Un debate tormentoso ha emergido en el mundo judío, a raíz de la afirmación publicada por el Rabino David Wolpe de Los Ángeles diciendo que "la forma en que la Biblia describe el Éxodo no es la forma en que ocurrió, si es que realmente ocurrió".

Wolpe hizo su declaración ante 2.000 fieles en el Templo Conservador Sinai, y el discurso fue publicado en la primera plana de Los Ángeles Times. El artículo titulado "Dudando la Historia del Éxodo" afirma que la arqueología desaprueba la validez de la versión bíblica.

Mientras que la gente en general no se entusiasma mucho por la arqueología, el debate entre la arqueología y la Biblia es a menudo apasionado y violento.

La arqueología bíblica generalmente se divide en dos campos: Los "minimalistas" tienen a minimizar la exactitud histórica de la Biblia, mientras que los "maximalistas", que son la mayoría y en gran parte no religiosos, tienden a sugerir que la evidencia arqueológica apoya el historicismo básico del texto bíblico.

Como una ciencia, debemos entender qué es y qué no es la arqueología.

La arqueología consiste de dos partes básicas: La excavación de artefactos antiguos y la interpretación de estos. Mientras que la excavación es más una destreza mecánica, el componente interpretativo es muy subjetivo. Enfrentados frente al mismo artefacto, dos arqueólogos de calidad mundial a menudo llegarán a conclusiones diferentes – particularmente cuando el ego, la política y las creencias religiosas entran en la ecuación.

En el área subjetiva de la arqueología bíblica, cualquiera que dé una declaración definitiva como "la arqueología ha probado..." es posible que haya escogido tomar partido y no esté presentando el cuadro general. Cuando la reportera del Los Ángeles Times, Teresa Watanabe, escribe que "el rabino estaba meramente diciéndole a su rebaño, lo que los científicos han sabido por más de una década" (dándole énfasis), está revelando su parcialidad antibíblica.

Historia, Entonces y Ahora

Es admitido, sin embargo, que hay una escasez de documentación egipcia del período del Éxodo. ¿Por qué?

Debemos entender de qué forma el mundo antiguo veía toda la idea de registrar la historia. La vasta mayoría de inscripciones encontradas en el mundo antiguo tienen un orden específico – glorificar las hazañas del Rey y mostrar todo su poder militar.

El primer "historiador" objetivo conocido, en nuestra moderna definición del término, fue el escritor griego Heródoto. Él es generalmente considerado el "padre de los historiadores" por su intención de compilar un registro histórico imparcial sobre la guerra entre los griegos y los persas. Abraham data del siglo XVIII a.e.c., mientras que la historia del Éxodo es generalmente fechada en el siglo XIII a.e.c. – 800 años antes de Heródoto.

Esto no significa que las civilizaciones más tempranas no registraban eventos. Es sólo que su propósito era más hacer propaganda que crear algún tipo de registro histórico objetivo.

El Museo Británico de Londres exhibe inscripciones de los muros del palacio del emperador asirio, Senaquerib. Este muestra escenas de sus campañas militares del siglo VIII a.e.c., incluyendo representaciones gráficas de enemigos destruidos (decapitaciones, empalamientos, etc.). Senaquerib mismo fue representado de forma imponente.

Pero hay un elemento faltante en estas inscripciones: ¡No aparecen asirios muertos! Esto es consistente con el antiguo estilo "histórico" – eventos negativos, equivocaciones y fallas no son representados en lo absoluto. Cuando una nación sufría de una derrota vergonzosa, generalmente encubrían los errores y destruían la evidencia.

Esta idea tiene ramificaciones significativas para la arqueología del Éxodo. Lo último que los antiguos egipcios querían era registrar la vergüenza de ser completamente destruidos por el Dios de una pobre nación esclava. ¿Querrían acaso los egipcios preservar detalles de la destrucción de campos, rebaños y primogénitos – más la muerte del Faraón y todo el ejército egipcio en el Mar Rojo?

En otras palabras, no esperaríamos encontrar una destacada atención a la humillación infligida por Moisés al Faraón – incluso si es que ocurrió.

En un evento mayor, la batalla de Kadesh en el río Orontes, entre los hititas y el Faraón egipcio Ramses II, ambos lados lo registraron como una gran victoria, y así también lo representan.

De manera interesante, la Torá es única entre todas las escrituras antiguas de carácter nacional, en el hecho que describe a su gente tanto en la victoria como en la derrota. Los judíos – y a veces sus líderes – son mostrados como rebeldes, quejándose, construyendo ídolos, y sí, como descendientes de esclavos.

Esta descripción objetiva le entrega a la Torá gran credibilidad. Tal como dice el escritor Israel Zangwill dice: "La Biblia es un libro antisemita. Israel es el villano, no el héroe, de su propia historia. Única entre las épicas, muestra la verdad, no las hazañas heroicas".

Registro Arqueológico Incompleto

El proceso arqueológico es tedioso y caro. A la fecha, sólo una pequeña fracción de sitios arqueológicos relacionados a la Biblia ha sido excavada.

Este pequeño registro arqueológico significa que cualquier conclusión está basada en especulaciones y proyecciones. La arqueología sólo puede probar la existencia de artefactos descubiertos, no desmentir aquellos que no han sido encontrados. Falta de evidencia... no es evidencia de que falta.

Sin embargo, eso no ha evitado que algunos arqueólogos hagan afirmaciones audaces. En 1950, la arqueóloga mundialmente conocida Kathleen Kenyon excavó en una pequeña sección de Jericó, buscando restos de ocupación en los tiempos de la conquista de Ioshúa sobre la tierra en 1272 a.e.c. No encontró evidencia, y concluyo a base de eso que la Biblia era falsa.

El problema es que Kenyon excavó sólo en una pequeña sección de Jericó, y basó su conclusión en esa limitada información. Hoy en día, aunque persiste la controversia, muchos arqueólogos afirman que efectivamente existe evidencia clara de ocupación en Jericó en la época de Ioshúa.

La arqueología es una ciencia nueva, y el registro está lejos de completarse. Sólo hemos comenzado a raspar la superficie.

Errores Textuales

El escritor del Times comete otros errores, tales como leer el texto bíblico sin la explicación Talmúdica conjunta. Por ejemplo, al tratar de demostrar inconsistencias bíblicas, el Times escribe: "Un versículo en el Éxodo dice que los cuerpos de los soldados egipcios fueron encontrados en la orilla, mientras que el siguiente versículo dice que se ahogaron en el fondo del mar".

El principal comentarista bíblico, Rashi, explica que después que lo egipcios se ahogaron, el mar los arrojó a la orilla, para que así los judíos puedan sentirse aliviados al saber que sus enemigos no los podrían perseguir más (Éxodo 14:30).

La credibilidad del artículo del Times se ve disminuida al citar a otro rabino de Los Ángeles, quien equivocadamente afirma que no importa "si es que nosotros (los judíos) construimos las pirámides".

Pero como dice claramente en Éxodo 1:11 y en la Hagadá de Pesaj, los judíos "construyeron las ciudades depósito de Pitom y Ramses". Los judíos nunca construyeron pirámides, las cuales fueron edificadas en el 2500 a.e.c. – cerca de 1200 años antes del Éxodo.

Las Bases de Nuestro Pueblo

Los Ángeles Times afirma: "Muchos fieles, al igual que judíos seculares y varios rabinos entrevistados, dijeron que si el Éxodo es históricamente verdadero o no, es casi irrelevante".

Nosotros debemos discrepar. La validez del texto es precisamente el punto. Al atacar la veracidad del Éxodo, y reducirlo a una mera fábula, esos rabinos están derribando la principal afirmación del judaísmo de los pasados 3.300 años.

Los Diez Mandamiento declaran desde el comienzo: "Yo soy el Señor tu Dios".

Pero eso es solo la mitad de la historia. Una lectura del versículo completo muestra como la creencia en Dios está predicada en la experiencia del Éxodo: "Yo soy el Señor tu Dios, que te saco de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud" (Éxodo 20:2).

Los judíos hemos sobrevivido por cientos de años, contra toda probabilidad, porque conocíamos claramente la veracidad de la Torá. Cuando los judíos en las Cruzadas escogían ser quemados en las estacas en vez de convertirse, ellos no estaban eligiendo una débil fábula. Sugerir lo contrario es un insulto a los millones de judíos que han muerto por nuestras creencias.

Ya sea personas sin experiencia o rabinos, para aquellos que rechazan la veracidad de la Torá y la naturaleza obligatoria de los mandamientos, el rechazar los eventos históricos de la Torá es una consecuencia natural.

Por más de 3.000 años, el pueblo judío ha transmitido fielmente la historia del Éxodo, única en los registros de la historia del mundo. De padre a hijo, de maestro a estudiante, es una cadena de transmisión sin romper. ¿Es acaso verdad?

Esta es la primera parte de una serie. La segunda parte va a considerar argumentos específicos y contra argumentos que implican el historicismo de la Biblia.