P. Nuestra sinagoga necesita contratar a un contratista. Yo soy miembro del comité de construcciones que elegirá a un contratista, y también socio en una de las compañías que están en consideración. ¿Es ético que promocione a mi propia compañía en las discusiones del comité?

R. En tu rol dual como representante de la sinagoga y socio en una empresa contratista, enfrentas un conflicto de intereses. Los conflictos de intereses son casi inevitables en la vida diaria, pero necesitan ser manejados de manera ética.

La Torá declara: “No maldigas al sordo, y no pongas obstáculos delante de un ciego. Teme a tu Dios; Yo soy el Señor” (Levítico 19:14). Nuestros sabios interpretan los dos temas figurativamente: una persona sorda es sólo un ejemplo de una persona que es vulnerable (1), mientras que una persona ciega implica que es “ciega ante su mejor interés”.

El comentario de Rashi declara:

No des un consejo inadecuado a alguien que es “ciego ante el asunto”. No le digas: Vende tu campo y compra un burro, mientras tú estás ideando comprar el campo de él.

La palabra clave aquí es “ideando”. El problema no es el conflicto de intereses, sino el conflicto de intereses oculto. La solución es revelar el conflicto de intereses.

Otra posibilidad es simplemente eliminar el conflicto y juzgar objetivamente, sin considerar tu interés. Pero los sabios del Talmud no tienen mucha fe en la habilidad para lograr esto.

La Torá advierte en contra del soborno en el siguiente versículo:

“No inclinarás el juicio, no mostrarás favoritismo. Y no tomarás sobornos, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y distorsiona las palabras de los justos” (Deuteronomio 16:19).

En las palabras “porque el soborno ciega”, el comentario de Rashi declara:

Una vez que una persona acepta un soborno de alguien, es imposible que su corazón no se incline hacia él para justificarlo.

El Talmud relata la historia de Rabí Ishmael el hijo de Rabí Iosi, cuyo aparcero le trajo su porción de los granos el día jueves en lugar del viernes, porque tenía una causa judicial y el jueves era el día en el que se sentaba la corte. Rabí Ismael se retiró del caso. A pesar de que la producción realmente le pertenecía, su sentimiento natural de deleite por haberlo recibido antes de tiempo, distorsionó su juicio (2).

Aprovechar tu posición para velar por los intereses de tu empresa sería ciertamente un abuso. Involucraría “poner un obstáculo delante de un ciego”. Y por otra parte, tomar la decisión simulando ignorar tus intereses no es algo muy realista.

La mejor solución sería retirarte y dejar que los otros tomen la decisión; entonces estarías libre para actuar exclusivamente como una parte interesada y harías tu mejor esfuerzo para que se contrate a tu propia firma. Si eso no es práctico (por ejemplo, tienes una experticia única, que el comité necesita), debes por lo menos revelar tu conflicto de intereses para que los miembros de la sinagoga puedan evaluar tus recomendaciones en el contexto apropiado.

FUENTES: (1) Talmud Babilónico Sanhedrín 66a (2) Talmud Babilónico Ketuvot 105b.