Pregunta: ¿Puedo recibir consejos en una tienda con completa atención al cliente y luego utilizar este conocimiento para comprar en una tienda de descuentos?

Respuesta: Hace muchos años ítems especiales (incluyendo cámaras y estéreos de alta calidad, aunque estos artículos se convirtieron en productos básicos rápidamente) eran vendidos solamente en tiendas de primera línea, que proveían tanto la mercancía como el asesoramiento. Ya por 1970 estos ítems comenzaron a estar disponibles en grandes tiendas departamentales con insuficiente atención al público, y hoy virtualmente todo está disponible vía internet. Esto pone en aprietos a las tiendas especializadas; ya que pueden competir con internet si su desventaja en el precio es contrarrestada con su ventaja en experticia.

Pero a veces los consumidores quieren lo mejor de los dos mundos; en este marco, el apoyo experto de ventas no puede prosperar.

Un enfoque que muchas veces se ha adoptado para este problema es onaat devarim - discurso opresivo o de aprovechamiento. La mishná declara: “Así como hay fraude en el comercio, hay fraude en el discurso. No deberías preguntar [a un comerciante], ‘¿Cuánto cuesta este producto?’ si no tienes intención de comprarlo” (1). En el nivel más básico, esto prohíbe tomar el pelo o atormentar al vendedor, pero también podría incluir molestarlo con preguntas para tu propio beneficio si no tienes la intención de comprar de él.

Estás obteniendo la experticia pero no estás pagando por ella.

Pero hay un problema adicional aquí. No estás meramente desperdiciando el tiempo del vendedor, en realidad te estás aprovechando de un servicio que provee, violando las condiciones bajo las cuales lo brinda. Una tienda de lujo no vende solamente mercadería; vende una combinación de mercadería y experticia, que naturalmente es más cara. Y lo que estás haciendo es tomar la experticia sin pagar por ella.

Esto es como probar una muestra gratis de un producto cuando no tienes la capacidad de comprarlo (si estás convencido de que no te gustará puedes probarlo igualmente. Después de todo, es por eso que ellos ofrecen muestras gratis, para convencer a la gente que está segura que no está interesada). Un interesante pasaje talmúdico discute exactamente este problema:

Todos los subterfugios están prohibidos a excepción del siguiente que está permitido: Alguien que ha [donado sangre] y no tiene otra forma [de conseguir vino]… puede ir a una [serie de] tiendas de vino [y probar unas muestras], hasta que haya tomado una copa llena (2).

Esto es un subterfugio porque la tienda de vino sólo te permite probar para asegurar que te guste el vino antes de que pagues por él - no para darte un trago gratis. Es permisible en este caso porque beber algo sustancial después de donar sangre es fundamental para la salud: no hacerlo puede ser peligroso. Tenemos una combinación de tres elementos, la necesidad es apremiante, el costo es mínimo (sólo toma un sorbo de vino en cada tienda), y no hay engaño real. Cuando tomas un sorbo de vino no estás obligado a comprar una copa aún si te gusta. El problema es que es mala fe - no tienes la intención y ni siquiera la posibilidad de comprar el vino.

Tu caso es un subterfugio similar (el tiempo del vendedor es probablemente mucho más valioso que un sorbo de vino), pero carece de la condición clave que lo hace permisible. No hay necesidad apremiante para obtener un descuento en bienes electrónicos o de deportes.

Si quieres comprar mercancía de una tienda online o de una tienda por departamentos, deberías aconsejarte con amigos, libros, sitios de internet y cosas por el estilo, pero no deberías recibir consejo de un comerciante que brinda todo el servicio. Si vas de buena fe a una tienda, y decides que no puedes pagar la mercancía, no tienes que comprar allí - no hay un contrato y hasta la tienda misma no quiere que te sientas obligado, porque eso disuadiría a los clientes. Pero debes tener intención de buena fe para comparar el valor que obtienes allí con el valor que puedes obtener de algún otro comerciante.

FUENTES: (1) Mishná Baba Metzía 4:10. (2) Talmud Babilónico Shabat 129a.