Cuando la Torá dice "Nóaj fue recto en su generación", esto es un cumplido a medias. Sí, era recto, pero sólo en comparación a las personas de su generación, personas que eran muy malas. Nóaj se elevó por encima de su entorno, una tarea nada fácil. Sin embargo, hablando objetivamente, no era completamente santo. Sólo era mucho mejor que el resto.

Otro aspecto curioso sobre la historia del Diluvio es la necesidad de que Nóaj viviera en un barco y se encargara de cuidar cantidades de animales durante tanto tiempo. Si Dios hubiera querido, habría podido destruir el mundo de cualquier manera, en una milésima de segundo. ¿Por qué Dios torturó a Nóaj forzándolo a vivir de esta manera y tener que cuidar constantemente a todas esas especies con sus diferentes necesidades durante todo el año que estuvieron en el arca?

Quizás había una carencia en el carácter de Noaj y esta situación ayudó a repararla.

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Abre tu mano

El versículo en Salmos 145:16 dice: "Tú (Dios) abres tu mano y satisfaces el deseo de todo ser vivo". ¿Cuál es la metáfora de abres tu mano?

Cuando la mano está cerrada, parece que todos los dedos tienen el mismo tamaño. Cuando la mano está abierta, se nota que son levemente diferentes.

Dios reconoce las necesidades de cada ser vivo. No son botellas que salen de una fábrica.

Al forzar a Nóaj a cuidar a todos esos animales, Dios hizo que prestara atención a las necesidades individuales. Cada animal necesita algo diferente, requiere diferentes clases de comida y en distintos horarios. Gracias a la dificultad de la labor, el carácter de Nóaj se moldeó y se convirtió en un cuidador sensible.

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Imita a Dios

En la Torá hay muchos mandamientos, cosas que debemos hacer y prohibiciones. Algunos son fáciles de entender y otros más difíciles. Uno en particular es muy desconcertante: el mandamiento de ser como Dios (ver Deuteronomio 28:9). ¿Quiénes somos nosotros para imitar lo Divino? Sin embargo, eso es lo que Él exige.

Hay muchas formas de acercarse a lo Infinito. De hecho, todos los mandamientos logran esto en mayor o menor medida. Cada mitzvá es un camino o un elemento de Divinidad que emulamos al cumplir el mandamiento. ¿Qué pasa con esta mitzvá específica de ser como Dios?

Una manera de lograrlo es hacer lo que señala el Salmo antes citado: así como Dios reconoce las necesidades de cada ser individual, también nosotros deberíamos tratar de desarrollar esa misma sensibilidad y desear dar.

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Rectitud = Sensibilidad

"Un hombre recto conoce la personalidad de su animal" (Proverbios 12:10).

Ser sensible al otro no siempre es fácil, especialmente si no hablamos el mismo lenguaje. Se necesita una mayor intuición y la capacidad de advertir pequeños detalles. También hace falta desear saber cuáles son las necesidades del otro.

A quienes somos olvidadizos, la ley judía nos recuerda que tenemos que alimentar a nuestro animal antes de alimentarnos a nosotros mismos. Si fuéramos sensibles, lo haríamos de manera natural. Nuestro animal depende de nosotros, por lo que deberíamos atender a sus necesidades antes que las nuestras. Eso es sentido común...

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El diálogo de las hojas de las palmeras datileras

Dicen que los grandes sabios de la era talmúdica (100 AEC – 100 EC) como Rabán Iojanán ben Zakai, eran capaces de entender el "diálogo de las hojas de las palmeras datileras". Esta sensibilidad podría considerarse un poco exagerada, a menos que hayas visto la investigación de La vida secreta de las plantas, de Tompkins y Bird.

Muchos experimentos científicos detectaron una forma de expresión y emoción en las plantas. Ellas gritan, a pesar de que nosotros no podamos oírlas. Pero si estuvieras realmente sintonizado con la planta, deberías ser capaz de sentirlo.

Tengo una amiga que tiene muchas plantas, y cada una de ellas tiene un nombre. Ella dice que las plantas le dicen cosas como "quiero agua" o "necesito sol". ¿Acaso mi amiga está loca o tiene una sensibilidad altamente desarrollada que le permite oír sus necesidades?

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Ignora las barreras

El mundo del espíritu es muy diferente a nuestro mundo físico. Nosotros vemos definiciones y división, y nos sentimos cómodos con etiquetas que nos separan de los demás. Reformista, conservador, ortodoxo. Negro. Blanco. Asiático. Sudamericano. Francés.

En el nivel del alma, todos somos uno. Allí no hay barreras.

Cuando desarrollamos una sensibilidad para ver más allá de la superficie, llegando a las necesidades más profundas, nos parecemos más a lo Infinito. Somos capaces de ver lo que el ojo no ve. Practica este hábito y trata de obtener un nivel más profundo de entendimiento con las personas, los animales e incluso con las plantas. Te volverás un experto en áreas espirituales.

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Ejercicio espiritual:

Esta semana, elige a una persona y pregúntate a ti mismo: ¿Cuáles son una o dos de las necesidades profundas de esta persona? ¿Qué busca? ¿Qué es lo que quiere de la vida?

Esto te abrirá una hermosa ventana al alma.