La Parashá de esta semana nos presenta una larga y detallada descripción de las ofrendas de animales que se hacían en el Templo – la incineración de los miembros del animal, el salpicado de la sangre, la obtención de la carne, etc. El hombre moderno, a primera vista, podría encontrar esta noción pagana y primitiva. ¡Seguro suena bastante diferente de la cálida vida espiritual que imaginamos que nuestros ancestros practicaban!

La pregunta se torna aún más difícil cuando consideramos la postura del judaísmo con respecto al cuidado y preocupación por los animales. Además de la prohibición Bíblica contra provocarle daño o sufrimiento a un animal ("Tzar Baalei Jaim"), existe además una lista entera de Mitzvot diseñadas para proteger a los animales, incluyendo: aliviar la carga de un burro cuando es muy pesada, darle al animal un día de descanso en Shabat, no amordazar a un animal mientras trabaja en el campo (esto es, no prevenir que coma lo que ven sus ojos), y muchas otras más.

¿Por qué entonces ofrendas de animales?, Abordemos a continuación algunas nociones equivocadas que existen al respecto.

Noción Equivocada #1: ¿No es Cruel Matar a un Animal?

¿Por qué debería molestarnos esto? ¿Acaso no comemos hamburguesas, vestimos zapatos de cuero y jugamos fútbol con balones de cuero?

Entonces, si se justifica utilizar animales para obtener beneficios físicos, ¡se justifica aún más para obtener beneficios espirituales!

(Además, hay que considerar que todas las ofrendas representaban al mismo tiempo un beneficio práctico en términos físicos. La gran mayoría de los sacrificios eran comidos por seres humanos – por ejemplo: el sacrificio de Pesaj era asado y comido en el Seder, en cada mesa. Incluso en el caso de los sacrificios que eran totalmente consumidos por el fuego en el altar, el cuero del animal era utilizado por los Cohanim.)

Noción Equivocada #2: Estas Ofrendas son un 'Sacrificio'

La palabra en hebreo Korban, que la Torá utiliza para describir las ofrendas de animales, no significa simplemente sacrificio (en el sentido de dar algo), ni tampoco simplemente ofrenda (en el sentido de llevar regalos a los dioses). En cambio, korban significa "acercarse". Es decir, ayuda a una persona a acercarse a Dios.

En el Templo, tomábamos las partes del animal y las elevábamos en el altar de Dios. Esto es una declaración personal, un intento por elevar nuestros recursos materiales a un nivel más alto – de dirigirlos al servicio de Dios.

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¿Para Beneficio de Quien?

Lo que nos lleva a:

Noción Equivocada #3: Nosotros Pensamos, "¿Qué Clase de Dios Necesita Ofrendas? ¿Es esto Acaso una Especie de Soborno para que no se Enoje con Nosotros?

Debemos diferenciar entre mitología griega y judaísmo. Los sacrificios paganos servían para apaciguar dioses finitos que tenían control sobre cierto aspecto limitado de la existencia. Cada dios necesitaba algo distinto y los humanos podían evitar la ira de los dioses dándoles lo que necesitaban.

En el Judaísmo las ofrendas no son para Dios. Él no las necesita. Dios es todopoderoso, ¡y ya posee todo! En cambio, las ofrendas son para nosotros. Nos enseñan a tomar lo físico (el cuerpo) y santificarlo.

Una de las 613 Mitzvot es que el Cohen Gadol debe mantener el Efod (delantal) constantemente apegado a su cuerpo. Rabí Shimshon Rafael Hirsch señala que en idolatría, típicamente, el delantal ceremonial era atado al ídolo. La filosofía detrás de esto era controlar al ídolo y así "colocarlo de nuestro lado". Pero en el judaísmo, el Cohen Gadol se ataba el delantal a si mismo, ¡porque es a nosotros mismos a quien queremos controlar!

Cada ser humano está compuesto de dos partes, una parte física y una parte espiritual. Cada una de ellas desea ser alimentada y sostenida, sin embargo, cada una consigue esto de manera muy distinta. El cuerpo desea comodidad y gratificación inmediata: comida, sueño, poder, riqueza. El alma en cambio, busca placeres eternos: sentido, amor, buenas acciones, conexión con Dios.

Las Mitzvot de la Torá fueron diseñadas para guiarnos hacia los "placeres espirituales". Sin embargo, cuando el cuerpo ejerce su dominio, la consecuencia lógica es la trasgresión de estas Mitzvot.

La manera de reparar este error es llevando una ofrenda. El trasgresor da un paso adelante y declara: "He cometido un error y me arrepiento del daño que esto ha causado a mi alma. Mi lado animal se ha apoderado de mí. No deseo repetir este error nuevamente. A través de este sacrificio me comprometo a que el animalismo no sea la fuerza dominante en mi vida

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¿Por Qué la Sangre?

Cuando una persona ve el animal sacrificado frente a sus ojos, piensa, "Realmente yo soy el que merece esto, pero Dios es misericordioso y comprensivo." Esto es una experiencia espiritual muy poderosa. ¡La sangre es real! Esto conmueve a la persona y la hace comprender la importancia de la vida.

Kirk Douglas, el legendario actor de cine, se vio involucrado en un serio accidente de helicóptero en el año 1991. El piloto y el copiloto de la nave fallecieron, pero Kirk salió con vida.

El evento lo impactó tanto espiritual como físicamente. Acostado en la cama del hospital se preguntó a si mismo una y otra vez: ¿Por que fui yo el que sobrevivió?

Kirk eventualmente respondió su pregunta de la siguiente manera: Sobreviví porque aún hay algo importante que debo lograr en este mundo, una contribución crucial que debo hacer. Hasta ahora he estado jugando y divirtiéndome. Pero ahora veo que en la vida hay cosas más trascendentales.

Kirk se embarcó en un programa de estudio regular de Torá y comenzó a reinstituir las tradiciones judías que recordaba de su juventud. Comenzó también a buscar maneras de utilizar su riqueza material para impactar al mundo. Fue una transformación que lo llevó de vuelta a si mismo y a sus raíces - a pesar de la presión social que la fracción secular de Hollywood ejercía en su contra.

Hoy, él sigue más comprometido que nunca. Recientemente tomó sobre sus hombros la responsabilidad de construir un 'teatro multimedia' del otro lado del Muro Occidental – para darle a los turistas una auténtica e inspiradora experiencia judía. ¡Kirk está determinado a recuperar el tiempo perdido!

Al igual que en el Templo... la escena de la sangre, la proximidad a la muerte... el pensar "este pude haber sido yo". Cambia la vida de uno para siempre.

¿Podrá nuestra Parashá inspirarnos también a nosotros a cambiar?

Shabat Shalom,
Rav Shraga Simmons