P. Gran cantidad de material con derechos de autor está disponible en YouTube y en otros sitios gratis. ¿Está permitido descargar estos videos?

R. YouTube fue concebido principalmente como un sitio en donde la gente común pudiera subir sus creaciones personales para que el resto del público las viera. Sin embargo, desde el principio, el contenido comercial también se las ingenió para llegar al sitio. Este contenido está dividido en tres categorías:

  1. Hay contenido que está puesto intencionalmente por sus dueños como promoción. Por ejemplo, la CBS tiene un programa en sociedad con YouTube a través del cual algo de su material aparece en el sitio. Es obvio que en este caso no hay ningún obstáculo ético para descargar el material.
  1. Hay contenido que fue puesto clandestinamente para evadir los derechos de autor. Los dueños de los derechos de autor tienen derecho a protestar en estos casos y su material es removido inmediatamente. Pero la realidad es que hay cientos de millones de videos y detectarlos y removerlos puede llevar mucho tiempo. Mientras tanto, un espectador puede encontrar videos que ciertamente son material con derechos de autor. La respuesta aquí también es obvia: una persona no debería descargar contenido solamente porque se las ingenió para meterse entre el momento en el que fue subido ilegalmente y el momento en el que fue removido.
  1. Hay contenido que sus dueños han renunciado a él. Debido al esfuerzo que demanda ubicar el contenido pirateado, y al esfuerzo adicional que involucra removerlo si quien lo subió reclama que es legal (por ejemplo, bajo leyes de uso razonable), los dueños de los contenidos se ven forzados a elegir sus batallas y a concentrar sus esfuerzos en las infracciones más serias. Aquí hay una interesante pregunta ética:

El Talmud discute un interesante caso paralelo:

Rabí Yehoshua ben Jananiá dijo: En todos mis días, nunca nadie me superó salvo una mujer, un niño, y una niña… ¿Qué pasó con la niña? Una vez estaba viajando en el camino y había un camino a través de un campo, y yo estaba caminando por él. Una niña pequeña me dijo: “Rabino, ¿acaso no es eso un campo?”. Yo le dije: “No, es un camino despejado”. Ella me dijo: “Bandidos como usted lo despejaron” (1).

Rabí Yehoshua ben Jananiá tenía razón. En el momento en el que atravesó el campo, el camino ya estaba despejado y él no dañó los cultivos. Sin embargo, la niña también tenía razón. Hubo una primera persona que cruzó el campo. Esa primera persona sólo causó un leve daño a los cultivos. Probablemente no se consideró a sí misma como un “bandido”. Pero la vez siguiente que una persona quiso tomar un atajo, se dio cuenta que alguien ya había acortado camino por este campo, y que había una forma en la que sería un poquito más fácil y un poquito menos destructivo que atravesar directamente por los cultivos. La segunda persona quizás nunca habría pisoteado el campo de otra persona deliberadamente, pero en este caso, ya había un camino, y además, otra persona ya había atravesado antes…

Para cuando Rabí Yehoshua atravesó el campo, no había ninguna razón para no hacerlo, pero hablando formalmente, él era el último de una serie de intrusos que efectivamente robaron ese pedazo de tierra del dueño del campo (presumiblemente de la familia de la niña).

No creo que este pasaje esté sugiriendo que Rabí Yehoshua haya hecho algo prohibido. En las otras historias (la mujer y el niño) él hizo cosas insensibles pero no necesariamente incorrectas. Sin embargo, este caso nos recuerda qué tan a menudo podemos beneficiarnos de las transgresiones, y en particular nos recuerda qué tan seria es, por más inocente que parezca, la primera transgresión.

Una vez que un video clip está ocultado firmemente en YouTube, es justo asumir que es legal, y que puedes verlo y descargarlo (si no hay advertencias en contra). Sin embargo, los sabios talmúdicos nos alertan sobre la gravedad particular de liderar la carga comenzando con la infracción, por ejemplo subiendo material que había sido quitado previamente pero que en este momento sus dueños están demasiado ocupados o agobiados como para responder.

FUENTES: (1) Talmud Babilónico, Eruvin 53b.