Dos son médicos de familia, una trabaja en una sala de emergencia y el otro es un especialista. Todos están en el frente de batalla contra el COVID-19. Todos son judíos ortodoxos que dedicaron sus vidas a ayudar a otros. En una serie de entrevistas, cuatro médicos judíos de Estados Unidos e Israel hablaron con AishLatino.com y describieron su batalla diaria con el fatal virus COVID-19, además de brindar esperanza y consejos para enfrentar esta espantosa pandemia.

Los hospitales están saturados

“Realmente es muy estresante ir a trabajar”, explicó la Dra. Lea Finkel, Directora de Pediatría y Profesora Asistente de Medicina Clínica de Emergencia en el Hospital de la Universidad de Illinois, un importante hospital escuela en la parte occidental de Chicago. Con el aumento del número de casos de COVID-19 en Illinois, la Dra. Finkel vio cómo su hospital se restructuró, cerrando temporariamente algunos departamentos no urgentes y mudando a otros fuera del sitio, para que el hospital pudiera dedicarse a todos los pacientes con COVID-19 que necesitan atención.

"Realmente es muy estresante ir a trabajar".

“Ahora tenemos una carpa especial para el COVID-19”, explicó la Dra. Finkel. Los pacientes que llegan son examinados allí antes de poner un pie en el hospital. Muchos de los departamentos que fueron destinados para los pacientes con COVID-19 ya están repletos. La unidad pediátrica de cuidados intensivos y el piso de pediatría se usan para los casos de COVID-19 “y siempre están llenos de pacientes”. La Dra. Finkel anticipa que la demanda seguirá incrementándose en las próximas semanas, a medida que se diagnostican más pacientes con COVID-19 y hay más enfermos graves necesitan camas en los hospitales. “Todavía ni siquiera llegamos al pico”. Algunos oficiales de salud pública consideran que el virus llegará a su pico en Chicago a mediados o finales de abril.

Dra. Lea Finkel

En Nueva York, el epicentro del brote en los Estados Unidos, Jason es el jefe de residentes en urología y trabaja en dos de los hospitales más concurridos de Nueva York, los cuales ya se vieron abrumados por la cantidad de pacientes con COVID-19. (Él pidió que no mencionemos su apellido ni los nombres de los hospitales por razones de privacidad). Jason dice que los médicos asumen que eventualmente todos los trabajadores de la salud se verán expuestos al COVID-19. “Se desarrolla una camaradería cuando comprendemos que se trata de una mentalidad de ‘manos a la obra’”. A medida que los médicos se enferman o tienen que guardar cuarentena por haber estado expuestos al COVID-19, los hospitales se ven peligrosamente con menos personal. Médicos sin preparación para la sala de emergencias se ven obligados a hacerse cargo de las mismas.

“El problema es que si todos los que se ven expuestos a pacientes con COVID-19 hicieran cuarentena, no quedaría nadie para ayudar a los enfermos”. Jason se vio expuesto al COVID-19 el domingo pasado cuando operó a una mujer de 80 años que después resultó positiva en la prueba de COVID-19. “Cinco residentes tuvieron contacto con ella; yo la operé. Sólo usamos máscaras de cirugía y guantes. Todos deberíamos estar en cuarentena, pero eso sería imposible”. En esta situación sin precedentes en la que tantos médicos están enfermos y el número de pacientes sigue creciendo, Jason explica la sombría realidad para los médicos: “Sigues trabajando a menos que tengas síntomas”.

Los médicos que tienen señales del COVID-19 deben permanecer en sus casas por lo menos siete días y luego continuar la cuarentena otros tres días después de que desaparezcan los síntomas. Como no hay suficientes kits de pruebas de detección, muchos médicos simplemente asumen que se enfermaron de COVID-19 sin ni siquiera hacerse un examen.

Falta de pruebas de detección

La Dra. Amy Kaissar, especialista en medicina interna con un consultorio privado en Indianápolis, vio un incremento en pacientes con síntomas de COVID-19 (varios al día) y no puede hacer una prueba a todos los que le gustaría. Hay muchos factores que evitan que la gente sea evaluada. La falta de kits de pruebas de detección implica que en muchos casos las directivas restringen a quiénes se les pueden aplicar. En Indiana, con frecuencia lleva más de una semana recibir los resultados de las pruebas. La Dra. Kaissar también señaló que las bajas tasas de precisión de muchas de las pruebas (hasta el 30% de los resultados negativos son falsos y los pacientes en verdad son positivos), hace muy difícil la evaluación.

Dra. Amy Kaissar

También es un riesgo exponer a los pacientes a otras personas con síntomas de COVID-19. “Una persona mayor que no tiene el virus, puede contagiarse al salir para realizar la prueba de detección”, señaló la Dra. Kaissar. “Mi consejo es que si tienes tos, fiebre y dolor de garganta, asumas que tienes COVID-19 y te aísles. Los pacientes deben guardar cuarentena cuando están enfermos y tienen fiebre, y luego esperar siete días después de que desaparecen los síntomas, o tres días después de dejar de tener fiebre, lo que sea más largo”. La Dra. Kaissar explicó que para que la cuarentena sea efectiva es crucial que todos los que viven con el enfermo hagan cuarentena para no transmitir el virus a otras personas.

Si hubiera más kits de pruebas de detección, sería mejor, observó la Dra. Kaissar. Al parecer hay cierta inmunidad en las personas que tuvieron COVID-19, por lo que al saber que una persona se ha recuperado eso le permitiría salir sin preocuparse por volver a enfermarse o propagar la enfermedad. “Una vez que sabes que lo has pasado, puedes salir y ayudar a otros”, explicó. Esto es especialmente importante para los trabajadores de la salud. “Si resultan positivos, una vez que se recuperan pueden asumir una posición más avanzada” y aliviar un poco la carga en los hospitales.

La Dra. Jana Selmon es una médica de familia especializada en emergencias que vive en Israel y trabajó en salas de primeros auxilios de los Estados Unidos e Israel. En su consultorio en Israel, la posibilidad de evaluar a los que sospechan que tienen COVID-19 se fue incrementando, pero la carencia de detección temprana hace que el virus sea muy difícil de diagnosticar en las primeras semanas. “Dado que hasta ahora había una cantidad limitada de pruebas, la mayoría de mis pacientes que hicieron la prueba ya manifestaban síntomas. Cuando haya más kits de pruebas de detección, yo creo que sabremos mucho más sobre la situación y entenderemos mejor cuál es el porcentaje de la población que está infectada.

Una enfermedad aterradora

“El COVID-19 es un virus desconcertante, inconsistente y cruel”, explicó al Dra. Selmon. Se presenta de forma diferente en distintos pacientes, causando a algunos sólo síntomas suaves y en otros una enfermedad grave. Para una minoría significativa de los pacientes, el COVID-19 causa neumonía y problemas respiratorios tan agudos que los pacientes necesitan ser entubados y conectados a un respirador, a menudo durante una semana. Dado que los hospitales sólo tienen una cantidad limitada de respiradores, incluso un pequeño incremento en el número de enfermos graves que precisen respiradores pueden llevar a las angustiosas condiciones que ocurrieron hace poco en Italia, donde los médicos tuvieron que tomar decisiones de vida y muerte respecto a los pacientes que serían conectados al respirador y los que no lo serían.

Jason, en Nueva York, señala que si bien la enfermedad parece ser más mortal para las personas mayores y para quienes tienen condiciones preexistentes, él también vio algunos pacientes de veinte y treinta años sin ningún problema previo de salud y que llegaron a estar gravemente enfermos.

Falta de equipos de protección y el temor por los seres queridos

El COVID-19 es sumamente contagioso y los médicos que atienden pacientes COVID-19 positivos deben vestir PPE, equipo de protección personal. Los médicos ya enfrentan grandes carencias de PPE en lo que son las primeras etapas de esta crisis médica. En particular falta la máscara especial para el rostro que protege contra el COVID-19, llamada máscara N95. Estas son efectivas sólo para usarlas durante 18 horas. Debido al acaparamiento, ya es difícil encontrar máscaras N95 y a muchos médicos les pidieron usar una sola máscara N95 de forma indefinida. . Incluso equipo menos especializado como las máscaras faciales descartables y las batas quirúrgicas ya están siendo racionados.

“Siento que no tengo equipamiento adecuado para tratar con confianza a los pacientes en mi clínica”, explicó la Dra. Jana Selmon en Israel. “Me dieron sólo una máscara N95. Escuché que las encargaron. La carencia de PPE contribuye en gran medida al estrés entre mis colegas”.

Sin protección adecuada, muchos médicos temen llegar a infectarse y transmitir el virus a otros pacientes y a los miembros de su familia.

En Nueva York, Jason observó un relajamiento gradual de las pautas respecto a cómo deben protegerse los médicos debido a la falta de PPE. “En este momento, cuando interactuamos con pacientes con COVID-19 pero no efectuamos un proceso de aerosolización (como entubar al paciente o conectarlo a un ventilador), se supone que sólo tenemos que usar una máscara quirúrgica. Si tuviéramos una cantidad ilimitada de máscaras N95 las usaríamos cada vez que interactuamos con un paciente con COVID-19. Algunos hospitales dicen que tenemos suficientes materiales, pero eso es porque se relajaron los lineamientos que fueron modificados debido a la necesidad y sin saber realmente cuáles serán los efectos”.

Sin PPE adecuados, muchos médicos temen infectarse y transmitir el virus a otros pacientes y a los miembros de sus familias. Jason está casado y tiene dos niños pequeños. En las últimas semanas su esposa y sus hijos se mudaron con otros parientes para que Jason no vaya a contagiarlos. Él escuchó que hubo otros médicos que salieron de sus casas, que duermen en las salas de descanso de las guardias e incluso en una carpa en el garaje, todo para minimizar el riesgo para sus propias familias.

“Hay gente que al regresar a la casa se desviste en el garaje y luego corren para bañarse de inmediato”, explicó la Dra. Finkel. “Personalmente, muchos días tengo miedo de ir a trabajar. Uno espera lo mejor, piensa que es joven, que está sano y espera que no esté en su destino infectarse ese día. Pero especialmente asusta si en tu casa tienes alguien con problemas de inmunidad, para quienes enfermarse de COVID-19 puede ser especialmente peligroso”. Ella compara atender en estos momentos a pacientes con COVID-19 con estar en un campo de batalla, cuando el peligro es intenso y médicos como ella son movilizados para luchar contra ese potente enemigo.

Consejos de médico

Ante el incremento de las muertes por COVID-19, estos médicos buscan el equilibrio entre alentar a la gente a enfrentar el COVID-19 con seriedad y tomar precauciones para ayudar a hacer más lenta su difusión, y aconsejar a la gente no entrar en pánico ni desesperarse.

Es muy frustrante ver a los médicos arriesgarse y que otras personas transgredan las directivas y se reúnan grandes grupos.

“A mis pacientes les digo que uno debe preocuparse lo suficiente para hacer exactamente lo que los médicos indican hacer, pero no tanto como para entrar en pánico y enfermarse de preocupación”, explicó la Dra. Amy Kaissar de Indianápolis. “Hay que tratar de hacer ejercicios dentro de los límites del distanciamiento social. Si alguien está ansioso por la situación, debe tratar de mantenerse alejado de Internet y de las noticias”. La Dra. Kaissar enfatizó que debemos lavarnos las manos con frecuencia y dar prioridad al cuidado personal, asegurándonos de hacer ejercicio y dormir lo suficiente”.

La Dra. Lea Finkel aconseja: “Tomen con seriedad el distanciamiento social y piensen en los demás. Es muy frustrante ver a los médicos arriesgarse y que otras personas transgredan las directivas y se reúnan grandes grupos, potencialmente difundiendo el COVID-19 y elevando el índice de infectados”. Ella también tiene un consejo para quienes experimentan síntomas leves: “Eviten los hospitales a menos que estén muy enfermos y tengan significativos problemas respiratorios”, porque visitar los hospitales si no es necesario puede exponer a pacientes que están levemente enfermos a un riesgo mayor, y puede ayudar a propagar el virus y sobrecargar los recursos hospitalarios que ya están agotados.

“Es mucho lo que se desconoce sobre el COVID-19, incluyendo su transmisión y por qué algunas personas llegan a un estado tan grave”, explicó la Dra. Jana Selmon. De todos modos, ella subrayó que hay algunos hechos concretos respecto al virus que sí sabemos: “La higiene general y un buen lavado de manos ayudan mucho a prevenir la exposición. También es crítico mantener la distancia entre las personas. Si alguien está enfermo, tiene que usar una máscara para evitar que al hablar su tos y su saliva lleguen a otros. Respecto a las superficies, si bien es claro que el virus puede encontrarse en diversas superficies durante diferentes cantidades de tiempo, todavía no queda claro si esos restos son inefectivos y si es así, bajo qué circunstancias”.

Finalmente, estos médicos nos alientan a enfrentar la crisis con fe y coraje. En medio de todo el horror y el dolor de esta terrible pandemia, la Dra. Finkel señala un aspecto positivo: “Disfruten el tiempo con su familia. Traten de verlo como una oportunidad única para estar con sus hijos. Es una brajá (bendición) que en este momento pueda mantener a mis hijos seguros en la casa”. Aunque ella se preocupa por su propio riesgo y exposición, trata de disfrutar los buenos momentos cuando no está trabajando y puede estar en casa con su esposo y sus pequeños hijos.

La Dra. Selmon también señaló que ella se preocupa por su propia salud, porque al observar lo impredecible que es el COVID-19 es imposible saber cómo puede llegar a responder nuestro cuerpo. “Pero yo serví como médica en la líinea de fuego durante ataques terroristas, incluyendo el 9 de setiembre en Nueva York, ántrax, el virus Ébola y la gripe porcina H1N1, así que sé que también esto pasará”.