El objetivo del Mishkán era que Hashem morara entre nosotros, como dice el versículo: “Harán un santuario para Mí, para que more entre ustedes” (Shemot 25:8). Cada detalle del Mishkán nos enseña a construirnos a nosotros mismos y a transformarnos en la clase de persona que puede tener una relación significativa con Hashem y, así, hacer que la presencia de Hashem se manifieste en el mundo.

Rav Dessler explica que nuestros patriarcas Abraham, Itzjak y Yaakov personificaron tres motivaciones esenciales implantadas en el ADN espiritual de todo judío (Mijtav MeEliahu, vol. 3. P. 211). Cada uno de estos rasgos está simbolizado a su vez, por uno de los utensilios principales del Mishkán. Toda persona tiene una motivación primordial; identificar lo que nos motiva es un paso crucial en nuestra avodat Hashem, y también es una puerta para entender lo que motiva a los demás.

Estos tres rasgos son emet (verdad), guevurá (fortaleza interior) y jésed (preocupación por los demás). Estos tres rasgos también están reflejados en la Mishná en Pirkei Avot, donde se declara: “El mundo se sostiene sobre tres cosas: Torá, avodá (servicio) y guemilut jasadim (actos de bondad)”. Estas tres cosas son esenciales para crear un mundo estable; si falta una de ellas, el mundo colapsa.

Definamos cada motivación e identifiquemos el utensilio que la representa en el Mishkán.

Emet/verdad: este rasgo es el deseo de entender la Torá, y fue la característica principal de Yaakov Avinu, quien estudió Torá durante 14 años sin interrupción y sobre quien decimos en minjá de Shabat: “Otorga verdad a Yaakov”. El rasgo de buscar Torá es representado por el Arón, el ‘Arca’, que contenía la primera Torá, que Hashem le dictó directamente a Moshé.

Guevurá/fortaleza interior: este es el deseo de doblegar tu ego y tus deseos físicos para hacer lo correcto. Es epitomizado por Itzjak Avinu, que estuvo dispuesto a ser sacrificado en el altar a pesar de que eso, aparentemente, hubiera significado el fin del pueblo judío. El rasgo de guevurá está representado por el Mizbéaj, el ‘Altar’, en donde se coloca un mundano animal físico y se lo dedica por completo a una causa más elevada.

Jésed/preocupación por los demás: este rasgo fue personificado por Abraham Avinu, cuya tienda estaba abierta a los cuatro vientos para asegurarse de recibir y albergar a todo el que transitara en su cercanía. Este rasgo es representado por el Shulján, la ‘Mesa’, donde se colocaba el léjem hapanim, el ‘pan de semblantes’.

Si bien todos poseemos elementos de los tres rasgos, cada uno tiene una motivación dominante que sirve de motor para nuestras acciones. Entender la motivación principal de otra persona te da la capacidad de personalizar tu mensaje para que resuene más en ella y la afecte, dado que estás, por así decir, “hablando su lenguaje”. Esto puede ser muy valioso al introducir a las personas a la profundidad y el significado del judaísmo. Para llegar a ellos, debes enfatizar ese aspecto de la Torá que habla en la frecuencia de ellos.

Por ejemplo, el rasgo de buscar Torá es fundamentalmente el deseo de alcanzar sabiduría y entendimiento. Una persona que funciona en esta frecuencia, se sentirá atraída a oportunidades para satisfacer su deseo de comprender el mundo y encontrar sentido. Es un “buscador de la verdad”. Para que esta persona se interese en judaísmo, debes enfatizar la sabiduría y la profundidad de la Torá y de nuestros sabios. Estará más interesado en las ideas filosóficas y en las profundas verdades de la Torá, y menos interesado en las complejidades halájicas que hacen que un lulav sea kósher. Si percibe que por medio del estudio de Torá obtendrá un gran entendimiento de sí mismo y del mundo que lo rodea, se motivará a estudiar.

La segunda frecuencia es el rasgo de guevurá, que esencialmente significa asumir responsabilidad. Una persona cuya motivación principal es guevurá, siente un fuerte deseo de cumplir sus obligaciones, hacer lo correcto y respetarse a sí misma por ser responsable. Este tipo de personalidad se interesa apasionadamente por la justicia, luchar contra el mal y convertir al mundo en un lugar mejor. Responderá a la causa de la misión del pueblo judío de perfeccionar el mundo, y a la necesidad de todo judío de vivir a la altura de sus responsabilidades y permanecer fiel a la misión del pueblo judío. Al enfatizar el impacto que el pueblo judío ha tenido en el mundo y resaltar el sistema global de ley judía contenido en la Torá, puedes encender su deseo de investigar y explorar su legado. Este enfoque tiene la mayor probabilidad de tener éxito motivando a la persona a seguir un camino de Torá y a comprometerse a ser un miembro del pueblo judío completamente observante.

La tercera característica, guemilut jasadim, está presente en una persona cuya motivación principal es sentir placer mediante ayudar a otros y construir relaciones. Se siente más viva cuando hace que otras personas sientan placer. Con su corazón expansivo, esta persona ama sentir la alegría de la vida. Dado que su frecuencia es el placer, la manera más efectiva para acercarla a la Torá es brindarle experiencias que sean agradables y satisfactorias, como una mesa de Shabat, bailar en una boda, un kumzitz, y también mostrarle la sabiduría de la Torá respecto a cómo forjar relaciones saludables, construir vibrantes hogares judíos y conectarse a la esencia de la espiritualidad: ahavat Hashem o ‘amor a Dios’.

Conocerte a ti mismo y saber lo que más te motiva te ayudará a reconocer la frecuencia que motiva a los demás, y te permitirá personalizar tu mensaje para los recién llegados al judaísmo en la mejor manera posible. La esencia del kiruv es la comunicación, y una de las claves para comunicarse exitosamente es entender el lenguaje que mejor le habla a la otra persona.