En la base de la teoría neo-Darwiniana de la evolución hay dos suposiciones básicas: que los cambios en las morfologías son inducidos por mutaciones aleatorias del genoma, y que estos cambios en la morfología de una planta o un animal hacen que ésta forma de vida sea más, o menos, exitosa en la competencia por sobrevivir. Con la naturaleza haciendo la selección, los evolucionistas sostienen que la teoría de la evolución no debe ser comprendida como un proceso aleatorio. Se nos dice que la selección no es de ninguna manera al azar. Es una función del entorno. El azar, sin embargo, sigue siendo la fuerza básica que produce las variadas mutaciones entre las cuales la selección por supervivencia se lleva a cabo.

La pregunta es: ¿Pueden mutaciones aleatorias producir la evolución de la vida?

Dado que la evolución es ante todo un estudio de la historia de la vida, los análisis estadísticos de evolución están plagados de presunciones acerca de las muchas condiciones que existían durante aquellas eras del pasado lejano. Tanto las tasas de mutaciones, como los contenidos del "ADN original" y las condiciones medioambientales afectan el índice y la dirección de los cambios en la morfología. Y todos ellos son desconocidos.

Desde un punto de vista secular, uno nunca debe preguntar cuál es la probabilidad de que un conjunto específico de mutaciones ocurra para producir un animal específico. Esto implicaría una dirección de la evolución, y una suposición básica para todas las teorías de evolución Darwinianas es que la evolución no tiene dirección. Los cambios inducidos, y por lo tanto las nuevas morfologías, son totalmente aleatorios. Los desafíos presentados por el entorno determinan quien sobrevivirá para producir las nuevas generaciones y quien perecerá.

Combinación de Proteínas

Con estos antecedentes, miremos el proceso de la evolución. La vida es en esencia una combinación simbiótica de proteínas (y otras estructuras, pero aquí discutiré sólo las proteínas). La historia de la vida nos enseña que no todas las combinaciones de proteínas son viables. En un evento documentado en el registro fósil y conocido como la explosión Cambriana de vida animal, alrededor de 50 filos (planos básicos de cuerpos) repentina y simultáneamente aparecieron en el registro fósil. Esta es la primera aparición de vida animal compleja. Sólo entre 30 y 34 de los filos sobrevivieron. El resto perecieron. Desde entonces el registro fósil y las especies modernas revelan que ningún nuevo filo se ha desarrollado. En una etapa posterior en el flujo de la vida, un evento catastrófico (posiblemente la colisión entre la tierra y un enorme cometa o meteoro) eliminó el 90% de todas las formas de vida. La ecología estaba abierta de par en par para el desarrollo de nuevos filos. Nuevamente, ningún nuevo filo apareció.La consecuencia es que sólo un número limitado de formas de vida (filos) son factibles.

No es sorprendente que la revista de ciencia más leída del mundo, Scientific American, preguntó "ha cambiado el mecanismo de evolución de manera que prevenga cambios fundamentales en planos de cuerpo animal" (Noviembre 1992). No es que el mecanismo de evolución haya cambiado; es nuestro entendimiento de cómo la evolución funciona que debe cambiar para calzar con los datos presentada por el registro fósil y por los descubrimientos de la biología molecular.

Es difícil y doloroso descartar nociones firmemente enraizadas sobre qué es realmente verdadero, incluso cuando los datos científicos exigen tal abandono. El reclamo neo-Darwiniano, de que el azar simple es la fuente de las mutaciones que regulan la evolución de la vida, ya no pueden sostenerse frente a la creciente evidencia científica. Desafortunadamente, el compromiso emocional a una visión totalmente materialista de la vida hace problemático el descartar esta noción. Miremos la probabilidad de que mutaciones aleatorias puedan haber producido formas factibles de vida. La vida como la conocemos esta construida en gran parte de combinaciones de proteínas trabajando en armonía simbiótica. Pero como hemos visto, sólo ciertas combinaciones producen vida factible. Otras combinaciones fallan.

Los Humanos y todos los mamíferos tienen alrededor de 50.000 genes. Eso significa que hay, como un orden de magnitud aproximada, unas 50.000 a 100.000 proteínas activas en los cuerpos de los mamíferos. Está estimado que hay aproximadamente 30 filos animales en el planeta tierra. Si los genomas de cada filo animal produjeran 100.000 proteínas, y ninguna proteína estuviese en común entre los filos (un hecho que sabemos que es falso, pero que es un supuesto a favor de la suposición de la evolución aleatoria), habrían (30 x 100.000) 3 millones de proteínas en todas las formas de vida (el número verdadero es enormemente más bajo).

Ahora consideremos la probabilidad de que estas 3 millones de combinaciones viables de proteínas se formen por casualidad, recordando que los eventos siguiendo la explosión Cambriana de vida animal y la posterior aniquilación del 90% de vida nos enseñó que sólo ciertas combinaciones de proteínas son viables.

Las proteínas son complejos espirales de varios cientos de aminoácidos. Digamos que una proteína típica es una cadena de 200 aminoácidos. El rango observado es desde menos de 100 aminoácidos por proteína hasta más de 1000. Hay 20 aminoácidos que se encuentran comúnmente y que se juntan en combinaciones variadas para producir las proteínas de vida. Esto significa que el número de combinaciones posibles de aminoácidos en nuestra proteína modelo de 200 aminoácidos es 20 elevado a 200 (es decir 20 multiplicado por si mismo 200 veces), o en los más usuales sistemas de números en base 10, aproximadamente 10 elevado a 260 (es decir un numero uno, ¡seguido por 260 ceros!). La naturaleza tiene la opción de elegir entre las 10 elevado a 260 posibles proteínas, los 3 millones de proteínas de las cuales toda la vida factible esta compuesta. En otras palabras, por cada elección correcta, ¡hay 10 elevado a 254 elecciones incorrectas!

Simon Conway Morris, profesor de paleontología evolucionaria en la Universidad de Cambridge y socio de la Real Sociedad de Inglaterra, es el científico que reveló la importancia de la explosión Cambriana de vida animal. Él se refiere a este enorme desperdicio biológico de formas de vida fallidas como "hiper espacio multidimensional de realidad biológica".

¿Puede haber pasado esto por mutaciones aleatorias del genoma? No si nuestro entendimiento de estadísticas es correcto. Sería como si la naturaleza agarrara una bolsa con un billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de billón de proteínas no viables – y sacara la única que sirve.

Y después repitiese este truco un millón de veces.

Con probabilidades como esa, es impresionante que la naturaleza y nuestros cuerpos llegaran o lleguen a lo correcto.

Pero tal vez no todos los aminoácidos pueden juntarse con cualquier otro aminoácido. Si este es el caso, entonces el número de combinaciones posibles será reducido. Para tener una noción de lo que esto haría al hiper espacio de elecciones fallidas, miré combinaciones de aminoácidos que realmente existen en sólo seis proteínas. Entre las proteínas que usé había insulina bovina y ribonucleasa bovina. La cantidad potencial de combinaciones de aminoácidos solamente de esta modesta muestra de proteínas fue 10 elevado a la 20. Nuevamente, la naturaleza hubiese tenido que seleccionar la única combinación factible entre 100 billones de billones de elecciones incorrectas. O nuestro entendimiento de la probabilidad estadística está mal, o hay otra cosa más allá del azar que está en funcionamiento.

El difunto profesor de Harvard, Stephen Jay Gould, sugirió que el flujo de la vida es "canalizado" a lo largo de estos filos animales básicos.

Laureado Nóbel, químico orgánico y líder en estudios del origen de la vida, el profesor deDuve escribe en su excelente libro, Tour of a Living Cell, "Si tú comparas la probabilidad del nacimiento de una célula de una bacteria con el montaje aleatorio de sus átomos, la eternidad no será suficiente para producir una... Enfrentado con la enorme suma de aciertos a la suerte detrás del éxito del juego evolucionario, uno podría legítimamente preguntarse en que medida este éxito está realmente escrito en la estructura del universo." La vida escrita en la estructura del universo suena un tanto metafísico.

Morris, en su libro Life's Solutions (Cambridge University Press, 2003), escribe: "La vida es simplemente muy compleja para poder ser ensamblada en cualquier escala de tiempo creíble... la capacidad inexplicable de la evolución de encontrar los atajos a través del hiper espacio multidimensional de realidad biológica. Es mi sospecha que la investigación puede revelar a la biología una estructura más profunda...". En otro lugar Morris identifica esta "estructura más profunda" como aquella que tiene "implicaciones metafísicas."

Esta imposibilidad del azar para producir orden no es diferente del intento de producir Shakespeare o cualquier serie de letras significativa más larga que unas pocas palabras por un generador de letras aleatorio. El resultado seria una confusión. Esto es simplemente porque el número de combinaciones de letras sin significado excede enormemente al número de combinaciones con significado.

Con la vida, esa confusión fue y es letal.

En resumen, el azar no puede haber sido la fuerza conductora detrás del éxito de la vida. Nuestro entendimiento de estadísticas y biología molecular claramente apoya la idea que debe haber habido una dirección y un Director detrás del éxito de la vida.