Pregunta: ¿Pueden los padres ancianos dar su dinero a sus hijos para que su salud o cuidados de enfermería sea pagada por la asistencia pública en lugar de por sus bienes decrecientes?

Respuesta: Lo primero que hay que chequear es el aspecto legal. En muchos casos, a pesar de haber regalado el dinero, existe un período de inelegibilidad que hace que sea imposible emplear esa estrategia. Asimismo, si el regalo no es hecho de buena fe (como un regalo irrevocable sin condiciones) podría no crear elegibilidad genuina.

Pero inclusive cuando la práctica es legal, personalmente, tengo muchas reservas sobre la misma. Considera el siguiente pasaje del Talmud:

Rav Ila dijo en nombre de Reish Lakish: [Cuando el Sanhedrín estaba] en Usha, legislaron que uno que transfiere todas sus propiedades a sus hijos, él y su esposa todavía pueden recibir apoyo de ellos… Ellos preguntaron: ¿Es la ley así o no? Aquí hay una prueba: cuando Rabí Janina y Rabí Yonatán todavía estaban vivos, un cierto hombre vino y se reverenció y besó los pies de Rabí Yonatán. Rabí Janina le dijo: ¿Qué fue eso? [Rabí Yonatán] le respondió: ese hombre transfirió todas sus propiedades a sus hijos, y yo presioné a sus hijos para que lo sustentaran (1).

El Sanhedrín (legislatura suprema) dictó una ley que condicionó la cesión de bienes entre personas vivas: si el padre alguna vez estaba en necesidad, podía colectar el regalo, en vez de recibir sustento público. La ley no quedó en efecto, pero el principio moral fue aceptado por los rabinos, y ellos utilizaron sus influencias para obligar a los hijos a sustentar a sus padres ancianos con el dinero que recibieron de ellos.

Esto implica que hijos que recibieron bienes de sus padres deberían utilizarlos para ayudar a sus padres en lugar de dejarlos caer hasta tener que recibir apoyo público. Sin embargo, el caso no está cerrado. En el caso que describes, los padres no están en contra de recibir sustento público, sino que de hecho están maniobrando para hacerse elegibles. Para juzgar este caso, traigamos la continuación inmediata del pasaje anterior:

Rav Ila dijo: en Usha legislaron que uno que distribuye [caridad] no debería distribuir más de un quinto. Esto también fue enseñado en otro lugar: Uno que distribuye [caridad] no debería dar más de un quinto, no sea que se ponga en necesidad de recibir apoyo público.

En este caso, hicieron una ley que sí tomó efecto: aún cuando se trata de una gran mitzvá como dar caridad, una persona no debería dar tanto de su propiedad como para ponerse en riesgo de convertirse en dependiente del apoyo público. Ciertamente, de esto se desprende que una persona no debería dar intencionalmente su propiedad con la intención específica de recibir caridad.

Basado en la fuente recién citada, creo que el mejor curso de acción para alguien que está preocupado de que su riqueza sea consumida por gastos de cuidados a largo plazo, y que está dispuesto recibir apoyo público si es necesario, es dar regalos moderados a sus hijos cada año. Los regalos no deberían ser tan grandes como para hacer que la persona dependa con seguridad del apoyo público, pero al mismo tiempo una persona no tiene prohibido dar regalos a sus hijos sólo porque en algún momento en el futuro distante puede terminar no teniendo suficiente para los gastos de la ancianidad.   

FUENTES: (1) Talmud Babilonio Ketuvot 49b-50a.