P. Busqué un trabajo en un rubro en el que tenía poca experiencia. El jefe accedió a enseñarme el trabajo, pero solamente con la condición de que no competiría con él después de dejar el trabajo (por lo menos durante un año). Ahora quiero encontrar otro trabajo, pero para lo único que estoy calificado es para trabajar en la competencia.

R. Los acuerdos de “no competencia”, desde el punto de vista de la ley judía, son discutidos largamente en el libro del rabino Aarón Levine: Moral Issues of the Marketplace in Jewish Law. El rabino Levine discute el tema abarcándolo desde muchas perspectivas.

El primer enfoque es el de derecho contractual. La ley judía, de manera bastante similar a la ley común de un país occidental, generalmente no favorece las “imposiciones específicas” en los contratos; los incumplimientos son normalmente sancionados con una indemnización. El rabino Levine sugiere que enmarquemos el acuerdo como uno que proveyó una multa para el incumplimiento del acuerdo de “no competencia”, y que analicemos si el nivel de la multa es una recompensa justa en relación al entrenamiento especial obtenido por el trabajador. Como escribe el rabino Levine: “el secreto de comercio y el entrenamiento provisto están ambos sujetos a una evaluación justa de mercado”. Por lo que una condición para la validez del acuerdo sería que el sacrificio que se le reclama al trabajador sea proporcional al beneficio que obtiene.

Otro enfoque es el de “consentimiento informado”. En la ley judía, un acuerdo que no logra este estándar es conocido como asmajta. ¿Acaso el empleado entiende completamente el trato y está de acuerdo con él, o lo ve como una simple formalidad? El rabino Levine sugiere que pueden haber obstáculos importantes (para el empleado) que le impiden entender completamente el valor del derecho al que está renunciando y el valor del beneficio que se le está confiando.

Además de estos enfoques, también hay consideraciones que militan a favor del cumplimiento del acuerdo.

En general, la ley judía demanda el cumplimiento de los acuerdos aún cuando no pueden ser impuestos legalmente. El Talmud nos cuenta que una persona que no cumple con su palabra es catalogada como “poco fiable” (1). Por lo que en general esperamos que una persona cumpla con el acuerdo incluso si las consideraciones mencionadas hacen que no pueda ser impuesto por la corte. Sin embargo, el rabino Levine señala que mientras que una persona no debe dar una promesa con mala fe (es decir, sin ninguna intención de cumplirla), una persona puede retractarse de una promesa si hay importantes consecuencias imprevistas.

Más aún, la ley judía prohíbe la interferencia excesiva con el sustento de otra persona incluso si no hay un contrato o una promesa. Mientras que en general la ley judía respalda el derecho a la competencia justa, ciertos tipos de competencia son considerados injustos. En particular, es impropio que un competidor se aventaje de inversiones hechas por otro. En tu caso, no sería ético que te aproveches de listas de clientes o de buenas relaciones con ellos que fueron creadas esencialmente a través de tu empleador actual.

Si consideras que el acuerdo original fue fundamentalmente justo y puedes encontrar un buen trabajo respetándolo, entonces deberías honrar tu palabra. Pero si piensas que el acuerdo fue redactado originalmente de manera que impone sobre ti una carga desmesurada, o inicialmente sentiste que era justo pero las circunstancias cambiantes han hecho imposible que puedas ganarte la vida respetándolo, entonces no hay ninguna prohibición ética de involucrarse en una justa competencia con tu jefe anterior. Todo esto sin mencionar que, por supuesto, todas las leyes seculares relevantes también deben ser cumplidas.

FUENTES: (1) Talmud Babilónico Baba Metzia 49a.