P. Tengo gripe, pero tengo una reunión que no puedo perder. ¿Está mal que tome el autobús?

R. Tu preocupación por los demás pasajeros es certera. La gripe es una enfermedad que se propaga mediante el contacto cercano con otras víctimas, y las autoridades de la salud han declarado que en las áreas concurridas como las escuelas o el transporte público existe un alto potencial para el contagio.

Encontramos muchos pasajes en el Talmud que nos enseñan a tener cuidado con las enfermedades contagiosas. Un pasaje se refiere a una enfermedad llamada “raatan”; los sabios estaban preocupados porque se podía difundir mediante un insecto o mediante el contacto cercano:

Rabí Yojanán declaró: Ten cuidado con las moscas [alrededor] de alguien que está afligido con raatan. Rabí Zeira no se sentaba al lado [del afligido]. Rabí Eleazar no entraba a su tienda (1).

En otro pasaje, encontramos que cuando hay una plaga en la ciudad, la persona debe quedarse dentro de su casa y preferiblemente debe cerrar las ventanas.

Los Rabinos enseñaron: Cuando hay una plaga en la ciudad, permanece adentro, como está escrito (Éxodo 12:22): Y tú, no dejes que nadie salga por la puerta de su casa hasta la mañana… Rava en el momento de una aflicción [plaga] cerraba sus ventanas, como está escrito (Jeremías 9:20) “Porque la muerte se ha acercado a nuestras ventanas” (2).

Autoridades posteriores reconocen que propagar una enfermedad contagiosa puede ser considerado un tipo de daño o agravio, por lo tanto, cualquier persona que tenga una enfermedad de este tipo debería tomar una precaución adecuada (3).

En relación a cualquier tipo de riesgo siempre cabe preguntar: ¿hasta qué punto la fuente de riesgo debe evitar hacer daño? Y, ¿hasta que punto la víctima potencial debe protegerse a sí misma del daño? De hecho, el segundo capítulo del tratado talmúdico Baba Batra está enfocado en estas preguntas. Las respuestas a estas preguntas dependen en gran medida del grado de conocimiento del riesgo y de la convención.

Hasta donde yo sé, las autoridades de salud no le han ordenado a las víctimas de la gripe evitar el transporte público; en cambio, han recomendado tomar precauciones apropiadas, como por ejemplo: estornudar o toser sólo en una prenda o en una máscara, mantener las manos limpias, etc.

Creo que este es un balance apropiado entre las necesidades de las víctimas de tener actividades normales y la necesidad de proteger a las potenciales víctimas. También creo que las autoridades de salud son los organismos más apropiados para determinar el mejor balance. Si en el futuro o en casos especiales deciden que la situación justifica que la gente enferma se quede en casa, sus directivas deberían ser respetadas.

La gripe, incluyendo la influenza, usualmente no es una enfermedad mortal y no hay razón en este momento de poner a las víctimas en cuarentena como si fueran una gran amenaza para la salud pública. Por otro lado, cualquier gripe y especialmente la cepa actual es al menos una molestia y en muchos casos un peligro real, por lo que los individuos infectados deberían pensar dos veces antes de entremezclarse en lugares públicos y deberían tomar todas las precauciones razonables cuando lo hagan.

FUENTES: (1) Talmud Babilónico Ketuvot 77b (2) Talmud Babilónico Baba Kama 60b. Ver también Vaikrá Rabá capítulo 16:3. (3) Ver Responsa Beit Shlomó Joshen Mishpat 126, citada en Pitjei Joshen Daños 5:(28).