Si lo piensas, somos increíblemente pequeños. La tierra es solamente una pizca de polvo en un universo ostensiblemente infinito. En realidad, incluso una pizca de polvo en tu cuarto es comparativamente más grande.

Aún así, el Talmud enseña: “Toda persona está obligada a decir: ‘Todo el universo fue creado para mí’”.

Y por más extraño que suene, algunos científicos han encontrado evidencia de que ésto es más verdad de lo que la persona promedio piensa.

La Zona Goldie Locks

Un libro fascinante, El Planeta Privilegiado, discute en detalle desde una perspectiva científica la improbabilidad sobre la existencia de vida en la tierra.

Una de las ideas más interesantes presentadas en el libro es aludida como la “Goldie Locks Zone”, que los científicos etiquetan como un lugar en la galaxia en donde puede existir un planeta habitable. Ni muy caliente ni muy frio – sino justo lo adecuado. La tierra está ubicada precisamente en la “Goldie Locks Zone” de la Vía Láctea.

Dentro de nuestro sistema solar la zona habitable es relativamente angosta, comenzando bastante afuera de la órbita de Venus y terminando cerca de la órbita de Marte. Si la Tierra estuviese solamente un cinco por ciento más cerca del sol estaría sometida al mismo destino de Venus, un efecto invernadero desenfrenado con temperaturas que llegan a cerca de 500ºC. Por el contrario, si la Tierra estuviese un veinte por ciento más lejos del sol se formarían nubes de dióxido de carbono en su atmósfera superior, iniciando un ciclo de hielo y frío.

De la misma manera, al igual que nuestra ubicación en el sistema solar está optimizada para la habitabilidad también lo está nuestra ubicación en la galaxia. La Vía Láctea es una galaxia que tiene una estructura en forma de espiral, lo que significa que es sumamente achatada, tiene la apariencia de una bola esférica en el centro con brazos espiralados saliendo de ella. Estamos más o menos en el medio entre el centro de la galaxia y el borde. El lugar más peligroso para la vida es en el centro, en donde la densidad de estrellas y supernovas (es decir, estrellas muy brillantes que acaban de explotar) es muy alta, produciendo una radiación mortal.

Al mismo tiempo, en las regiones exteriores de nuestra galaxia la abundancia de “elementos pesados” – como hierro, magnesio, silicio y oxígeno – es menor. Estos elementos son necesarios para construir planetas del tamaño de la Tierra, necesarios para sustentar vida.

La región en donde es posible la vida dentro de la Vía Láctea ha sido llamada “La Zona Galáctica Habitable”. Incluso dentro de esta zona hay lugares que son más habitables que otros. La Tierra está ubicada en uno de ellos, en una región de la Vía Láctea relativamente segura y con pocos planetas, adecuada óptimamente para que exista la vida.

El Planeta Privilegiado

La Tierra misma es excepcionalmente ideal para sustentar vida. Su corteza varía entre 6 y 45 kilómetros de espesor, una superficie relativamente delgada, que consiste de más de una docena de placas tectónicas que están en constante movimiento. Este movimiento regula la temperatura interna del planeta y permite que los químicos esenciales para los organismos vivos “respiren” hacia afuera y se mezclen de una manera específica que es necesaria para la vida. Si la corteza terrestre fuera un poquito más ancha el reciclaje por medio de las capas tectónicas no podría ocurrir.

La Tierra misma es excepcionalmente ideal para sustentar vida.

Si la Tierra fuese más pequeña su campo magnético también lo sería, el viento solar eliminaría nuestra atmósfera y la Tierra se transformaría lentamente en un mundo árido y muerto, como Marte.

La atmósfera es una delgada cinta azul de luz brillante que mide menos del uno por ciento del diámetro del planeta. Está compuesta por la mezcla justa de elementos para asegurar un clima soportable, brindar protección ante la radiación solar y además, contiene la combinación exacta de gases necesarios para que exista agua en estado líquido y vida compleja.

Si nuestra luna no existiera, muchos científicos creen que la vida en la Tierra tampoco existiría, porque su succión gravitacional estabiliza el ángulo del axis de nuestro planeta, necesario para asegurar cambios estacionales relativamente moderados.

Si nuestro sol fuese más pequeño, como el 90 por ciento de las estrellas en la galaxia, la zona habitable sería más pequeña. La Tierra tendría que estar ubicada más cerca de él para que existiera vida. Sin embargo, el aumento de la gravedad bloquearía la rotación de nuestro planeta poniéndolo en sincronización con su órbita, lo que básicamente mantendría a un lado de nuestro planeta mirando siempre hacia el sol y el otro mirando siempre en la dirección contraria. El lado que estaría continuamente mirando hacia el sol sería bombardeado con radiación proveniente de las erupciones solares, mientras que el lado oscuro del planeta yacería envuelto en frío y hielo perpetuo.

Los que Miden las Probabilidades

Finalmente, El Planeta Privilegiado cita a científicos que aclaran un importante asunto sobre cómo ver las circunstancias realmente improbables que permiten que la vida en nuestro planeta exista. Hay 100 mil millones de estrellas en la galaxia. Ésto puede llevar a alguien a creer que las probabilidades de que exista vida en otro lugar de la galaxia son muy altas.

Sin embargo, esta inmensidad tiene que ser sopesada en contra de la improbabilidad de que emerja vida en un planeta.

Los investigadores han desarrollado ecuaciones estimando la probabilidad de lograr simultáneamente tan sólo 20 de los factores básicos, y esenciales para la vida, que existen en nuestro planeta. El número es extremadamente pequeño, 1015 estiman ellos, que es una probabilidad de 1/1.000.000.000.000.000. Cuando es comparado incluso con un número tan grande como los 100 mil millones de estrellas que hay en la galaxia, el número 1015 es muy pequeño. En otras palabras, es extremadamente improbable que ocurra.

Nuestro planeta es un verdadero milagro.

Algunos citan ésto como un ejemplo del Principio Antrópico, que explicado de la manera más simple significa que todo en el universo parece estar creado exclusivamente para nosotros, justo como dijeron los sabios del Talmud hace mucho tiempo.

Que improbable es – dado el asombroso número de sistemas solares que existen – que haya una pequeña pizca de polvo en el universo llamada Planeta Tierra, que puede sustentar vida… y que puede ofrecerle a los seres humanos la oportunidad no sólo de sobrevivir sino también de pensar sobre cosas como el Principio Antrópico.