Como médico y estudiante de biología de toda la vida, siempre me asombró cómo los 75 billones de células que componen el cuerpo humano adulto son capaces de seguir y trasmitir millones (+) de instrucciones genéticas. Estos manuales o genes de "cómo", "cuándo", "a dónde" y "combinar con", están escritos en el código del ADN. Pero cabe resaltar que un gen no se dedica sólo a una característica. Cada gen está ubicado en un orden muy especial dentro de los veintitrés pares de cromosomas enroscados en espiral que se encuentran en el núcleo de cada célula.

La mayoría de las células y todos los núcleos son demasiado pequeños para ser vistos por el ojo humano. Sin embargo, contienen más información que la biblioteca más grande del mundo. Posiblemente, más que todas las bibliotecas combinadas. También puede reproducirse por completo en cuestión de horas y, con el tiempo, hacerlo una y otra vez. Durante la reproducción, cada gen es como un grueso manual que se corta por la mitad verticalmente. Sólo una mitad pasa al óvulo y una al esperma. Un nuevo niño necesita ambas mitades. Cuando se combinan en el momento de la fertilización, nuevamente todas las diversas medias-instrucciones se convierten en genes completos (manuales).

Imagina una enorme biblioteca en Nueva York que corta cada manual por la mitad a diario, a veces más a menudo, y envía cada mes mitades completas a una biblioteca similar en Londres que corta sus manuales una vez al mes. Todos los temas coinciden, libros de mecánica con libros de mecánica, libros de medicina con libros de medicina y libros de política con libros de política. Algunos son idénticos, muchos no lo son. Una vez conectados se convierten en una nueva biblioteca, con información e instrucciones que constantemente vuelan por las ventanas, por la puerta y por la computadora. Cientos de miles de sistemas de búsqueda trabajan simultáneamente. Al seguir la corriente, a favor del viento y al bajar las escaleras se llevan a cabo todos los procesos de la vida.

Nuestra denominación para esta nueva “construcción” podría ser SINGULAR BIBLIOTECA HUMANA. Los animales y las plantas tienen sus propias bibliotecas, algunos con más genes/cromosomas (manuales), otros con menos. Algunos autores podrían decir que nuestro plano se asemeja al de ciertos monos en un 95 por ciento, pero en una inspección más detallada vemos que hay cientos de miles de diferencias. Basta señalar que con un cinco por ciento de diferencia en tres mil millones de pares de nucleótidos ya resultan muchos pares diferentes. Además, no hace mucho descubrimos que el ochenta por ciento de nuestras proteínas son diferentes a las de los monos. La razón puede estar en mensajes diferentes. Los mensajeros pueden verse parecidos, pero los mensajes decodificados no lo son.

Piensa en la habitación en que te encuentras en este momento y luego mira el punto al final de esta frase. El punto es más grande que la mayoría de las células humanas. A continuación, agranda ese punto al tamaño de tu habitación y pon una pelota de básquetbol transparente y desinflada en el piso. Ahora tienes el tamaño equivalente de los núcleos dentro de un óvulo (huevo) fertilizado. Allí se encuentra la biblioteca de cada persona. Está repleta de genes (manuales) que son incontables. De cierta forma, los genes selectos actúan como tarjetas coleccionables. Cambian o intercambian lugares. Algunos saltan, como un insecto saltando entre briznas de pasto. Aunque un gen puede residir en el cromosoma número 3, puede trabajar con genes de los cromosomas número 18 y 22. Los motivos de estas conductas no han sido descubiertos, pero la sensación es que hay una manipulación externa.

Los “manuales” genéticos cubren virtualmente todo lo necesario desde el primer día. Este proceso no actúa como si la vida comenzara después. Las instrucciones del ADN en el huevo fertilizado dictaminan cómo te verás en cada segundo de cada edad, cómo será tu personalidad básica excluyendo experiencias trágicas, cuáles serán tus gustos y lo que no te agradará (qué te gustará beber, qué verdura odiarás comer, cuán cocido te gusta el bistec, qué características quieres en una pareja, etc.), cómo se verán y cómo funcionarán todos tus órganos y quizás si pueden llegar a fallar algún día, en dónde se conectarán los millones de vasos sanguíneos y células nerviosas, cómo tu cuerpo dejará de sangrar y/o reparará sus heridas, el color de tu piel o la falta de él, el color de tus ojos. Todo esto, y mucho más, puede encontrarse dentro de ese punto “invisible” con un punto casi invisible dentro de la cabeza de un alfiler.

Me parece que todo esto es más que extraordinario. Los manuales vivientes y activos, dentro de una biblioteca viva y activa, no pueden ser consecuencia de accidentes de la naturaleza, ensayo y error o selección natural. El sentido común lo demanda. Sólo el Creador puede haber construido todo esto.

A medida que el óvulo fertilizado viaja por el útero, comienza a dividirse. Con cada división, pasa los genes (manuales), originalmente la mitad de la madre y la mitad del padre, a todas sus “células hijas”. Una célula inmediatamente se convierte en dos células, dos se convierten en cuatro, cuatro se convierten en ocho y así sucesivamente, hasta llegar a ser billones en un adulto. Muchas cambian su apariencia y/o activan nuevas funciones y desactivan otras. Por ejemplo, una célula de medula ósea se divide en pre-pre-glóbulos rojos y pre-pre-glóbulos blancos. Luego vienen los pre-eritrocitos y los pre-leucocitos y finalmente los mismos eritrocitos y leucocitos. Más adelante, los leucocitos cambian a por lo menos cinco variedades. Esta clase de progresión tiene lugar desde las pre-células de riñón a las células de riñón, pre-células de hueso a células de hueso, y así en los diferentes sistemas. De alguna manera las células más nuevas reciben y escogen las instrucciones que necesitan para hacer su trabajo y saben cuáles son innecesarias.

Por ejemplo, las células de la hormona tiroidea completa no necesitan saber cómo estimular fibras musculares y las células nerviosas completas no necesitan saber cómo usar o producir la hormona del crecimiento. Nadie sabe realmente cómo ocurren estos cambios. Aunque el proceso de copia tiene una increíble tasa de precisión del 99,99%, equipos especiales están esperando para hacer correcciones en tiempo real. Dado que todo está cronometrado, todos los procesos en verdad tienen cuatro dimensiones (4D).

Estas instrucciones vienen en un lenguaje biológico que no se parece a nada que se haya dicho. No está escrito en tinta ni tipeado. No se puede leer con los ojos, sentirlo con las puntas de los dedos ni escucharlo con los oídos. Este es un lenguaje biológico que puede encontrarse en todas las entidades vivas. Esto es demasiado complejo como para haber ocurrido por casualidad. Las explicaciones de Darwin no pueden aplicarse. ¿Y de dónde viene la chispa de vida? ¿Qué es y dónde está el alma? Todo es indeterminado.

Cada gen puede tener cientos de direcciones de acuerdo a lo necesario para la construcción, las situaciones temporales (encendido y apagado), y posibles eventos inesperados. Por ejemplo, el gen para el color de los ojos incluye dónde planificar cada iris (la parte de color), cómo construirlo, cuáles son los materiales de construcción, cómo mezclar los diferentes puntos de color y cómo interactuar con cada pupila en el ojo. Lo mismo ocurre con el color de cabello: dónde poner los miles de pelos en nuestros cuerpos y posiblemente cuándo empezar a perder algunos de ellos. Lo mismo para todos los huesos; incluso esa pequeña ranura entre la nariz y el labio superior, llamada filtrum.

El único autor posible de una biblioteca tan increíble y del lenguaje de la vida es nuestro Creador. Dudo que alguna vez lleguemos a entender cómo trabajan juntas todas las partes. Y, por cierto, tampoco qué es lo que enciende nuestros motores.