P. Quise hacerle un cumplido educado a un compañero de trabajo, pero temo que puede haber sido interpretado de un modo ofensivo. ¿Cómo puedo saber si lo tomó como una ofensa y si necesito disculparme?

R. Este es un problema común. Puede ser difícil saber dónde trazar la línea entre una educada atención y una conducta arrogante, especialmente dado que las personas son tan distintas. Algunos se ofenderán si diriges atención a su apariencia en lugar de hacerlo a su profesionalismo, mientras que otros se ofenderán por haber invertido tanto en un nuevo corte de pelo o en una prenda para presentarles una apariencia placentera a sus compañeros de trabajo y que nadie lo note. Casi siempre es mejor errar del lado de la precaución. Pero el dilema continúa, y casi todos se encontrarán en ocasiones en la situación que describes.

Un aspecto de disculpas es el que mencionas: obtener el perdón de alguien a quien hemos ofendido. Este es el aspecto enfatizado por Maimónides en las leyes de arrepentimiento:

Las transgresiones en contra de un semejante, como cuando uno golpea a su semejante, o lo maldice, o roba algo de él, etc., el trasgresor nunca es perdonado [por Dios] hasta que le da a su semejante lo que le debe y [también] se reconcilia con él. Hasta después de devolver el dinero que le debe, [todavía] necesita reconciliarse con él y pedirle perdón hasta que lo perdone. Aún si sólo lo ha ofendido con palabras, debe reconciliarse con él e implorarle hasta que lo perdone (1).

Sin embargo, Rav Yaakov ben Asher (el “Tur”), un antiguo y muy prominente organizador de leyes, enfatiza un aspecto diferente: Simplemente, el hecho de tener buenas relaciones entre las personas. El Tur trae exactamente la misma ley que Maimónides declarando que uno tiene que reconciliarse con cualquiera contra el cual haya pecado. Pero mientras que Maimónides lo describe como parte del mismo proceso de devolución de parte de los dañadores, el Tur escribe:

Hacemos esto para que todo Israel esté contento el uno con el otro, y para que el acusador no encuentre ningún lugar [de discordia] para acusarlos (2).

Hay varias diferencias sutiles entre los enfoques. Quizás una persona realmente no está haciendo nada mal, pero alguien la malinterpretó o fue mal informado. De acuerdo al enfoque de Maimónides aparentemente no habría ninguna necesidad de pedir perdón, porque si no hubo pecado no hace falta ninguna expiación. Pero de acuerdo al Tur igualmente sería apropiado pedir perdón, o de todos modos explicar la situación para mantener las buenas relaciones.

Pero sin embargo hay otro aspecto de disculpa, que es hacer un reconocimiento público de arrepentimiento. No sólo la víctima del desaire sino toda la comunidad puede ser informada del hecho de que no persiste ningún rencor entre las partes. Así, tanto Maimónides como el Tur declaran que si la persona victimizada está muerta, uno debería traer diez personas a su tumba y hacer una declaración pública de pedido de perdón.

Resulta que no necesitas saber si tu compañero de trabajo lo tomó de manera ofensiva antes de disculparte. Lo mejor es simplemente declarar que sólo quisiste ser educado y halagador, que ciertamente no tuviste la intención de ofender, y que lamentas si has causado algún dolor.

En especial si no estás seguro de si la persona lo tomó de manera ofensiva, lo mejor es no adoptar un tono demasiado de disculpa. Una persona puede, en ese caso, sentirse mal por ser demasiado sensible o por haberte causado angustia. Sé sincero pero amigable. No quisiste ofender y no necesitas estar afligido, pero es una buena idea acercarte y asegurarte 100% de que tu compañero de trabajo sepa que no tuviste ninguna mala intención.

FUENTES: (1) Código de Maimónides, Leyes de Arrepentimiento 2:9 (2) Tur Oraj Jaim 606.