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Nitzavim(Deuteronomio 29:9-30:20)

¡Escoge la vida!

“Designo hoy ante ustedes, al cielo y la tierra como testigos: puse delante de ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición, y escogerán la vida (uvajarta bajaim), para que vivas…” (Devarim 30:19).

El tema central de Rosh Hashaná es elegir la vida. Zajrenu lejaim, recuérdanos para la vida, Mélej jafetz bajaim, Rey que desea la vida. Pero en Rosh Hashaná Hashem no es el único que elige la vida para nosotros, también nosotros tenemos que tomar la decisión.

Está por comenzar un nuevo año y es hora de hacer un balance. ¿Qué ocurrió este año? Si bien puede que sintamos que nos quedan otros 100 000 años, la vida tiene una cantidad finita de años y tenemos que evaluar y hacer un jeshbón hanéfesh, un recuento espiritual. Es hora de despertarnos y elegir la vida.

El primer aspecto de despertar es simple: deja de hacer lo que sabes que Dios considera erróneo. ¿Desperdicias el tiempo? ¿Estás parado frente a Dios, rezando sin siquiera saber lo que debes pedir, sin siquiera creer que Él te responderá? ¿Te enojas con facilidad? ¿Olvidas lo que estudias? ¿Continuarás haciendo esas cosas durante el resto de tu vida?

Hay tantas cosas obvias que sabemos que estamos haciendo mal. Revisar esas cosas es muy simple, pero requiere el coraje y la honestidad para enfrentarnos a nosotros mismos y eliminar las excusas. Ahora que ves esos errores, ¿qué harás al respecto?

Un segundo aspecto de la preparación para el año nuevo es preguntarte: ¿Cuál es el cambio que sé que puedo lograr si me dedico a ello con cuerpo y alma? ¿Cuál es el próximo escalón significativo al que debería aspirar llegar en mi escalera de crecimiento? En lo más profundo de mi ser, ¿qué deseo lograr este nuevo año? ¿Aprender un séder de mishnaiot de memoria? ¿Dominar un tratado completo del Talmud? ¿Ponerme en forma y bajar diez kilos? ¿Qué objetivo quiero conquistar?

No dejes que pase otro año en el que tus sueños se escurren. Uvajarta bajaim, escoge la vida.

Elecciones de vida o muerte

El pasuk dice: “Puse delante de ti la vida y la muerte… ¡escoge la vida!” La Torá describe la elección esencial del hombre como una elección entre la vida y la muerte. ¿Por qué? ¿Y por qué Hashem se toma la molestia de instruirnos que debemos escoger la vida? ¿No es obvio que todo el mundo quiere vivir?

Para responder a estas preguntas, observemos lo que ocurrió en el momento de la creación del hombre. La Torá dice: “Y Hashem, Dios, formó al hombre del polvo de la tierra, e insufló en sus fosas nasales el alma de vida, y el hombre se convirtió en un ser viviente” (Bereshit 2:7). El hombre está compuesto por un cuerpo físico y un alma espiritual elevada. Ambas partes desean volver a su origen. El cuerpo quiere escapar de todo el dolor y el desafío, para experimentar solamente la comodidad y la sensación placentera de la gratificación instantánea. El alma anhela crecimiento, concretar su potencial y apegarse a Dios. Ansía el significado y la satisfacción que llegan a través del esfuerzo.

Esas dos fuerzas luchan una batalla interna constante. A la mañana suena el despertador. El alma quiere declarar: “Modé aní lefaneja, otro día de crecimiento espiritual y desafíos. ¡Aprovechemos el día!”. Pero el cuerpo quiere abrazar la almohada y seguir durmiendo. Tu alma quiere la vida, pero tu cuerpo desea la muerte.

¿Por qué la muerte?

Para entender el deseo de muerte que existe en el interior de cada persona, es necesario definir lo opuesto al dolor.

¿Qué es lo opuesto al dolor?

La mayoría de las personas responde “placer” y, al hacerlo cometen un error fundamental cuyas ramificaciones son sumamente serias. Lo opuesto del dolor no es el placer, sino la ausencia de dolor. La ausencia de dolor es equivalente a la comodidad, no al placer. No confundas comodidad con placer. La comodidad es la ausencia de dolor, la sensación de entumecimiento al quedarse dormido. La máxima experiencia de no sentir dolor es la muerte. El placer, por el otro lado, requiere dolor. “Lefum tzar agra, de acuerdo con el esfuerzo es la recompensa” (Pirkei Avot 5:22). El placer real y la satisfacción llegan como resultado del esfuerzo y de aceptar los desafíos. Si confundimos el placer con la comodidad, elegiremos siempre la almohada y evitaremos el esfuerzo que nos ayudará a alcanzar logros y a concretar nuestro potencial en la vida.

El Talmud enseña: “Rabí Shimón ben Levi dijo: la inclinación al mal de la persona amenaza con sobreponerse a ella todos los días y busca matarla, como está escrito: ‘el malvado observa al recto y busca matarlo’ (Tehilim 37:32). Si no fuera porque el Santo, Bendito Sea, ayuda a la persona, ella sería incapaz de prevalecer sobre ella, como está escrito: ‘Hashem no lo abandonará en sus manos’ (Ibíd. V. 33)” (Kidushín 30b).

Este pasuk es atemorizador. El Talmud nos dice que tenemos un deseo de muerte, una inclinación que busca matarnos y que, sin la ayuda de Hashem, seríamos incapaces de superarla. Pero, baruj Hashem, Dios nos cubre la espalda. Él nos apoya, podemos contar con Él. Más allá de la rutina en que sintamos estar, de los hábitos que nos estén aprisionando, Hashem nos da el poder para elegir la vida. La excusa de no puedo, estoy atrapado en esto”, no existe. Si estás dispuesto a sentir el dolor, puedes tomar la difícil decisión de superar al iétzer hará y Dios te ayudará. Uvajarta bajaim.

En ocasiones sentimos que hacer teshuvá y cumplir la Torá es demasiado difícil, casi imposible. Pero es una trampa que el iétzer hará pone en nuestro camino. En la parashá de esta semana, la Torá se refiere de manera directa a esta trampa: “Porque este mandamiento que te ordeno hoy, no está oculto de ti ni está distante. No está en el cielo, para que digas: ‘¿Quién subirá por nosotros, para traerla, enseñárnosla y que la cumplamos?’. Tampoco está del otro lado del mar, para que digas: ‘¿Quién cruzará el mar por nosotros para obtenerla, enseñárnosla y que la cumplamos?’” (Devarim 30:11-14).

La Torá nos dice: no permitas que el iétzer hará te derrote. Tienes en tus manos el poder para elegir la vida. Está sumamente cercano a ti. ¿Qué tan cerca? Aquí mismo, no tienes que ir a ningún lado. Está “en tu boca y en tu corazón, para que la hagas”. Tienes todo lo que necesitas, sólo aférrate a esta claridad, entiende la diferencia entre la trampa de la comodidad y la euforia del placer real, y elige la vida.

Cuando era un bajur ieshivá, trabajaba durante los veranos. Un verano, al volver de mi trabajo, mi rosh ieshivá, Rav Itzjak Ruderman zt”l de Ner Israel, me preguntó:

—Noaj, ¿Cómo vas a estudiar este zmán?”

─Rebe, im irtzé Hashem, si Dios quiere, voy a lograr grandes cosas, voy a estudiar muy bien —le respondí.

Él se inclinó hacia mí y me dijo con seguridad:

─Nóaj, ya lo arreglé. Dios lo quiere.

Mis amigos, ya lo han arreglado. Dios lo quiere y está esperándolos. Despierten y vivan. Escojan la vida.

12/9/2017

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