P. Tengo un trabajador que siempre se está quejando. Quizás es tan infeliz que yo simplemente debería despedirlo.

R. Es verdad que un trabajador infeliz puede ser malo tanto para el trabajador como para su lugar de trabajo. En un lugar, el Talmud compara el proceso de cortejo con la partición del mar en el Éxodo (1); en otro compara el ganarse la vida con la partición del mar (2). Posiblemente esto sea un indicio de que encontrar un lugar de trabajo apropiado es parecido a encontrar una pareja adecuada. Si el trabajador está infeliz, puede que eso signifique que su “lugar de trabajo ideal” esté, en realidad, en otro lugar.

Sin embargo, en muchos casos los trabajadores infelices son el resultado de lugares de trabajo disfuncionales. Tu “quejoso” puede realmente ser un malagradecido que debería irse a otro lado; pero posiblemente es un “canario en una mina de carbón” que podría servir como una advertencia temprana de problemas dentro del lugar de trabajo que deberían ser resueltos lo antes posible. La única forma de averiguarlo es escuchando cuidadosamente sus quejas.

Considera el siguiente consejo de Maimónides respecto a un sirviente:

No lo avergüences, ni con acciones ni con palabras… no te acostumbres a relacionarte con ellos con gritos o con furia. En cambio, háblales gentilmente, y escucha sus quejas (3).

Consideremos los antecedentes bíblicos para las quejas laborales. El Faraón del Éxodo parece haber tenido una política liberal al permitirles a los súbditos expresar sus quejas. Los capataces judíos se pueden quejar, “¿Por qué actúas de esta manera con tus sirvientes? No se nos da paja, y sin embargo nos pides que construyamos ladrillos. Tus sirvientes están siendo golpeados, sin embargo tu pueblo es el que peca” (Éxodo 5:15-16). Más tarde, sus consejeros le hablan bruscamente: “¿Por cuánto tiempo será esto una trampa para nosotros? Libera a estos hombres y deja que adoren al Señor su Dios. ¡¿No te has dado cuenta de que Egipto está siendo destruido?!” (Éxodo 10:7). Pero con el debido respeto a la voluntad de escuchar del Faraón, él no sabe cómo recibir un consejo constructivo. Las tragedias que le acaecen a su pueblo con las plagas y el mar son el resultado de su intransigencia.

A veces es verdad que las quejas indican meramente que el trabajador y el lugar de trabajo están mal emparejados. Pero antes de sacar conclusiones, toma el consejo de Maimónides y escucha cuidadosamente las quejas de tus trabajadores.

FUENTES: (1) Talmud Babilónico Sotá 2a. (2) Talmud Babilónico Pesajim 118a.

(3) Código de Maimónides, Avadim 9:8.