Pregunta: Escribiste recientemente que es incorrecto curiosear en los asuntos privados de las personas a través de una búsqueda en la Web. ¿Qué tiene de malo hacerlo, si de todas maneras, esa información ya está disponible para el público?

Respuesta: Recientemente hablamos en un artículo sobre el fenómeno común de realizar búsquedas en la Web acerca de nuestros socios potenciales de trabajo, acerca de chicos o chicas, contratos, etc. Yo opiné que una búsqueda simple en la Web no tiene nada de malo, porque la clase de información que podemos encontrar es generalmente inofensiva o muy conocida, o porque puede ser fácilmente removida, ya que los buscadores actualmente son más sensibles hacia la necesidad de controlar qué páginas pueden ser vistas públicamente.

Sin embargo, yo escribí que curiosear usando métodos ingeniosos o programas especiales de investigación es incorrecto. Tratare de aclarar mi razonamiento relacionándolo con la pregunta del lector.

En su forma más simple, la prohibición de chismear incluye el propagar información dañina sobre alguna persona. Para poder extender esta idea al hecho de realizar una búsqueda detallada en la Web, debemos tener en cuenta tres puntos importantes:

  1. La información personal que no es intrínsicamente "dañina", es considerada dañina cuando se convierte en una invasión hacia la privacidad.
  2. Recibir información es igual de incorrecto que compartirla.
  3. La prohibición aplica incluso cuando la información ya es pública.

El primer punto ya lo abarcamos anteriormente en el artículo: ¿Es Ético Buscar Datos Personales en Google? La esencia de esta prohibición es que la invasión en la privacidad de otros es considerada una clase de daño. Incluso actividades dentro de una casa que no son secretas, y que puedan ser vistas por algún transeúnte, tienen que ser de máxima confidencialidad para los vecinos, que son los que pueden ver con más frecuencia y facilidad.

Existe una fuente válida para esta extensión en las leyes del habla perjudicial. Maimónides declara que la esencia de la prohibición no depende del hecho de que el habla sea dañina; propagar el chisme es en si una transgresión del versículo, "No andes como chismoso entre tu pueblo". Aquí está la cita del código de Maimónides:

Una persona que "espía" a su vecino transgrede un mandamiento negativo, como está escrito, "No andes como chismoso entre tu pueblo... ¿Quién es el chismoso? El que carga con chismes de un lado a otro diciendo, "Esto es lo que fulano dijo; esto es lo que escuche de mengano", incluso si es verdad, destruye el mundo" (1).

El segundo punto es igualmente simple de demostrar. Nuevamente podemos encontrar dos fuentes distintas. La primera fuente es que escuchar chismes está prohibido tal como lo está decirlos. En el mismo capítulo Maimónides escribe refiriéndose al portador de chismes: "está prohibido habitar cerca de ellos, más aún está prohibido sentarse con ellos y escuchar sus palabras". Pero esto se refiere principalmente a un escuchador pasivo. Rab Yaakov Chagiz explica que cuando buscamos información privada, como cuando leemos una carta privada, esto está considerado como decirlo. ¿Qué diferencia hay si revelo información privada a otra persona o si me la revelo a mi mismo? (2).

Hablemos ahora del último punto. Es cierto que existe una excepción especial para la información que es conocida por muchas personas. El Talmud nos dice: "Cualquier cosa que es dicha frente a tres personas, deja de ser considerada habla prohibida. ¿Por qué? Tu amigo tiene un amigo, y ese amigo tiene otro amigo" (3). En una cierta etapa, se puede asumir que cierta información es conocida por todos, y al ser así, ya no hay culpa que recaiga en el que lo cuente.

Sin embargo, los rabinos resaltan dos puntos importantes para esta excepción:

  1. Sólo se aplica cuando la información es conocida por todos. El hecho de que en una ocasión y en un lugar particular se reveló información frente a tres personas, no significa que esta permitido contarlo a cualquiera en cualquier lugar (4).
  2. Sólo aplica cuando no hay intención en esparcir el rumor. Si todos en la ciudad están hablando sobre un escándalo en particular, el hecho de que yo también lo comente, no causara publicidad adicional. Pero, si yo se que algunas personas van a enterarse de ese rumor por causa mía, no tengo permitido decirlo.

Maimónides escribe en el mismo capítulo:

Si las cosas fueron dichas frente a tres personas tenemos que asumir que el rumor ya se ha escuchado y es sabido, y si alguno de esos tres lo comenta, no es considerado lashón hará (habla perjudicial); esto es así, con la condición de que el que comenta el rumor no tenía la intención de esparcir y revelar el mismo.

Las condiciones son que es uno de los tres el que lo vuelve a contar (estando aún en el círculo de personas que conocen la historia) y que no hayan intenciones de esparcir la historia. Estas dos condiciones son generalmente violadas en las búsquedas sofisticadas de la Web. El hecho de que alguna información (matrimonios, divorcios, arrestos, etc.) esté disponible para alguien que recurre por un litigio a una corte de justicia, ciertamente no convierte esta información en conocimiento público. Si alguien digitaliza esa información, tampoco la convierte en conocimiento público, porque sería incorrecto en primer lugar poner esta información al alcance de todos y en segundo lugar, porque la información no podría obtenerse sin conocimientos especiales y esfuerzo (a veces incluso sin gastar dinero).

Entonces, el hecho de que haya información disponible para personas que tengan el conocimiento necesario para poder encontrarlo y sea permisible para personas que tienen una necesidad genuina de saberlo (si hay un juicio, averiguar sobre matrimonios anteriores o divorcios, puede ser sumamente importante) no convierte esta información en "conocimiento público". El pecado de chismear es precisamente tomar información sabida por algunas personas y esparcirla a las masas.

Entonces, reafirmo mí conclusión anterior: La seguridad de las búsquedas en la Web podrían ser mejores, pero dado al estado actual de disponibilidad y de seguridad, realizar una simple búsqueda general de alguien, no invade su privacidad. Pero buscar más profundamente usando métodos ingeniosos y dinero para poder adquirir más información, incluso información que es técnicamente disponible para todo el público, es solamente un giro moderno al antiguo pasatiempo de chismear.

Fuentes: (1) Código de Maimónides, Deot Capítulo 7. (2) Responsa Halajot Ketanot 1:276. (3) Talmud Babilónico, Arajín 16ª. (4) Jafetz Jaim I 2:6.