Los siguientes comentarios son de un discurso que di el domingo 28 de julio de 2008 en la cena anual de la Ieshivá Guedolá de Teaneck, en memoria de Lucy Feiden Rabin (Lea Miriam bas Isroel z’l), la suegra de Andy Neff.

Cinco lecciones de vida recogí durante los últimos cinco meses desde que mi compañía, Bear Stearns - para la que trabajé durante 20 años y que estuvo en actividad durante 86 - desapareció en el medio de una crisis financiera y de pánico. La crisis me convirtió en un "refugiado de Bear Stearns", pero más importante que eso, me convirtió en un "abrej" – un estudiante de Torá de tiempo completo.

Estas son las lecciones que quiero exponer:

1. Dios dirige el mundo

2. Tus plegarias son respondidas, así que piensa cuidadosamente en lo que pides.

3. Piensa en tu legado.

4. Todo costo tiene un beneficio y todo beneficio tiene un costo.

5. Lidiar con las pruebas: es más fácil de lo que piensas.

Lección #1: Dios dirige el mundo

Cuando Bear Stearns colapsó, el mundo se conmovió. No era el curso normal de los eventos. Las compañías que están en actividad por 86 años sin perder siquiera un peso (excepto por el último, pero irónicamente éramos rentables nuevamente) no cierran, y mucho menos de la noche a la mañana.

Mucha gente me preguntó si sabía o intuía qué estaba pasando. En realidad, era lo contrario. Sabíamos que estábamos teniendo un mal año, pero estábamos en un negocio cíclico. Habíamos tenido años buenos y años malos. De hecho, mi área - acciones - estaba teniendo un buen año y la firma era rentable nuevamente – poniendo en evidencia (eso creíamos) la fortaleza del modelo de negocios. Ciertamente, no estábamos cerrando…

Pero cerramos. ¿De quién fue la culpa? ¿Fue nuestro director ejecutivo nuevo? ¿Nuestro ex-director ejecutivo? ¿La prensa?

Más aún, ¿por qué Bear Sterns? ¿Por qué nosotros? Éramos conocidos como una firma muy caritativa. Teníamos una política que nunca he visto antes, en donde a los socios se les exigía – exigía incluyendo mostrar una copia de nuestra declaración de renta - dar al menos un cuatro por ciento de sus salarios a caridad. Éramos gente buena. ¿Por qué nosotros?

Desarrollé una perspectiva diferente. Permítanme salirme del tema con una referencia a los Salmos. El escenario del tercer capítulo de los Salmos es bastante inusual. El Rey David le agradece a Dios durante la rebelión de su hijo, Avshalom. Como escuché del Rav Ysajar Frand, el curso normal de los eventos no es que un hijo se revele en contra de su padre. Usualmente lo hace un oponente político o un colaborador. Pero estas circunstancias –la rebelión de su hijo Avshalom— eran extremadamente inusuales. Para el Rey David, eso era un signo de que esta rebelión estaba fuera del curso natural de los eventos, de que Dios lo estaba protegiendo y de que Dios dirigía el mundo.

Lo que le pasó a Bear Stearns estuvo fuera de la naturaleza, fuera del curso normal de los eventos.

Hasta la desaparición de Bear Stearns, sabía más o menos en lo que iba a consistir mi agenda para aproximadamente el próximo año. Estaba trabajando en proyectos durante el año 2010. Estaba firmemente en control y sabía lo que sería el futuro.

Estaba en negación. Estaba enojado. Estaba deprimido. Porque no estaba en control.

Pero no debía ser. Aprendí que no yo no estaba en control. Muchos de nosotros atravesamos los signos asociados con la shivá (el período de duelo de siete días después de la muerte de un pariente cercano). Estábamos en negación, estábamos enojados, estábamos deprimidos. Finalmente, comenzamos a analizar nuestra situación.

Yo también atravesé esas etapas. Estuve en negación. Estuve enojado. Estuve deprimido. Porque no estaba en control.

Pero ahora ya he superado eso. Lo pude superar sólo porque me di cuenta de Quién está en control del mundo. Los eventos en Bear Stearns eran todos parte de Su plan. Puedes estar enojado con Su plan, pero eso no cambia Su plan. Una analogía: es como ir a un museo y enojarse con la exhibición. Eso es una reacción bastante tonta porque no cambia las obras exhibidas, lo mejor que puedes hacer es disfrutar el museo.

Una razón más para ver la mano de Dios: viendo el calendario, todos esos acontecimientos en Bear Stearns ocurrieron la semana anterior a Purim. Algunos podrían decir "qué coincidencia" y preguntar "¿Cómo puedes ver el envolvimiento de Dios en la crisis financiera?". Pero eso es la historia de Purim – una historia en la que Dios está escondido y al mismo tiempo es omnipresente. El nombre de Dios no es mencionado en la Meguilá, y ese es el punto: no necesitamos ver que un mar se abre para saber que Dios está involucrado en nuestras vidas.

Lección #2: Tus plegarias son respondidas, así que piensa cuidadosamente en lo que pides.

Somos relativamente nuevos en Teaneck. Nos mudamos aquí hace tres años. Creo que la fuerza más importante que uno encara en la vida es la presión social -para bien o para mal- por lo que debes poner la mira cuidadosamente en lo que son las presiones sociales de donde vives y de donde trabajas. En Teaneck, hay presión social para estudiar. Todos estudian. Todo shul compite -de manera amistosa- para tener los mejores programas de estudios. Los shules y los batei midrashim (centros de estudio) están prosperando, y los discursos de rabinos conocidos y las clases atraen multitudes. Esa es una de las razones principales por las que nos mudamos aquí.

Había pensado a menudo en tomar unas vacaciones para estudiar. Mientras que mis hijos son religiosos de nacimiento, mi esposa Nancy y yo somos baalei teshuvá –nos hicimos observantes más adelante en nuestras vidas. He hecho muchas cosas, incluyendo clases con rabinos y otros cursos, pero esencialmente me veía a mí mismo un poco como un genio idiota –un experto sin la experticia real. He estudiado "daf yomi" [la hoja diaria del Talmud] por más de diez años y he atendido a múltiples clases, pero nunca he estudiado los fundamentos de la plegaria ni del Talmud sin inglés del otro lado, y tampoco pasé tiempo ahondando en la Torá y en sus comentarios.

Pensé en tomar un año sabático.

Pero no podía irme después de un buen año, porque necesitaba un año bueno más. Y no me podía ir después de un mal año, porque realmente necesitaba un buen año para irme. Si no hubiese sido por esas dos condiciones mutuamente excluyentes, me hubiese tomado unas vacaciones para estudiar. Me estaba engañando a mí mismo.

Cuando llegaba el momento, yo nunca podía encontrar el tiempo. Pero Dios encontró el tiempo para mí. Despejó toda mi agenda.

Había comenzado a hablar con el rabino Eliahu Roberts, que es el Rosh Ieshivá de la Ieshivá Guedolá de Teaneck, hacía varios meses. Habíamos empezado a estudiar Talmud una vez por semana pero me di cuenta de que eso no era suficiente para llevarme adonde yo quería estar. Por lo que comencé a hablar sobre estudiar en la Ieshivá con algunos chicos una o dos mañanas por semana. Pero cuando llegaba el momento, yo nunca podía encontrar el tiempo.

Pero Dios encontró el tiempo para mí. Despejó toda mi agenda. Dios liberó todas mis mañanas. Arregló un año sabático para mí, por así decir.

Nunca podremos saber cuál es el plan de Dios, y yo ciertamente no sé por qué cerró Bear Stearns. Pero sé que el mensaje –cualquiera que sea— es que algo debía cambiar, y no los negocios, como siempre. Irónicamente, si hubiese querido hubiese podido tener una posición en la nueva firma. De hecho, la persona que hacía en JP Morgan lo mismo que yo, coincidentemente renunció el día que cerró Bear (por razones absolutamente desconectadas). Por lo que podría haberme deslizado de un lugar al otro –de una vereda a la otra— sin ningún problema. Pero los emails que recibimos de Dios no siempre son claros. Ahí es donde entra en juego la plegaria.

Dios responde las plegarias. A veces la respuesta es turbia e incierta, y a veces es tan clara como una cachetada en la cara.

Entonces así es como terminé pasando mis mañanas en la Ieshivá Guedolá de Teaneck.

Lección #3: Piensa en tu legado.

Yo estuve en Wall Street por 25 años, incluyendo 20 años en Bear Stearns. Tuve algunos aciertos y le hice ganar a gente mucho dinero (y una confesión, puede que también le haya hecho perder a gente mucho dinero también). Estuve en el Institutional Investor All-Star team por 16 años, en el Wall Street Journal All-Star team por nueve años.

Pero eso no es por lo que seré recordado en mis años en Bear Stearns. El mundo religioso me recuerda por poner en funcionamiento el minián de Bear Stearns.

Un poco de historia. Cuando Bear Stearns estaba en el centro de la ciudad de Manhattan, había un minián en el hueco de las escaleras –debido a su legado como un edificio Olympia & York. Eso cambió cuando nos mudamos al edificio nuevo en 383 Madison. Por motivos de seguridad más rigurosa, no había un área común para el minián, por lo que dejó de funcionar. Sin embargo, después de unos pocos meses, un pasante de verano de la Ieshivá University me preguntó si podía empezar un minián. Como era un edificio nuevo, pude conseguir que la sala de conferencia estuviera pegada a mi oficina y empezamos a funcionar.

En realidad, se corrió la voz y comenzamos a atraer gente de afuera –de las firmas de alrededor. Luego –después de unas semanas— recibí una llamada del jefe de recursos humanos en Bear.

Escuché que tienes un minián en Bear, dijo.

Seguro, ¿quieres participar? Le pregunté.

No, pero hay un problema. Hubieron problemas de seguridad con "gente externa" entrando a un edificio "seguro".

"¿Qué podemos hacer?" Le pregunté.

Lo dejé en sus manos y –lo que es más importante— en las manos de Hashem.

Bear Stearns ya no está, pero el minián sigue existiendo.

No lo sabía en ese momento, pero resulta que hay una ley que requiere que una compañía provea a sus empleados con una "dependencia razonable para rezar". Entonces mientras que la compañía no quería un "minián Bear Stearns" oficial, accedieron a darme un cuarto todos los días para rezar –para la "reunión de Andy Neff" y así podría invitar a algunos de mis amigos para permitirme tener un minián. De esta manera, en el minián teníamos regularmente de 20 a 30 personas y –en días de ayuno, para cuando teníamos un Sefer Tora— podíamos llegar a tener más de 100 personas.

Entonces esta es la ironía final. Bear Stearns ya no está, pero el minián –que empezó en el edificio anterior- sigue existiendo. Alrededor de un tercio de los asistentes eran de JP Morgan, que era dueña de tres edificios adyacentes a nuestra sede, por lo que simplemente transferimos la "administración" del minián a JP Morgan. Entonces, parece un plan perfecto: cómo hacer que Bear Stearns se vaya sin interferir con el minián en curso.

Lección #4: Todo costo tiene un beneficio y todo beneficio tiene un costo.

Wall Street es un lugar grandioso para hacer una carrera –especialmente desde un punto de vista financiero. Más aún, está el prestigio asociado con Wall Street y el poder, etc. ¿Qué tiene eso de malo?

La Mishná pregunta: "¿Quién es sabio? La persona que aprende de todos los demás. ¿Quién es fuerte? La persona que se controla a sí misma. ¿Quién es rico? La persona que es feliz con lo que tiene. ¿Quién es honrado? El que honra a los demás" (Ética de nuestros padres, 4:1). ¿Qué une a todos estos comentarios? Cada una de estas características –sabiduría, fortaleza, riqueza, honor- sólo pueden venir de ti. Nadie más puede dártelos porque si tú dependes de los demás para estos atributos, entonces desaparecen cuando las fuerzas externas -la otra gente- se va.

Hay un costo para estar en Wall Street, y probablemente también en otras posiciones prestigiosas. Pierdes de vista las prioridades. Vives todo el tiempo con tanto estrés que no sabes lo qué es "no tener estrés". La analogía que utilizo a menudo es un buzo que vive pasando de un tanque de oxígeno a otro sin darse cuenta de que todo el oxígeno del mundo está disponible para él dos metros arriba, en la superficie.

En ese mundo, la cosa a la que más fácilmente renuncias es al tiempo –tiempo con tu familia, tiempo de calidad y en cantidad— que son las cosas que me doy cuenta que son las más valiosas.

El Talmud dice que el mundo venidero es al revés de este. Eso fue difícil de entender para mí hasta que dejé el mundo del prestigio. Después de alejarte del mundo de los negocios, lo que crees que es importante pierde su importancia. Las cosas que más temías perder son las cosas pequeñas: una secretaria, los servicios de chofer, etc. Pero en ese mundo, la cosa a la que más fácilmente renuncias es al tiempo –tiempo con tu familia, tiempo de calidad y en cantidad— que es la cosa que me doy cuenta ahora que es la más valiosa.

No estoy diciendo que el esfuerzo no hace falta y que no deberías dedicarle tiempo a tu trabajo. Es sólo que hay maneras de hacerlo sin estrés. Y la mayoría de las veces, parece muy poco importante en retrospectiva. Al elegir entre la familia y la materialidad, tienes que mantener tus prioridades en orden.

Lección #5: Lidiar con pruebas es más fácil de lo que piensas.

Aprendemos que Dios nunca nos da una prueba que no podemos superar. Para mí, por el contrario, eso dice que hasta ahora no estaba listo para superar la prueba. Estoy agradecido por haber madurado –espiritual y emocionalmente- a un nivel en el que puedo superar algo como esta situación.

Más aún, para muchos de nosotros, nuestras carreras son nuestras vidas –o casi lo son, después de nuestras familias. La pérdida de una carrera es devastador en muchos niveles. Y el alboroto financiero es otra pesadilla.

Pero lo positivo para mí es aprender que puedo lidiar con ello. Es una nueva realidad, pero estoy listo para la próxima realidad.

Quiero agregar otro punto muy importante a esta lista de lecciones. "Una buena esposa –una eshet jail— ¿Quién puede encontrar?", no puedo subestimar la importancia de una socia que es realmente tu socia en crecimiento, en Torá. Mi esposa, Nancy, ha estado rezando cada día para que me tome un tiempo libre para estudiar. Es importante tener una relación que puede tolerar el cambio, y la nuestra ha pasado de un estilo de vida secular a observar Shabat, con Nancy estando de acuerdo a lo largo de todo el camino.