Había cajas por todas partes, todas llenas de pequeñas cosas que le daban mucha personalidad a mi oficina. Todas las fotos familiares estaban envueltas en papel burbuja y empacadas. Cada cierto tiempo el teléfono volvía a sonar, o alguien llamaba – yo lloraba, ellos lloraban, y luego yo cambiaba el tema de alguna manera incómoda. Desde que mi jefe me había dicho el día anterior que me iban a despedir del mejor trabajo que alguna vez haya tenido, editor de una revista popular de niños, mis llantos no cesaban. Y ahora – casi un día entero después – estaba exhausto por los llantos.

Primero lo primero, tenía que decirle a mi familia. Llamé a mi esposa Luisa apenas me informaron. Ella me dijo cuanto me amaba y cuan talentoso yo era. Me dijo que había hecho un excelente trabajo – recordándome que recién en marzo la revista había ganado un premio por el trabajo que yo había realizado. Que en febrero el gerente de mi división me presentó al presidente de la corporación, y le explicó el gran trabajo que estaba desempeñando. Ella continuó hablándome acerca de las otras 500 personas de edad avanzada que habían despedido, y que el despido no tenía nada que ver conmigo. Conscientemente la escuchaba y le creía – pero en realidad no. Mi esposa me ama y ella tenía que decirme todas estas cosas.

Mis padres siempre me enseñaron que si trabajas fuerte y haces un buen trabajo, las cosas saldrán bien. Mis padres no me mentirían.

Mis padres siempre me enseñaron que si trabajas fuerte y haces un buen trabajo, las cosas saldrán bien. Mis padres no me mentirían. Ahora que me habían despedido de un trabajo en el que había trabajado muy duro y en el que había recibido reconocimiento – entonces debe ser que algo hice mal. Aún si no había hecho algo mal, yo era un fracaso; yo estaba sin trabajo y no podía proveer para mi familia. No hacía diferencia que mi esposa tenía su propio negocio y que podíamos vivir con ese ingreso. Yo soy el padre, y yo no tenía trabajo, entonces soy un fracasado.

Yo estaba preocupado por decirles a mis hijos. A ellos les fascinaba la idea de tener un papá que trabajara en la compañía más conocida de entretenimiento para niños aun más de lo que yo disfrutaba trabajar allí. Para mi alivio, ellos lo tomaron con calma. Mi hija me dio un abrazo y regresó a terminar su tarea, y mi hijo me miró confundido y luego me preguntó si podía regresar a jugar en su computadora.

Mi hermano y mi hermana me apoyaron mucho pero aún no les podía contar a mis padres, ya que mi último día de trabajo era el cumpleaños de mi papá, y mi mamá estaba por ir a un chequeo médico por la operación de corazón que le habían realizado unas semanas antes. Eventualmente cuando mi madre se entero de la noticia, me preguntó, llorando, "¿Hay algo que yo pueda hacer? ¿Necesitas alguna cosa?"

"Bueno", respondí, "Acepto que me prepares mi plato preferido''. (A los 44 años de edad, la comida sigue siendo una señal de amor.)

Mi Nuevo Palo de Golf

La primera semana sin trabajo fue confusa. Recuerdo haber ido a la sinagoga esa primera semana. Encuentro mucho consuelo cuando rezo – una sensación de que pase lo que pase, tengo a Dios de mi lado.

Otra razón por la que fui al

A pesar de todo yo tenía una actitud positiva. Les dije a todos que no se preocuparan, y "Oigan, todo esto que ocurrió es algo bueno, quizás ahora pueda venir más seguido al minián de la mañana".

Pero estaba muy triste. Yo quería trabajar, quería ser productivo, y no quería tan sólo un trabajo – quería MI trabajo. Siempre dije que si alguna vez dejaba la compañía ellos tendrían que despedirme. Bueno, lo hicieron.

Siempre dije que si alguna vez dejaba la compañía ellos tendrían que despedirme. Bueno, lo hicieron.

Cuando dejé mi trabajo, la gerencia solicitó que firmara un acuerdo. Lo llevé a casa y se lo entregué a mi esposa (que es maravillosa con los detalles) para que lo mirara antes de que yo lo firmara. Yo quería firmarlo lo más rápido posible, subconscientemente pensando que si lo firmaba rápido, me llamarían, me dirían que olvidemos el asunto y me dejarían recuperar mi trabajo.

Luisa me dijo que el documento eran puras legalidades, básicamente decía que respetarían mi contrato, y a cambio yo prometía nunca demandar a la compañía o hablar mal de ella. Mientras tanto, lo deje sin firmar.

Recibí llamadas y correos electrónicos de gente con la que me había cruzado durante 21 años en la industria, no había escuchado de muchos de ellos en años. Me llamaban para contarme sobre algún trabajo disponible, compartir chistes, o para darme palabras de aliento. Luisa me dice que me llegan estas llamadas porque yo siempre las hacía y la gente se recuerda. La razón que sea, si sabes que hay alguien sin trabajo – llámalo hoy. Estas llamadas dan mucho alivio.

Un día llegue a casa, y encontré una enorme caja esperándome enfrente de la puerta. La abrí y me encontré con un bello palo de golf (durante el verano yo juego golf todos los domingos). Junto a la caja había una carta de mi jefe. En la carta me agradecía por mi arduo trabajo y pasión, y decía también que él atribuía gran parte del éxito de la revista a mi liderazgo. Al principio me enfurecí. Si yo soy tan bueno, ¿por qué estoy sin trabajo? Después de un rato me calmé – él solo había enviado el regalo con buenas intenciones.

Tiempo En Casa

En la escuela de mi hijo tenían que contestar una pregunta, "¿Cuál es la cosa por la que estás más agradecido?". Perry contestó, "Yo agradezco que mi papá está sin trabajo. Ahora él puede jugar conmigo cuando llego a casa".

Él tiene razón. Ahora pude ver a mi hijo de siete años mientras tomaba su examen para pasar a cinta amarilla de karate, pude ver a mi hija de once años montar a caballo – yo no habría presenciado ninguna de estas cosas si hubiese estado trabajando en mi trabajo anterior. Y ahora mis hijos me dan muchos más abrazos.

Para mediados de diciembre ya había hablado con todos los reclutadores en mi industria. Todos me dijeron que yo tenía una reputación increíble y un currículo impresionante; que encontraría algo rápido a principios de año. Bueno señores, ahora ya es principio de año. ¿Qué está pasando? ¿Por qué todavía estoy aquí?

Yo estaba muy enfadado conmigo mismo por no haber podido superar todo el episodio y por no haber podido salir adelante.

Todos me dijeron que hiciera una rutina, entonces la hice. Ayudo a los niños a alistarse para ir a la escuela, busco trabajo hasta el medio día, después voy al club deportivo donde hago ejercicios durante una hora. En la caminadora leo los artículos de Torá que imprimo todas las mañanas. En las tardes sigo buscando trabajo, hasta que los niños llegan a casa.

Y llevo a cabo proyectos domésticos. He limpiado el garaje, mi oficina en la casa, y el sótano. Llevé los juguetes y los libros viejos de mis hijos a la escuela de párvulos de la sinagoga. Rearmé una computadora para mi hijo y otra para mi papá. Hago cosas con los niños que nunca antes había hecho – alquilamos películas, armamos carritos, y arreglamos cosas con las herramientas. La semana pasada recibí una llamada del presidente de la compañía donde trabajaba. Nosotros siempre tuvimos una buena relación. Cuando escuché su voz en el teléfono, pensé, "Mi jefe seguro se cansó de hacer mi trabajo y el suyo, y ahora el presidente de la compañía está llamando para ofrecerme mi trabajo de vuelta".

Bueno no fue nada parecido. Me llamó para preguntar por qué yo no había firmado el contrato de desvinculación. Me sentí terrible. Me hizo recordar los días de adolescencia cuando recibías una llamada de tu ex-novia y pensabas que te estaba llamando porque te extrañaba. Pero en verdad te estaba llamando para preguntarte donde habías comprado el saco que le regalaste para su cumpleaños para poder devolverlo. Yo estaba muy enfadado, no con él, sino conmigo mismo por no haber podido superar todo el episodio y por no haber podido salir adelante.

Definición por Ocupación

A pesar de que todavía no he conseguido trabajo, yo creo que Dios responde todas mis plegarias. Sólo que a veces la respuesta es "no" ó "no ahora". Quizás Él tiene otra cosa preparada para mí, o quizás Él sólo quiere que dedique más tiempo a mi esposa y a mis hijos. Pero Él está escuchando. He tenido muchos altos y bajos los últimos dos meses, períodos de rabia, frustración, de determinación y de resignación. Luisa dice que yo soy muy talentoso y muy creativo, y que debo buscar una carrera nueva. Todos los días se le ocurre una idea nueva. El problema es que después de dos meses de estar sin trabajo, en el fondo, es difícil creerle. Todavía pienso que si yo fuera tan talentoso, entonces, aún tendría mi trabajo.

En el fondo, pienso que si yo fuera tan talentoso, entonces, aún tendría mi trabajo.

A pesar de que me gustaría negarlo, las personas son definidas de acuerdo a su ocupación. Siempre era presentado como "Jeff, el que trabaja en la revista", y antes de ese era "Jeff, el de la compañía de entretenimiento". Pero no debería ser así. Yehoshua, que era la mano derecha de Moshé y que fue nombrado por Dios para conquistar la tierra de Israel, no era conocido como Yehoshua el conquistador – él era simplemente Yehoshua el hijo de Nun. A Yosef no lo llamamos el virrey de Egipto – él era conocido como Yosef el Tzadik.

¿Por qué no me puedo sentir cómodo con "Jeff el papá", o "Jeff el hijo de Noaj"? Yo debería poder aceptar el hecho de que ya no soy "Jeff el editor", pero uno siente una cierta "emoción" al estar en el medio del mundo del entretenimiento. Todavía sufro el síndrome de abstinencia – todavía tengo ansias por ese ritmo de vida rápida. Esa es la parte más angustiante. Toda mi vida he sabido exactamente cuál será mi próximo paso. Todas las decisiones de mi vida, cada decisión en mi carrera fue tomada rápido y con seguridad. Después que me despidieron quedé confundido y aturdido. No estoy seguro cual es el siguiente paso, y eso es muy estresante. Creo que cuando llegue el momento correcto, y con la ayuda de Dios, sabré que hacer. La puerta correcta aparecerá y yo entraré por ella.