P: Yo sé que supuestamente tengo que otorgarle a la gente el beneficio de la duda. ¿Eso significa que realmente tengo que pensar que son buenos?

R: La Torá ordena, “Juzga a tu compañero correctamente” (Levítico 19:15). El significado simple es que el juez debe juzgar imparcialmente entre ricos y pobres, pero el Talmud agrega otro significado: “Juzga a tu compañero favorablemente” (1). Este significado es reforzado por el lenguaje del verso porque juzgar a alguien correctamente también puede significar juzgar que ellos son correctos.

¿Pero qué significa esto? ¿Significa simplemente no juzgar? O en el otro extremo, ¿estar convencido realmente de que la persona es correcta?

Considera la siguiente historia del Talmud:

Los Rabinos enseñan: Una persona que juzga favorablemente, entonces, los demás lo juzgarán favorablemente a él. Hubo una vez un hombre que venía de las alturas de Galilea y que trabajó en una casa en el sur por tres años. En la víspera de Iom Kipur él le dijo a su contratista, dame mi pago para que yo pueda proveer a mi esposa e hijos. Él dijo, no tengo dinero. Luego él pidió, dame mercadería, y él dueño respondió, no tengo nada. Luego pidió tierra y él dijo, no tengo ninguna. El hombre tomó sus cosas y se fue a casa. Después de la fiesta el contratista tomó su pago y cargó tres burros, uno con comida, otro con bebida y otro con manjares y se fue a la casa del trabajador. Luego de que comieran y bebieran le entregó su pago, él dijo: Cuando te dije que no tenía dinero ¿qué fue lo que pensaste? él contestó, Tal vez algo inusual se presentó y tuviste que gastarlo en eso... Y cuando me pediste tierra y te dije que no tenía ninguna, ¿que pensaste? él respondió, tal vez estaba arrendada a otros... Él dijo, ¡eso fue exactamente lo que pasó!... Así como tú me juzgaste favorablemente, así también que Dios te juzgue favorablemente a ti. (2)

Nosotros vemos que el trabajador no dijo simplemente “Asumí que tenías una buena razón”. Sino que, él pensó en una explicación posible para entender favorablemente al dueño. Es decir, al parecer, el simple hecho de “no juzgar” no es realmente suficiente.

Por otro lado, es permitido que uno tome precauciones razonables frente a una figura sospechosa, a pesar de juzgarlo favorablemente. El Midrash estipula “Deja que todos sean ante tus ojos como bandidos, pero respétalos como lo hizo Rabán Gamliel”. El pasaje nos cuenta que Rabán Gamliel tomó a un extraño como invitado. Por un lado él respetó al hombre como lo haría con cualquier invitado, pero por el otro lado él tomó la precaución de sacar la escalera que conectaba el cuarto de invitados en el ático, por si resultaba que el hombre era un ladrón – y ese fue realmente el caso. (3)

Parece que el mandamiento de un juicio favorable es hacer precisamente como el trabajador de Galilea: Cuando estamos enfrentados con un comportamiento cuestionable, debemos tomar unos minutos para considerar posibles justificaciones. En algunos casos habrá justificaciones que absolverán completamente a la persona; en otros casos, por lo menos minimizarán la culpabilidad. (El dueño sí actuó mal al gastar ese dinero en otro asunto cuando sabía que tenía que pagarle a su trabajador, pero es menos grave que no pagarle su sueldo a propósito)

De hecho, en muchos lugares los rabinos se refieren a un juicio favorable como “senegorya”, lo que significa literalmente ser un abogado defensor. El trabajo de un abogado defensor es ser creativo para idear posibles explicaciones para las acciones del defendido y así minimizar su culpabilidad lo máximo posible. Esta es la esencia del mandamiento de juzgar favorablemente.

Fuentes: (1) Talmud de Babilonia Shevuot 30 (2) Talmud de Babilonia Shabat 127b (3) Kallah Rabati 8:1