Hoy, un hombre está muriendo a causa de una insuficiencia hepática. Existen pocas expectativas de que sea uno de los pocos en recibir un transplante antes de estar demasiado enfermo como para salvarlo. Incluso si recibiera un transplante, tendría la carga de tomar múltiples medicamentos contra el rechazo del órgano por el resto de su vida, que en sí mismos podrían comprometer considerablemente su salud.

Mañana, los científicos desarrollan un método para construirle a este hombre un nuevo hígado, uno que sea perfecto para él, sin requerir drogas contra el rechazo en absoluto. Pero hay un inconveniente. Perfeccionar tal solución requeriría la destrucción de otras vidas. ¿Autoriza el judaísmo tal solución?

La ley judía prohíbe claramente tomar una vida para salvar otra. El Talmud prohíbe salvar la vida de alguien a expensas de otro al preguntar cómo se sabe que su vida es más valiosa que la de su prójimo. Quizás la vida de tu vecino es más valiosa.

Cuando el feto es una amenaza a la vida

Pero ¿qué pasa si la vida que sería necesario sacrificar es la de un feto? ¿Permitiríamos el aborto para salvar la vida de una persona ya nacida? La Mishná establece claramente que si la vida de una mujer en trabajo de parto se ve amenazada por su feto, el feto debería ser abortado. Pero una vez que una parte del bebé ha salido, no podemos abortar el feto, porque "uno no puede dejar de lado la vida de una persona en aras de otra". El principio tras esta regla es que uno puede matar a alguien que está persiguiendo injustamente a una tercera persona para matarla. Ya que el feto, que todavía no es considerado una persona "completa", está "persiguiendo" a la madre de manera que inevitablemente va a producir su muerte, podemos matarlo antes. Pero, una vez que ha salido si quiera parcialmente, es considerado una persona completa. Ahora nos enfrentamos a un dilema, establece el rabino Moshé Feinstein, uno de los más respetados rabinos del siglo XX: ¿Quién está persiguiendo a quién?

Cuando se Persiguen uno a otro

Imagina que eres transportado en el tiempo hacia el pasado, a Weehawken, New Jersey, al día 11 de Julio de 1804. Al salir de la maquina del tiempo ves a Aarón Burr, sacando un revolver para dispararle a Alexander Hamilton, en ese entonces el Secretario del Tesoro de Estados Unidos. Simultáneamente ves a Hamilton, ¡también sacando su revolver para matar a Burr! ¿Qué deberías hacer? ¿Matar a Burr? ¿Matar a Hamilton? La ley judía estipula que no podrías matar a ninguno de los dos, porque se están persiguiendo uno al otro y no sabes quien, si alguno de ellos, es el inocente.

En nuestro caso del bebé luchando por nacer, a expensas de la madre, y la madre luchando por vivir a expensas del feto, ¿no están acaso ambos, la madre y el bebé "persiguiéndose" uno al otro? En tal caso, la regla general es que no podemos escoger a ninguno, ya que cada uno es una persona completa y autónoma, y cada uno es tanto perseguidor como perseguido. Por suerte para nosotros, estas situaciones ocurren muy rara vez gracias a la cesárea.

 

Una situación en la que se vea amenazada la vida de un adulto, que no es la madre, no justifica el asesinato del feto.

 

Sin embargo, ya que el fundamento para el aborto en la ley judía se basa en que el feto se encuentra persiguiendo a la madre, una situación en la que se vea amenazada la vida de un adulto, que no es la madre, no justifica el asesinato del feto, ya que el feto no puede amenazar la vida de nadie excepto de la madre. Por lo tanto, no podemos permitir el aborto, incluso para salvar la vida de nuestro paciente con insuficiencia hepática.

Destruir "preembriones"

Pero hay esperanza. ¿Qué pasaría si los científicos "simplemente" necesitaran destruir óvulos fecundados en exceso, que sobraron de procedimientos de fecundación in vitro (FIV) que sólo tienen un par de días y todavía no han sido implantados en el útero de una mujer? ¿Es la destrucción de estos "preembriones" éticamente aceptable para nosotros? Ese es exactamente el debate que rige hoy en día respecto a la investigación en células madre.

Mientras que las células madre pueden ser sacadas de fetos abortados e incluso de adultos, la mejor fuente de células madre es una pequeña masa de células que componen el cigoto algunos días después de la concepción. Por lo tanto, para investigar mejor las posibilidades latentes, inherentes a las células madre, los científicos desean usar los aproximadamente 100.000 preembriones congelados en "exceso", que han "sobrado" de intentos previos de FIV. ¿Es ético permitir la destrucción de preembriones, para obtener células madre para investigaciones, lo cual algún día podría salvar miles de vidas?

Las células madre jóvenes tienen la habilidad de diferenciarse en cualquier célula del cuerpo humano, con la potencialidad de formar un feto entero. Si fuéramos capaces de manipular las condiciones, controlando la diferenciación celular, podríamos crear células y órganos de reemplazo, curando enfermedades tales como la diabetes, Alzheimer y Parkinson.

Pero, la máxima promesa de la tecnología de células madre sería combinarlas con clonaciones. Imagina a nuestro hombre muriendo de insuficiencia hepática. Si pudiéramos clonar una de sus células, pero en vez de permitir a la célula clonada llegar a ser un feto, la colocamos en el ambiente apropiado que causaría que se diferenciara hacia un hígado, este sería, virtualmente, genéticamente idéntico al del hombre enfermo. Si pudiéramos "cultivar" este hígado hasta su madurez, podríamos ofrecerle al hombre enfermo un transplante de hígado sin el riesgo de rechazo y sin la necesidad de medicamentos contra el rechazo.

Desafortunadamente, todavía no sabemos si es posible clonar a un humano, y tampoco estamos seguros qué valor práctico se puede sacar de las células madre. Va a requerir años de muy costosa e intensiva investigación para determinar el potencial que las células madre presentan para el tratamiento, alivio y cura de las enfermedades humanas.

¿Están los "preembriones" incluidos en la prohibición del aborto?

¿Es ético sacrificar preembriones para experimentar con sus células madre, con la esperanza de algún día salvar muchas vidas? Mientras que surgen varios asuntos éticos, el más clave es si los preembriones están incluidos en la prohibición del aborto. El consenso hasta acá es que un embrión no está protegido por las limitaciones del aborto, hasta ser implantado en una mujer. La mayoría de las razones dadas por la Torá para prohibir el aborto, a excepción de que sea para salvar la vida de la madre, giran en torno al feto estando dentro de la mujer.

 

El consenso es que un embrión no está protegido por las limitaciones del el aborto, hasta ser implantado en una mujer.

 

La lógica de sólo atribuirle humanidad a un embrión una vez que está implantado en el útero es sencilla. Al dejarlo tranquilo, un embrión en el vientre de su madre muy probablemente seguirá creciendo y llegará hasta el parto. Pero el preembrión creado con FIV, si es dejado intacto en su "tubo de ensayo" morirá. El preembrión requiere de una intervención activa para llegar incluso a una situación en la que lo consideramos un potencial de vida. La alternativa a este razonamiento sería argumentar que el asesinato de células adultas está prohibido, ya que la persona podría potencialmente ser clonada de cualquier célula de un cuerpo adulto.

Otro fundamento

Adicionalmente, existe otra razón para permitir la destrucción de preembriones para salvar una vida. Cuando es necesario para salvar una vida, el judaísmo nos obliga a romper todas las leyes de la Torá, con la excepción del asesinato, las relaciones prohibidas y la idolatría. Por ejemplo, si alguien está gravemente enfermo en Iom Kipur, podríamos conducir en un auto para llevarle comida incluso que no sea casher, siempre y cuando sea necesario para salvar su vida. Si un preembrión no está incluido en el mandamiento Bíblico de "no matarás", entonces podríamos permitir la destrucción de un preembrión para obtener sus células madre, si es que fuera a salvar la vida de una persona ya nacida. Ahora nos quedamos con la pregunta de si la investigación es considerada como salvar una vida. Este argumento se torna incluso más importante si el tratamiento de salvar vidas puede ser demostrado concretamente.

Por estas, como muchas otras razones, varias autoridades halájicas contemporáneas han dictaminado que la destrucción de preembriones para investigación de células madre está permitida (ver mi artículo más extenso sobre investigación de células madre y ley judía en: http://www.jlaw.com/Articles/stemcellres.html)

Rebajar el valor de la vida humana

No obstante, muchos rabinos se oponen a la creación deliberada de preembriones para el propósito de su destrucción, ya que ellos sería rebajar el valor de la vida humana.

El proceso halájico ofrece una perspectiva fascinante hacia todas la áreas de la ética, incluyendo la ética biomédica. Nos da la oportunidad de evaluar la explosión de tecnología que nos rodea desde un punto de vista judío, asegurando que nosotros sigamos siendo los dueños de nuestra ciencia y no viceversa. El judaísmo no tiene ningún problema con la tecnología. Sólo requiere el uso ético y responsable de la ciencia para mejorar nuestras vidas. Recemos que mañana, nuestro paciente con insuficiencia hepática sea curado.