaciones, buenas y malas. Cada una tiene su objetivo y desafío especial, y cada una puede ayudarnos a lograr las reparaciones que necesita nuestra alma.

Al embarcarnos en las diferentes travesías que crean el collage de nuestra vida, es importante continuar enfocados en los emocionantes objetivos hacia los que avanzamos. De esta forma, con la ayuda de Dios, encontraremos la fortaleza y el coraje para enfrentar la miríada de desafíos que la vida pueda presentarnos.

4/7/2018

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