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Vaikrá(Levítico 1-5)

¿Hacer o Decir?

En la parashá de esta semana, Dios le explica a Moisés los procedimientos que el pueblo judío debe seguir si es que cometen un pecado. Y si:

“Toda la asamblea de Israel comete un error... los ancianos... apoyarán sus manos sobre la cabeza del toro delante de Dios...” (Levítico 4:13-15)


Una Lección de Vida

Si la nación judía en conjunto comete un pecado, la expiación de sus actos recae principalmente sobre sus líderes. ¿Por qué los líderes tienen que hacer las paces por un pecado que no cometieron? La razón es que muchas veces, las personas que están en una posición de autoridad creen que un cierto conjunto de normas éticas se aplica sobre ellos, mientras que otro conjunto de normas se aplica sobre aquellos que no son líderes. Pero Dios nos dice que si los líderes se sienten de esta manera, pierden la esencia de lo que significa ser un verdadero líder.

En el mundo real, los integrantes de cualquier tipo de “organización” siempre seguirán el ejemplo de aquellos que están a cargo. Los niños captan todos los hábitos -buenos y malos- de sus padres, los empleados imitan el comportamiento de sus jefes, y así mismo, el pueblo judío siguió el ejemplo de sus líderes. Y cuando el pueblo judío cometía un error, Dios sabía que su comportamiento era el resultado directo de las acciones de los líderes. Si la gente pecaba, era en gran parte debido al “ambiente” que creaban los ancianos que promovía el pecado.

En nuestras propias vidas, todos jugamos algún rol de liderazgo. Y el comportamiento de aquellos que lideramos siempre será un resultado directo de nuestro propio comportamiento. Si un niño contesta el teléfono y su padre, que está de pie junto a él, le dice a su hijo que mienta y que diga que él no está en casa, entonces el niño interioriza este comportamiento. Así que cuando el padre le dice a este niño la semana siguiente que él nunca debe decir una mentira, el niño se enfrenta ahora a un serio conflicto interno. Por un lado, quiere escuchar a su padre. Pero por otro lado, también quiere emular las acciones de su padre a quien respeta. ¿Qué hará el niño? ¿Escuchará lo que él dice, o hará lo que él hace?

Dios nos dice que las personas suelen imitar las acciones que ven por sobre las palabras que oyen - y es por eso que los ancianos tenían que llevar una ofrenda de expiación cuando el pueblo judío cometía un pecado. Dios nos dice que la razón por la cual la gente pecaba, era que el “ambiente” para el comportamiento negativo ya existía.

La gente seguirá lo que haces por sobre lo que dices. Si deseas inculcar un cierto tipo de comportamiento en los demás, entonces, crea el ambiente para que esto suceda. No a través de declaraciones, sino que a través de adoptar y vivir el comportamiento deseado tú mismo.

9/3/2011

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