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Vaiélej(Deuteronomio 31)

El Factor Disculpa

(Continuación del tema de la semana pasada...)

Hace algunos años aprendí una valiosa lección acerca de las disculpas. Yo estaba sentado en un salón de clases y ya habían pasado unos minutos de la hora programada para que ésta comenzara. Estábamos esperando que el profesor llegara, y de pronto, cuando uno de mis compañeros entró al salón, le di una cálida y cordial bienvenida: "¡Hola Alan!".

Después que la clase terminó, Alan se acercó hasta mí y me dijo: "¡Estaba tan enojado contigo que quería pegarte!".

"¿De qué estás hablando?", le pregunté.

Alan me explicó. Cuando entró al salón y yo lo saludé en voz alta, él pensó que yo estaba tratando de llamar la atención de todos para que notaran su atraso.

Por supuesto que esa no era mi intención en lo absoluto, y la única razón por la que mi "hola" molestó a Alan ¡fue porque él era consciente de su propio retraso!

Pero luego me di cuenta: No importa si estoy en lo correcto o si mi insulto fue intencional o no. Lo cierto es que herí los sentimientos de alguien. Y por esa razón tengo que pedir disculpas.

* * *

La Mecánica de la Disculpa

La próxima vez que alguien te haga daño y que luego te pida disculpas, fíjate cómo lo hace. Hay dos enfoques que la gente utiliza. Lo que yo llamo la "disculpa sincera", y la "disculpa egoísta".

El enfoque sincero es corto y amable, y suena así:

"Siento haberte lastimado. En el futuro me preocuparé de que no vuelva a suceder".

Limpio, directo, sin excusas. Si alguien te hubiera herido, ¿no te sentirías mejor después de recibir una disculpa como esta?

Luego viene la "disculpa egoísta". Que es algo así:

"Te pido disculpas. Pero no lo hice a propósito. Tuve un día muy duro y no me di cuenta de lo que estaba haciendo. Igual, de todos modos, no deberías ser tan sensible".

Esta persona ha verbalizado una "disculpa", pero es una disculpa vacía ya que no hay arrepentimiento. La verdad es que la persona siente que no es su culpa y que en realidad no hizo nada malo.

Este tipo de disculpa no sólo no apacigua a la persona que resultó herida, sino que en realidad empeora las cosas. ¿Por qué? Debido a que esta "disculpa" está en efecto diciendo:

"El hecho de que mis acciones te hayan herido no es realmente mi problema. Y como no me arrepiento de mis acciones, no voy a hacer un esfuerzo por cambiar. Por lo tanto, si una circunstancia similar ocurre en el futuro, voy a actuar de la misma manera, ¡lastimándote nuevamente!".

Lo que viene disfrazado de "disculpa" en realidad se convierte en un gran insulto.

* * *

El Efecto Positivo de la Disculpa

Pedir disculpas puede ser una experiencia difícil y humillante. Es posible que nos sintamos vulnerables, bajos.

Pero no tiene que ser de esta manera...

Imagina que tu chaqueta se mancha. Por supuesto que debes llevarla a la tintorería. Pero, ¿te sientes deprimido cuando tu ropa está manchada? ¡Por supuesto que no!, tú sabes que una mancha no es algo permanente en el tejido.

El judaísmo dice que es lo mismo cuando cometemos un error. Nuestra alma es la prenda que se mancha. Y tenemos que limpiarla. ¡Pero cometer un error no significa que soy inherentemente una mala persona! De hecho, el Talmud (Yevamot 79) dice que el sentimiento de vergüenza es esencial para la naturaleza de un judío.

Una distinción debe hacerse entre culpabilidad "insalubre" y culpabilidad "saludable". Culpabilidad insalubre es cuando uno se siente como una mala persona. Culpabilidad saludable es cuando uno mantiene en mente que es una buena persona, y al mismo tiempo reconoce que ha juzgado equivocadamente y que ha cometido un error.

Recuerda una ocasión en la que te hayas disculpado. ¿Cómo te sentiste después? ¡Limpio! Sacarlo afuera es una liberación expansiva, catártica, liberadora. Limpiamos la mancha y recapturamos esa pureza perdida. Rectificamos los errores del pasado y avanzamos.

* * *

Una Sensación en el Aire

La parashá de esta semana comienza así: "Ustedes están todos hoy aquí de pie ante Dios" (Deuteronomio 29:9). Alegóricamente, esto se refiere a Rosh Hashaná, el día en que todo judío está de pie ante el Todopoderoso y hace una introspección para ver realmente quién es.

Esta es la época del año para comprometernos a corregir nuestros errores. Dios está cerca en este momento, y como dice el verso en la parashá de esta semana: "Dios eliminará las barreras de sus corazones" (Deuteronomio 30:6).

Hay una sensación en el aire. ¡Vamos a utilizarla!

Shabat Shalom,
Rav Shraga Simmons

22/4/2010

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