Las membresías del gimnasio remontan vuelo a principio de año, y un par de meses después la tasa de abandono es asombrosa. Gente que ha comprado membresías de seis meses y de un año ya no viene. La excitación inicial se evapora lentamente y caemos nuevamente en nuestra rutina mundana.

¿Cómo podemos asegurarnos de que este año sea diferente?

El primer paso en este proceso es concentrarse en tres áreas principales: ejercicio, buena alimentación y reducción del estrés. El ejercicio debería consistir de un programa de aeróbicos 4-5 veces por semana, entrenamiento de resistencia 2-3 veces por semana, y elongación a diario. Un plan de alimentación buena y nutritiva debe incluir vegetales, frutas, granos integrales y proteínas magras, e igual de importante, control de las porciones. Maneja tus niveles de estrés con la resolución práctica de problemas y con técnicas de relajación. Tu rutina de ejercicio es otro ingrediente clave en reducir el estrés.

¿Cómo podemos hacer los cambios necesarios y mantener nuestras resoluciones?

1) Haz de la salud una prioridad – ¡Haz un tiempo para ponerte saludable!

2) Consíguete un compañero. A veces son llamados compañeros de dieta o compañeros de ejercicio. Necesitas ser responsable por alguien más que por ti mismo. Un cónyuge no es una buena idea.

3) Trabaja en tu entorno. No traigas cosas a la casa que no son buenas para ti o que tiendes a comer mucho, como snacks dulces o salados.

4) Mantén tu muda de ropa para ejercicio a mano. Mantenla en un lugar en el que puedes cambiarte con facilidad. ¡A veces es sólo una cuestión de cambiarse y ya estás listo para salir!

5) Fíjate objetivos – no necesariamente pérdida de peso. Ve qué tanto puedes caminar y qué tan rápido. Fija objetivos semanales y mensuales para incrementar tu distancia o tu ritmo. Fija un objetivo de una talla inferior de ropa.

6) Recompénsate a ti mismo. ¿Con qué te vas a malcriar cuando logres esos objetivos? Trata de evitar la comida como recompensa.

7) ¡Reconoce tus logros! Cuando has hecho algo que te era difícil, cuando puedes cambiar un mal comportamiento, escríbelo y date una muy merecida palmada en la espalda.

8) ¡Escríbelo todo! Lleva las cuentas de tu salud. Ya sea que es tu alimentación o tu ejercicio, mantén un diario de todo y también escribe tus sentimientos al final del día o después de cada sesión de ejercicio.

Y si bien es cierto que debemos implorarle a Dios para que cuide nuestra salud, necesitamos hacer nuestra parte y realizar un esfuerzo para tener éxito – mediante comer bien, ejercitar, reducir el estrés ¡y seguir rezando!