P: A veces la gente hace donaciones a nuestra organización en memoria de alguien, y nos solicita enviar una tarjeta de condolencia a los deudos. ¿Podemos agregar los datos de contacto del receptor a nuestra base de datos para solicitar una donación en el futuro?

R: Esta es fundamentalmente una consulta acerca de la seguridad de la información – ¿Tienes derecho de revelar, (en este caso a ti mismo), información privada sobre el receptor, en este caso la dirección? Para contestar esta pregunta debemos preguntarnos ¿Cuál es exactamente la información que estamos revelando? Después de todo, no es un secreto que una familia en particular vive en una dirección específica; esta información está disponible en cualquier directorio telefónico. La información valiosa que has obtenido de este donante es que el receptor posiblemente tiene una predisposición favorable hacia tu organización – de otra forma, el donante no habría considerado enviar una tarjeta de condolencias de tu organización.

Esta es una pregunta compleja. En general, la tradición judía protege mucho la privacidad de la gente. Las leyes de Lashón Hará (Habla Prohibida), no sólo prohíben el chisme propiamente tal, sino también muchas formas de conversación aparentemente inocentes, que pueden dañar a alguien. En todo caso, nuestra tradición judía también es muy considerada con respecto a las organizaciones de beneficencia, y frecuentemente ellas son las excepciones a la regla. Encontramos una situación similar en la ley secular de Estados Unidos. En muchos estados, las familias pueden restringir su número de teléfonos para no recibir llamadas de 'telemercadeo', pero al mismo tiempo la ley exime a las organizaciones de beneficencia de la prohibición de llamar a números restringidos.

El Talmud hace la siguiente inferencia de un versículo bíblico:

¿Cuál es el sentido del verso (Proverbios 27:14), "Quien bendice a su prójimo en voz alta temprano en la mañana, se considera una maldición"? Por ejemplo, alguien que se hospeda en una casa y al día siguiente sale al mercado y proclama: "Dios bendiga a fulano que se esforzó enormemente para mi beneficio", entonces la gente escuchará esto y todos lo presionarán para que se comporte de la misma manera con ellos (1).

Revelar información privada acerca de alguien, en este caso que es un anfitrión de buen corazón, puede ser una maldición ya que será presionado por muchos prospectos de huéspedes que no son necesariamente personas necesitadas. La gente no siempre es entusiasta acerca de ser alabados por su disposición a ayudar a extraños.

Solicitar beneficencia, sin ejercer presión, es hacerle un favor a la persona.

De todas formas, la reciente autoridad, el rabino Moshé Feinstein, escribe que dado que dar Tzedaká (caridad) es una mitzvá obligatoria (mandamiento), está permitido revelar información, a un receptor adecuado, acerca de una determinada persona que puede donar dinero. La razón es que solicitar beneficencia sin ejercer presión es hacerle un favor a la persona, dado que les da la oportunidad de cumplir con la obligación de dar Tzedaká. La excepción corresponde al caso en que el donante explícitamente hace su donación anónimamente (2).

La aplicación de estos principios en tu situación está abierta al análisis. Ustedes son una organización de beneficencia legítima y probablemente, la manera en que ustedes recaudan fondos, sea a través de modestas cartas de solicitud, lo que no resulta tan impertinente como el insistente huésped que discute el Talmud. Aún así, mi conclusión es que deberían abstenerse de incorporar la dirección del receptor a sus bases de datos. Con respecto al caso estudiado por el rabino Feinstein, el propio donante demuestra estar interesado en dar beneficencia: le dio generosamente a un receptor, que posteriormente le dijo a otro. Al menos hay una indicación que le gusta ser reconocido como un donante generoso. Pero en el caso de ustedes, el receptor no ha hecho indicación alguna; fue el donante quién envió la tarjeta. Más aún, dados los estándares elevados de seguridad de la información que hoy en día poseen las organizaciones de buena reputación, pienso que el donante espera que la dirección del receptor sólo sea utilizada con el objetivo de enviar la tarjeta; es como si el donante, implícitamente, hubiese establecido que la dirección no debe ser utilizada para recaudar fondos, y en este caso el rabino Feinstein concuerda con que la información de contacto no debe ser traspasada.

También existe una razón práctica para abstenerse; Solicitar dinero al receptor es contraproducente, probablemente el receptor se molestará por haber sido expuesto. Cuando este rumor se divulgue, los donantes evitarán enviar condolencias a través de la organización, para no importunar al receptor. Esta consideración es válida en cualquier contexto, pero particularmente lo es en el caso de los mensajes de condolencia: tanto el donante como el receptor pueden sentir que se están aprovechando de ellos en un momento en el que son especialmente vulnerables.

En general estas preguntas no deben ser dejadas al azar. Cada organización que trata con información privada debe tener una política de privacidad explícita y transparente. Mi consejo es que se comprometan a no mantener la información de contacto de sus receptores, pero si deciden guardar esta información, su política debería ser conocida por los donantes. Ustedes deberían declarar explícitamente; "Podemos retener la información de contacto de los receptores con el propósito de recaudar fondos a futuro".

FUENTES: (1) Talmud Babilónico Arajin 16a y el comentario de Rashi. (2) Responsa Iguerot Moshé, Yoré Deá III:95.