1. El creador de James Bond era famoso por ser racista y antisemita.

Ian Fleming escribió 12 novelas de espionaje protagonizadas por James Bond, el agente secreto británico que conforma la base de la exitosa saga cinematográfica. Fleming nació en 1908 en una familia británica de clase alta (su padre era miembro del Parlamento), y fue educado en Inglaterra, Alemania y Suiza. Antes de la Segunda Guerra Mundial, Fleming trabajó en Moscú como periodista y luego en Inglaterra como banquero. Durante la Segunda Guerra Mundial, Fleming fue un importante oficial de inteligencia de la Armada Real de Gran Bretaña.

Una de las mayores contribuciones de Fleming a la victoria aliada fue su rol planeando la Operación Goldeneye, una operación de espionaje ultrasecreta dirigida a asegurar que la Alemania nazi no invadiera España y Portugal y que no pudiera desarrollar la posibilidad de espiar el territorio británico en Gibraltar. Tras retirarse de la Armada Real, Fleming trabajó para el London Sunday Times, luego se fue a vivir la mayor parte del año a un estado en Jamaica (llamado Goldeneye), donde escribió muchas de las novelas de James Bond. Murió en 1964.

Ian Fleming.

Ante los ojos modernos, las novelas originales de James Bond son reliquias de un pasado más cruel y políticamente menos correcto, repletas de descripciones sorprendentemente ofensivas de las mujeres, las personas negras y de otros grupos étnicos. El biógrafo de Fleming, Matthew Parker, observó que "Fleming (y Bond) despreciaba prácticamente a todos los que no eran británicos, y percibía a las personas de todos los colores en términos de estereotipos negativos de raza y nacionalidad" (Cita de Goldeneye – Where Bond Was Born: Ian Fleming’s Jamaica, por Matthew Parker, 2015).

Mordejai Richler, el escritor judío canadiense, consideró que los villanos contra os que luchaba Bond evocaban teorías de conspiraciones anti judías, que aseguran que los judíos están motivados por un deseo sobrehumano de poder y codicia. De esta manera, el villano Auric Goldfinger dijo: "El día que nosotros seamos los únicos que poseen todo el oro del mundo, el verdadero poder estará en nuestras manos". Sir Hugo Drax, el villano en el libro de Fleming Moonraker (Misión espacial), afirmó: "La manera más segura de lograr (poder) es tener control supremo sobre todas las operaciones industriales, económicas y comerciales". Ambas declaraciones, y muchas otras que se encuentran en las novelas de James Bond, se asemejan a las falsas calumnias que durante innumerables generaciones fueron dirigidas sin ninguna base en contra de los judíos.

"A mis hijos les fascinan las películas de James Bond", señaló Richler. "Ellos se identifican con 007, sin tomar consciencia de que ellos (como judíos) son presentados como los villanos de todos los dramas".

2. El villano de las novelas de James Bond, Goldfinger, fue nombrado a partir del vecino judío de Ian Fleming.

El escalofriante villano de la novela de 1958, Goldfinger, es Auric Goldfinger. Auric es la expresión latina para oro (Gold) y, tal como queda aludido en su nombre, el personaje de Goldfinger está obsesionado con el oro, junto con el poder que puede brindar una riqueza ilimitada. Gran parte de la novela describe cómo James Bond frustra el plan de Goldfinger de robar las reservas de oro de Fort Knox en los Estados Unidos.

Fleming dio a este odioso personaje (cuya obsesión con el oro, la riqueza y el poder hace eco de las teorías antijudías), el nombre de su vecino judío en la vida real en el barrio de Hampstead en el norte de Londres. El Goldfinger de la vida real era Erno Goldfinger, un famoso arquitecto judío húngaro que llegó a vivir en Londres en 1934. Aparentemente Ian Fleming detestaba a Erno Goldfinger, quien amenazó con demandar a Fleming después de la publicación del libro Goldfinger.

3. Productores judíos, incluyendo un héroe de guerra, ayudaron a llevar a la pantalla a James Bond.

Después de leer el libro Goldfinger, Harry Saltzman, el productor de cine y teatro judío nacido en Canadá, obtuvo los derechos para producir películas basadas en los libros de James Bond. Él acudió a su amigo Wolf Mankowitz, un judío británico que creció en la zona que hablaban ídish al este de Londres, para que lo ayudara a escribir el guion. Mankowitz escribió gran parte del guion de la primera película de James Bond, Dr. No.

Wolf Mankowitz

Mankowitz contó con la ayuda del dramaturgo judío estadounidense Richard Maibaum. Maibaum ya era conocido por sus obras en Broadway, incluyendo la primera obra antinazi Birthright, producida en 1933. Maibaum ayudó a escribir Dr. No, y luego continuó colaborando en una docena de otras películas de James Bond.

El periodista Seth Rogovoy explicó que "Más que nadie, incluso tal vez más que Fleming, Maibaum puede ser considerado como quien creó y mantuvo el ícono mítico de Bond". El actor judío Joseph Wiseman interpretó al macabro Dr. No, preparando el escenario para que los villanos de James Bond fueran caricaturizados y crueles.

Quizás nadie fue tan instrumental para crear el místico James Bond de las películas como el héroe de guerra en la vida real, Sir Ken Adams (nacido como Klaus Hugo Adam en 1921). Adams estuvo fascinado con el arte y el diseño desde una edad muy temprana. Su familia judía huyó de Alemania en 1934 después de que Hitler subiera al poder. Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, Ken Adams de 18 años seguía siendo un ciudadano alemán y por lo tanto no podía unirse al ejército británico, pero de todos modos él estaba decidido a luchar contra Alemania.

Ken Adams en la pirámide y centro de control que diseñó para el film de 007 - Moonraker (1979).

Adams se unió al cuerpo de pioneros, la única rama del ejército británico a la cual podían unirse hombres nacidos en Alemania. Él pidió luchar para la Fuerza Aérea Real y se convirtió en un piloto de combate, uno de los únicos dos ciudadanos alemanes a quienes se les permitió formar parte de esa fuerza. Él se encontraba especialmente en peligro: si llegaban a derribar su avión y los nazis descubrían que era un judío alemán, Adams enfrentaba sin duda la tortura y la muerte.

Después de la guerra, Adams se convirtió en director de arte cinematográfico. En 1962 se unió al proyecto de James Bond con Dr. No. Adams fue quien inventó el automóvil Aston Martin de James Bond, a prueba de balas y con su variedad de artilugios, incluyendo "ametralladoras pesadas Browning, trituradora de llantas, placas de matrícula giratorias, pantallas de humo y proyectores de manchas de aceite, un tractor guía y un asiento eyector", de acuerdo con el obituario de Adams en The Guardian.

Uno de los diseños más memorables de Adams fue el más simple: la tarántula que enviaron para matar a James Bond en Dr. No. Creo que fue uno de mis decorados favoritos, porque es muy simple y teatral", explicó Adams. "Creo que me quedaban 450 libras en el presupuesto, así que realmente tuve que pensar en algo rápido que fuera muy fácil de construir y que al mismo tiempo creara un efecto muy importante".

4. Goldfinger temporalmente estuvo prohibido en Israel.

La película Goldfinger fue un éxito en todo el mundo cuando la presentaron en 1964, e Israel no fue una excepción. Más de un cuarto millón de israelíes vieron la película durante las seis primeras semanas que la presentaron. La película se volvió muy popular a pesar de que el actor alemán que representaba al archienemigo Auric Goldfinger, un hombre fornido llamado Gert Frobe, no hablaba en inglés. Un actor inglés dobló la mayoría de las líneas de Frobe.

Gert Frobe, Goldfinger.

Poco después de que se presentara la película, el periódico Daily Mail británico publicó una historia titulada: "¡Por supuesto que yo era un nazi!". Un periodista israelí le preguntó a Frobe qué había hecho durante la Segunda Guerra Mundial, y Frobe admitió que se había unido al partido nazi en 1929, a los 16 años, porque se sintió atraído por sus políticas. En 1956 Israel emitió una ley prohibiendo cualquier película que incluyera a nazis de la época de la guerra. Entonces dejaron de presentar Goldfinger en los cines israelíes.

Durante las semanas siguientes salieron a la luz más detalles de la historia. A pesar de haber sido miembro del partido nazi, Frobe había salvado a una mujer judía y a su familia durante el Holocausto. Él explicó que él y la mujer habían sido asignados para trabajar en un hospital de Viena en 1941. Al comprender que ella corría peligro, Frobe la ocultó a ella y a su familia en su departamento durante la duración de la guerra. "El hecho de que los ayudé fue probado después de la guerra, antes de que me permitieran volver a trabajar", declaró a The New York Times en diciembre de 1965.

Poco después, un hombre llamado Mario Blumenau se presentó en la embajada israelí de Viena y declaró que su vida y la de su madre habían sido salvadas por el Sr. Frobe. Unos meses más tarde, Israel permitió que siguieran proyectando Goldfinger en Israel. Fue un caso en el que la realidad fue mucho más dramática que las aventuras ficticias en la pantalla.

5. James Bond pudo haber sido creado siguiendo la vida real de un espía judío.

James Bond pudo haber sido creado siguiendo la vida real del espía judío británico Sidney Reilly, quien tenía algunas similitudes asombrosas con la creación de Fleming. (Como exfuncionario de inteligencia de alto nivel, probablemente Ian Fleming conoció a Sidney Reilly, quien suele ser considerado el espía británico más exitoso de todos los tiempos).

Al nacer en 1873 en Ucrania, recibió el nombre Shlomo (algunos dicen era Sigmund) Rosemblum. Sidney Reilly fue reclutado por el Servicio Especial de Inteligencia, el precursor del famoso servicio de inteligencia de Gran Bretaña MI6, y recibió el número ST1, tal como James Bond es conocido como 007.

Sidney Reilly

Reilly era una figura misteriosa que hablaba varios idiomas, y fue reclutado para ayudar a Gran Bretaña a luchar contra los bolcheviques a comienzos del siglo XX. Conocido como el "As de los espías", las acciones heroicas de Reilly parecen sacadas de una película de James Bond. Una aventura notable tuvo lugar en 1905, después de que un minero australiano llamado William D'Arcy descubriera enormes campos de petróleo en la cuenca persa. D'Arcy precisaba una gran inversión para explotar el campo petrolífero y organizó una reunión con miembros de la familia francesa Rothschild para discutir la financiación del proyecto.

Mientras D'Arcy y los Rothchild conversaban en el yate, de repente entró un sacerdote pidiendo dinero para una obra de caridad católica. En el curso de la conversación, el "sacerdote" logró convencer a D'Arcy que los británicos podían ofrecerle un mejor acuerdo para explotar el campo de petróleo. El sacerdote no era otro más que Sidney Reilly, siguiendo las órdenes del Servicio Especial de Inteligencia, y la compañía que formaron D'Arcy con el gobierno británico eventualmente se convirtió en Petroleum British.

Durante la Primera Guerra Mundial, Reilly continuó trabajando para los británicos, infiltrando las líneas alemanas en varias ocasiones. Él dijo que durante la guerra incluso asistió a reuniones en las que estuvo presente el Kaiser William II. Al igual que James Bond, Reilly era un jugador empedernido, mujeriego y coleccionista de antigüedades. Se casó varias veces y usó una serie de seudónimos. Finalmente fue capturado por Rusia en 1925, donde probablemente lo había enviado el gobierno británico para promover sus actividades anticomunistas, y lo ejecutaron cerca de Moscú.