Pregunta. Tengo una compañera de trabajo que es déspota y difícil. En ocasiones me acusa de incompetencia. Yo sufro mucho por tener que trabajar en equipo con esta persona. ¿Qué puedo hacer?

Respuesta. Trabajar junto a alguien incompatible puede ser una de las pruebas más grandes de la vida. Un prominente texto clásico judío encuentra una pista para esta dificultad en un mandamiento de la Torá.

La Torá nos ordena: “No debes arar con un toro y un burro juntos” (Deuteronomio 22:10). Mientras que esta orden nos parece arbitraria, el clásico trabajo medieval Séfer HaJinuj sugiere una motivación ética y presenta también una analogía humana:

Entre las razones para este mandamiento está la preocupación por el sufrimiento de los animales, que es un mandamiento de la Torá. Es sabido que para los animales y las aves la convivencia con otras especies puede generar mucha ansiedad, y mucho más el trabajar con ellas… Una persona sabia debe aprender una enseñanza de esto y nunca debe asignar un trabajo a dos personas que son distantes en sus naturalezas y diferentes en sus conductas, por ejemplo un recto y un malvado, o una persona alegre y una seria. Y dado que la Torá es estricta con respecto al sufrimiento de los animales que no tienen entendimiento, mucho más con respecto a las personas, que tienen un alma inteligente para conocer a su Creador (1).

El Talmud señala que es imposible soportar un matrimonio con una persona completamente incompatible: “Una persona no puede vivir en la misma canasta con una serpiente” (2); en otros lugares encontramos que encontrar un lugar de trabajo compatible es una tarea difícil, comparable de algunas maneras a encontrar una pareja afín.

Es sorprendente la cantidad de gente que sufre situaciones difíciles en silencio y no hace un esfuerzo por rectificarlas. 

Aún así, es sorprendente la cantidad de gente que sufre situaciones difíciles en silencio y no hace un esfuerzo por rectificarlas. Si no lo has hecho hasta ahora, trata de encontrar una manera de comunicar tus intereses a tu colega, preferentemente de manera directa, pero si es necesario a través de una tercera persona. La Torá nos ordena: “Con seguridad reprobarás a tu compañero, y no cargues pecado en su contra” (Levítico 19:17).

Veamos lo que el Séfer HaJinuj dice sobre ésto:

Ya que este mandamiento promueve la paz y el bienestar entre la gente, porque si una persona pecara contra otra y ésta última la reprueba en privado, entonces, esta persona puede pedir disculpas ante ella y la otra aceptará su disculpa, y así se reconciliarán. Pero si no la reprueba, la odiará en su corazón y estará propensa a dañarla tarde o temprano.

Una consideración paralela mencionada por otros comentaristas es que si reprobamos a alguien, le damos la oportunidad de defender sus acciones. Y en ocasiones, incluso la persona que reprueba es quien debe dar una disculpa. De todas maneras, más allá de cuál sea el caso, ciertamente es la reprobación gentil y en privado la que crea la oportunidad para la reconciliación.

Si los pasos privados no solucionan el problema, puedes tener que recurrir a otras personas en tu empresa. Mientras que informarle a tu jefe sobre las fallas de esta persona por propósitos exclusivamente de venganza sería calumniar y estaría prohibido, tu intención no es vengarte sino meramente crear un ambiente de trabajo llevadero. Yo seguramente te recomendaría consultar a tu empleador y tratar de encontrar una forma de cambiar tu situación laboral, aún si el resultado pudiera ser que tu compañera deba cambiar de trabajo. Si eso no ayuda, puede que tú debas comenzar pacientemente a buscar un nuevo ambiente.

FUENTES: (1) Séfer HaJinuj 550 (2) Talmud Babilónico Yevamot 112b.